La linea del Ecuador

Hace dos madrugas alguien vio un viejo cuchillo...

Luna

Nuevas investigaciones detectaron grietas en la corteza de la luna...

Los Gorriones

Muchas veces veo revolotear gorriones cerca de los autos, en los jardines...

31 de diciembre de 2008

Fue Terrible Aquel Año

Fue terrible aquel año, de sequía y de miedo. Fue terrible aquel año, recordarlo es bueno. Ganaron las derechas, año amargo en política. Y los médicos no hallaron vacuna para el SIDA.
Fue terrible aquel año, morían niños en África. Y aquí mismo en mi calle mataban a un mendigo sin patria, a una infeliz prostituta, a una esposa maltratada. Terrible fue aquel año, los Balcanes humeaban.
Fue terrible aquel año, los días eran fríos y cada vez más cortos. Los meses eran ríos, arrastrando abandono. El amor era olvido. No hubo nubes, no hubo lluvia. El otoño estaba prohibido.
Fue terrible aquel año, celebraron convenciones sobre la capa de ozono, y rompieron los hombres la moratoria en la caza de lobos y ballenas. Terrible fue aquel año, corría la sangre en Chechenia.
Fue terrible aquel año, los días eran fríos y cada vez más cortos. Los meses eran ríos, arrastrando abandono. El amor era olvido. No hubo nubes, no hubo lluvia. El otoño estaba prohibido.
Fue terrible aquel año, de hambre, de guerra, de ideas perseguidas, de oraciones y miseria. Fue terrible aquel año, no consigo olvidarme. Fue terrible aquel año en que tú, tú me dejaste, tú me dejaste.

PD. Llegué!! :-)

24 de diciembre de 2008

Navidad?



Si mal no recuerdo... (jaja, sí ya lo sé... soy muy malo. Pero... jajaja) hoy es noche buena y mañana navidad no?. Y bue saludos o lo que sea que se diga en estos días.
Hace un año Papá Noel me trajo un llavero, esta noche me conformo con que me diga "Bailas Hermoso".

15 de diciembre de 2008

Un lugar Soñado 2008

Hola gente de poca paciencia (gente como yo). Les dejo un regalito, supongo que gustará. Solo elijan la canción, acomoden la silla, apaguen la luz y bue... un philips no estaría mal.
Familiares y amigos, les dejo el último disco de Ismael Serrano que salió en España el pasado 9 de diciembre.



10 de diciembre de 2008

Somos (Un lugar soñado)



En su momento no dio para escribir nada sobre el recital del gordo en el Polideportivo de Mar del Plata. Sí, sí… el mismo de la Davis.
Hoy escuchaba el track01 del nuevo disco y me invadió el recuerdo. El recital comenzó con una versión muy linda de “Somos”. Creo, como muchos, que el gordo la cantaba para mí. Fue una imagen muy fuerte. Me acuerdo fotos de ese día. El escenario a mi izquierda, la mano ajena en mi rodilla que me preguntaba “¿estás bien?”, el no poder parar de llorar (con "sentimiento" diría mi vieja, con "carcajada" diría yo) durante las 2 horas de recital… Fue muy movilizante. Como siempre. Por distintos motivos pero siempre es así estar en un recital de Ismael Serrano. Me deja esa certeza de que no sé como se llama la enfermedad pero somos varios los contagiados.
En ese momento traté de aferrarme al “vértigo que el mundo pare” pero creo que nunca pensé que podría parar tan rápido. Darme de nuevo la chance de respirar.
No me quiero estirar sobre algo que me pasó en Junio. Solamente decirle muchas gracias a la compañía de esa noche. Gracias por hacerme más corto el camino hacia el estadio, por hacerme mas corta la espera en la puerta del polideportivo, y sobretodo por esa mano en la rodilla preguntando “¿estás bien?”.
Fue un buen momento. Uno de esos que me gustaría repetir, y con la misma compañía.

PD. Disco "Un lugar soñado", presentacion en vivo del disco "Sueños de un hombre despierto".

30 de noviembre de 2008

Round 12 (Diciembre ´08)

No me preguntes como sucedio o si sera cierto, tal vez no. Solo se que ahora estoy aqui y no hago otra cosa que pensar en tí. Pensar en tí.
Me resulta un tanto peligroso pero que decirte de lo hermoso. Sobrepasan cada pensamiento inevitable como mi alimento. Por eso llevame contigo a donde vayas que sin ti mi brújula me falla, llevame contigo a donde sea contra vientos y mareas.
Y va mas alla del bien y el mal no hay cosa que se le pueda comparar. Y que puedo hacer si ha sido asi, yo sin ti ya no puedo vivir. Por eso llevame contigo a donde vayas que sin ti mi brújula me falla, llevame contigo a donde sea contra vientos y mareas.
Y que puedo hacer si asi son las cosas del querer. Y no busques razon cuando va mandando el corazon y no hay quien pueda decirle que no, esta ciego igual que yo. Por eso llevame contigo a donde vayas que sin ti mi brujula me falla, llevame contigo a donde sea
contra vientos y mareas

PD. Arranca el último Round de este 2008. "Contra las cuerdas, roto, pero..." de pie. ¿Ese fue tu mejor golpe? Que flojito que viniste. Tantas luces, tanto ´año par´ y ¿ese fue tu mejor golpe?. Dale loco, te quedan 31 días más... pegue!! vamos carajo, pegue!! Mirá que linda trompa que tengo. Dale, pegá!
Mi espalda es demasiado ancha para vos, viniste flojito 2008. Vamos mierda!! Pegue!!. Dale, como hombre... pegue!! Puff, eso era todo?. Me das lástima. Flojito, flojito.
PD1. La cancion es "contra viento y marea" de Franco de Vita.

23 de noviembre de 2008

Charla de domingo a la madrugada con el espejo de mi baño


Ay que frío me da tu palabra o no te haces entender. Es una especie jodida la tuya, la mía también.
Lo mismo no le puede dar, lo mismo si le dan o le sacan. Un mínimo de orgullo le debe quedar o solo un resto de nada.
Pero me cuesta creer, me cuesta entender, que al pobre tipo no le importa si después de muerto nadie se acuerda de él.
Tiene la cara perdida, tiene la mente vendida, ya no se ríe de nadie. A nadie apena su tono, a nadie mas que a él, porque él no piensa en nadie.
Pero me cuesta creer, me cuesta entender, que al pobre tipo no le importa si después de muerto nadie se acuerda de él.
Que no; le digo que no. A la gente como vos le digo que no.

PD. Me cuesta creer (No te va a Gustar)

18 de noviembre de 2008

Principio de Incertidumbre

Tensa y extraña calma. En realidad creo que siento esto porque no tengo demasiado interés en hurgar un poco mas allá. Me quedo con esta sensación razonada de que no pasa nada malo y con esta sensación física que me grita lo contrario.
Trataré, creo que por eso me senté a escribir, de ponerme en el lugar correcto que este momento me exige. No tengo idea de cómo encararlo. A ver, veamos. Por mas que pienso y pienso no encuentro grandes problemas o al menos no encuentro nuevos problemas. Las cosas están igual, sin malas pero tampoco sin buenas para destacar. Quizás tengo algunas buenas pero, creo que por primera vez, prefiero guardármela para mí. Quizás ese “guardar” sea la mala mas visible. Pasó mucha agua desde marzo hasta hoy y la diferencia mas grandes es esa: Estoy un poco mas reservado.
Hace poco pasé unos “casi dos días” que no voy a comentar. Hubo mucho, muchísimo de bueno en esas casi 48 horas. Luego, como siempre sucede, volví a la normalidad. Y si bien no voy a entrar en detalles ese tiempo fue muy importante. Movió, como diría mi doc, muchas cosas interiormente.
También reafirmó antiguas opiniones sobre circunstancias muy poco deseables que vivo casi en forma cotidiana. Hay palabras, principalmente de 9 letras, que siguen pesando bastante. Es difícil porque en mis ratos de plena lucidez decido sacarlas de mi vida pero como si fuera alguien que pisa siempre la misma baldosa floja en días de lluvia, me vuelvo a “ensuciar”. Paso y repaso ese lugar. Ese momento. Ese sentimiento. Como si no tuviera marcha atrás. Como si fuera imposible evitarlo. Me revuelco en lo bueno y en lo malo que traen en esas 9 letras. Me lleno de su olor. Lo hago mío.
Recién recordé que “tampoco el mundo hace las cosas demasiado bien” así que porque debería ser la excepción. Con todas mis limitaciones está bien que me equivoque. Es normal, es lógico, es esperable. También me acuerdo del “has de saber que no soy recomendable” que escuché alguna vez. Creo que esta vez, y seguramente muchas más, al igual que mí, este post no es recomendable para leer. No lo termino de entender. Como estos días, como estos extraños y tristes días llenos de tensa calma.

9 de noviembre de 2008

"3 años, historia de otra pasión"

(La Nueva Provincia, 9/11/05) Ramiro Acosta y Martín Páez llevaron a cabo la obra denominada "80 años, Historia de una pasión", con todos los detalles sobre el origen de la entidad puntaltense. Se incluyen los más de 1.500 partidos disputados.

Como parte del 80º aniversario del Club Atlético Sporting, Ramiro Acosta y Martín Páez realizarán la presentación oficial del libro "80 años, Historia de una pasión". La cita será hoy a las 19.30 en el teatro Colón (Rivadavia 475) de la ciudad de Punta Alta. El volumen, de 526 páginas y con prólogo de Gustavo Pie, detalla una minuciosa investigación periodística sobre los orígenes de la institución rojinegra.
A la cita de esta tarde --cuya presentación estará a cargo de Carlos Luraschi-- están invitados jugadores, dirigentes, socios y simpatizantes en general. La entrada será libre y gratuita.
Ramiro Acosta --periodista de Radio Rosales-- y Martín Páez -- creador de una página web rojinegra-- dieron más detalles del libro. "La idea surgió en enero de 2002. En realidad yo iba a hacer una página web de Sporting, que de hecho está, y lo consulté a Ramiro. Pero le comenté que la idea general era hacer un libro, pero no teníamos suficiente material como para armarlo. Por eso, nos propusimos terminarlo en tres años, para que justo coincidiera con los 80 años del club", recordó Páez.
"Nos llevó mucho tiempo de investigación. Al trabajo lo dividimos en tres etapas: primero tratamos de conseguir todos los datos estadísticos y hablamos con los protagonistas; después tuvimos que sentarnos a escribirlos y, finalmente, diseñamos el libro", agregó Acosta.
A medida que fueron investigando, los autores del texto se encontraron con varias sorpresas. "Lo que más nos sorprendió fue el tema de la fecha de fundación. Es el 25 de febrero, pero mirando memorias y balances se mencionaba el 20 de febrero. Creíamos que era un error de imprenta, pero nos dimos cuenta que había una segunda fecha. Y esa reunión existió, pero fue un paso previo para la verdadera fundación", comentó Ramiro.
"Por otro lado, la primera camiseta de Sporting fue como la de San Lorenzo. Es más, los pantalones eran blancos, es decir los mismos colores de Rosario Puerto Belgrano. Con esa casaca se jugó de 1925 a 1927. Y a partir de enero de 1927 se empezó a jugar con la rojinegra. Godofredo Camagni, hincha de Newell's y rosarino, fue quien impulsó la camiseta con los colores actuales", contó Martín.
Los protagonistas también destacaron el apoyo que recibieron para poder concluir la obra. "El libro, básicamente, se hizo con el apoyo de los comercios, la mayoría de Punta Alta. Además, en la contratapa están 80 fanáticos muy identificados con el club que también nos dieron una gran mano", sostuvo Ramiro.
"Mucha gente colaboró con esto, incluso después de haber terminado el libro. Por caso, la tapa la diseñó Mercedes Sánchez, una puntaltense que trabaja en España", agregó Martín, quien también mencionó la dirección de e-mail para los hinchas rojinegros: www.geocities.com/clubatleticosporting.
Páez también habló de la presentación de esta tarde. "Vamos a mostrar un video inicial, que cuenta un documental de unos 14 minutos, que reseña la historia del club. Y, después, se entregarán menciones especiales". "Queremos que estén todas las personas allegadas a Sporting, más allá que no se haya podido hacerles llegar la invitación a todos", amplió Acosta.
El libro costará 40 pesos y cada ejemplar estará acompañado por un poster color con el equipo que se coronó campeón en 1974. El mismo fue confeccionado por el periódico local `El Rosaleño'.
--¿Qué sintieron cuando tuvieron el libro en la manos?
Páez: "Planté un árbol, tuve una hija (Violeta) y ahora se corona con el libro. Más no puedo pedir".
Acosta: "Es una sensación rara. Siempre de Sporting había muchas cosas sueltas, pero éste es el primer libro de la historia del club. Están todos los nombres que pasaron por Sporting en 80 años y yo también me siento parte".

PD. Pasó tanto tiempo. No sé que decír. Estuvo bueno, muy bueno.
Extraño un poco de aquel boludo de 26 años que quería vivir tantas cosas y que hoy, con muchas ya vivídas, mataría por saltearlas. Tengo miedo, solo un poco. Solo un poco más de lo normal. Por ahí pido mucho pero al que lea esto le digo: Tratá de evitar que me deje sólo...
PD1. Gracias "campera" por la nota.

28 de octubre de 2008

D10S existe...


Me van a tener que disculpar. Yo sé que un hombre que pretende ser una persona de bien debe comportarse según ciertas normas, aceptar ciertos preceptos, adecuar su modo de ser a determinadas estipulaciones aceptadas por todos. Seamos más explícitos. Si uno quiere ser un tipo coherente debe medir su conducta, y la de sus semejantes, siempre con la misma idéntica vara. No puede hacer excepciones, pues de lo contrario bastardea su juicio ético, su conciencia crítica, su criterio legítimo.
Uno no puede andar por la vida reprobando a sus rivales y disculpando a sus amigos por el solo hecho de serlo. Tampoco soy tan ingenuo como para suponer que uno es capaz de sustraerse a sus afectos y a sus pasiones, que uno tiene la idoneidad como para sacrificarlos en el altar de una imparcialidad impoluta. Digamos que uno va por ahí intentando no apartarse demasiado del camino debido, tratando de que los amores y los odios no le trastoquen irremediablemente la lógica.
Pero me van a tener que disculpar, señores. Hay un tipo con el que no puedo. Y ojo que lo intento. Me digo: no puede haber excepciones, no debe haberlas. Y la disculpa que requiero de ustedes es todavía mayor, porque el tipo del que hablo no es un benefactor de la humanidad, ni un santo varón, ni un valiente guerrero que ha consolidado la integridad de mi patria. No, nada de eso. El tipo tiene una actividad mucho menos importante, mucho menos trascendente, mucho más profana. Les voy adelantando que el tipo es un deportista. Imagínense, señores. Llevo escritas doscientas sesenta y tres palabras hablando del criterio ético y sus limitaciones, y todo por un simple caballero que se gana la vida pateando una pelota.

(*) Extraccion de "Me van a tener que disculpar" de Eduardo Saccheri.

PD. No suelo poner comentaríos de fútbol en este espacio pero lo de hoy es inevitable. Realmente estoy contento.
PD1. ¿Qué pasó? No hace falta decir. Hasta en "Ambito Financiero" figura la noticia...

27 de octubre de 2008

Ahora sí

Bueno, ahora sí. Llegó. Anoten 27 de Octubre de 2008.
Como voy a extrañar esta silla!! hoy le decía al Vasco "que veranito que pasé junto a esta silla, no?". Es verdad, que veranito. Que febrero/marzo/abril...
En el post anterior me olvidé mencionar algunas cosas. No saben lo lindo que se sentía que la gente (clientes) entre con un "buen día ramiro, como estas?". Estuvo bien, eso estuvo bien. Me tengo que acordar a los Basile, Frydman, Juarez, Di Scalla, Bilbao... en fin, muchos. Ah, el trapito: Papí!
Tambien el puerto me presentó a Alma y eso fue una de las cosas más lindas que me dio. Creo que aún no tiene ni la más minima idea de cuanto me ayudó y ayuda. Gracias!
Ahora sí, me fui. Hace aproximadamente 1 hora y 32 minutos que estoy de vacaciones... je!

23 de octubre de 2008

Me va a extrañar...


“Inaugurado en 1923, el Puerto de Mar del Plata se encuentra protegido por las escolleras Norte y Sur. Comprende una zona militar, donde se instala la Base Naval y una zona comercial, el Complejo Gastronómico, las dársenas de ultramar y la Banquina de los Pescadores."
/Me va a extrañar, al suspirar. Porque el suspiro será por mí, porque el vacío la hará sufrir. Me va a extrañar, y sentirá, que no habrá vida después de mí, que no se puede vivir así./

Y sí, me va a extrañar. Y yo también lo voy a extrañar. Fue mucho tiempo recorriendo sus veredas, aprendiendo los nombres de las calles, las paradas de colectivo, los lugares baratos para comer y hasta, por qué no, acostumbrándome a su olor tan particular. Fueron dos de los años más importantes de mi vida. Con días de ilusión, frustración, llanto, replanteos, proyectos. Días de caer, levantarse, y volver a caer. Se va a extrañar este lugar pero los dos sabíamos que este momento iba a llegar. Y llegó…
Recuerdo claramente la primera vez que pasé. Fue en colectivo, con Rocío, aunque no sé bien el año. Puede que fines del 2005 o febrero del 2006. Ni me di cuenta que el local estaba ahí. Tengo presente que estaba mucho más concentrado en mirar a lo lejos la ubicación de FERIMAR que Ro me señalaba con el dedo. También recuerdo el paso por La Campagnola, un lugar que el tiempo quiso que se convierta en paseo cotidiano de mis días.
Me acuerdo cuando Jorge, el “8”, me dio la dirección exacta. Lo primero que hice fue tomarme el 221 y ver que onda el lugar. No puedo evitar sonreír mientras recuerdo este detalle que en ese momento parecía insignificante. El día que me confirmaron el trabajo me fui al Puerto y me tomé un Capuchino con la Tana en Vinni Qui. Fue muy gracioso. Pasé caminando como dos veces pero por la vereda de enfrente y miraba de reojo. Quería saber donde me metía.
¿Te acordás Lú ese día que salí de laburar y nos encontramos en el bar de calle Bolivar a tomar unas cervezas? Ja! Que lindo día! Que bien me sentía! No podía creer que a esa hora yo estaba despierto. Todavía me pesaban las noches de Conserje en Casagrande. Esa tarde llegué al Hostel y Rosita, la chilena, me sintió el olor a alcohol y dijo “estuviste festejando? Me parece muy bien!”.
Hoy se terminó todo aquello. Se va a extrañar a su gente llamándome por mi nombre y dejándome regalos para acompañar el mate. Ya no explicaré una y otra vez que “esto” NO una casa de cambio, que IOMA queda en la esquina, PAMI en la Municipalidad y que en el Kiosco BON-O-BON es donde cargan tarjetas del colectivo. También va a ser raro compartir muchos menos ratos con la gente que me presentó este lugar. Y, seguramente, voy a extrañar el recorrido del 62 y el 71.
Hoy las cosas cambiaron una vez más. Es un capítulo importante que se deja atrás. Quedan muchas marcas imborrables. No puedo, ni quiero, olvidar esta etapa y no lo voy a hacer. Cada uno de esos casi 730 días tuvo una historia que contar. Ese 26 de Octubre de 2006 quedará como un día muy importante en mí vida y este 24 de Octubre de 2008 también. Fue uno de los trabajos más importantes pero hoy ya no está. Vértigo, que el mundo pare.

PD. Tengo que mencionar a la gente que estuvo en esos ratos. Mis compañeros Gastón, Diego, Soledad, Sabrina y Lorena; y los poli Vasco Yzaurralde, Flavio Casas, Laura Romero, David Mondito, Darío Ojeda, Carlos Córdoba y los que fueron pasando ocasionalmente.

18 de octubre de 2008

Punta Alta, las ciudad con mejor calidad de vida

(Diario Perfil, 18/10/08).
No es Bariloche con sus bellezas naturales. Tampoco Mendoza, Córdoba o Rosario. La ciudad con mejor calidad de vida de la Argentina está al sur de Buenos Aires y se llama Punta Alta. Junto a Monte Hermoso, Luis Piedrabuena, Río Grande y la Capital son las ciudades con mejor calidad de vida para sus habitantes. Y en el listado aparece también el barrio de Olivos, en el norte bonaerense.
El ranking surge de un reciente estudio elaborado por investigadores de Conicet, basado en el Censo 2001 y actualizado, que analizaron desde diversos ángulos y durante tres años toda la geografía del país. Las variables que se tomaron en cuenta y se promediaron son nivel de educación, salud, mortalidad infantil, vivienda y sanidad, así como riesgos ambientales y atractivos paisajísticos. “Calidad de vida significa tener lo que la mayoría de la sociedad considera necesario de acuerdo con una escala de valores promedio”, explica el geógrafo Guillermo Velásquez, a cargo del estudio Geografía y bienestar, editado por Eudeba.
Las diez “mejores” se distribuyen entre la provincia de Buenos Aires, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Son urbes que presentan un bienestar superior en relación con el resto del país. Punta Alta lidera el podio con un promedio de 8, 84, y sus habitantes no se sorprenden de que así sea. “Este lugar gira en torno a la familia, al mar y al campo”, cuenta Diego Schmidt, un residente de 30 años. La ciudad, de 60 mil habitantes, localizada a pocos kilómetros de Bahía Blanca, tiene una importante proporción de sectores residenciales de categoría media y media-alta, y carece de villas y asentamientos periféricos significativos. “La reactivación del puerto hizo que mejore mucho la economía. La zona es muy tranquila, todavía hay gente que se va al almacén y deja la puerta abierta”, cuenta Ana María Ilacqua, una ex docente que vive allí hace 50 años. Hay un alto nivel de educación. Cuando daba clases y venían chicos de otros lugares, se notaba la diferencia”, asegura Ana María.
Las ciudades con mejor calidad de vida son áreas que disponen de servicios e infraestructura donde la población está mayormente contenida en el sistema productivo: más del 75% tiene cobertura social, y hay más de un 5% de universitarios, en un contexto nacional donde casi el 10% no terminó la primaria. Además, las viviendas están equipadas y son confortables y menos de un 20% sufren hacinamiento.

PD. Paaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Lo que se viene a enterar uno, no? Y yo tan lejos! Je, lo que no dice es que el promedio subió después de la tribuna nueva que le hicimos al Mendizabal, papá!!.
PD1. Y ni hablar del libro "80 años, historia de una pasión". Seguro que no lo contaron porque sino era robo!
PD2. Sí, leyeron bien!! Dice "estudio elaborado por investigadores de Conicet" no dice "INDEC"!!!.

11 de octubre de 2008

Iván Noble en Abbey Road

(Diario La Capital, 10/10/08) Hoy Iván Noble comenzará la despedida de su disco “Intemperie”, ocasión en la que se presentará en "Abbey Road”, un tester de lo que será el próximo 28 de noviembre el cierre definitivo en el Rex porteño.
A pocas horas de viajar a Mar del Plata, el músico dialogó con LA CAPITAL y sobre sus shows para despedir este tercer trabajo indicó que "recuerdo aquella sensación que tenía con Caballeros antes del primer Obras, cuando era “el templo del rock”, era muy complicado llenarlo. Ahora cualquier banda con medio año de vida llega muy rápidamente a ese lugar, antes no era así, Obras era como un “baile de graduación”, siento que el Rex es lo mismo para los solistas. La última que estuve en el Rex fue en el 2000 cantando como invitado de Sabina, luego del tema me iba diciendo “quiero pasar la noche entera acá”, celebro esta circunstancia de poder actuar, es una gran alegría y me gusta que haya llegado de esta manera”. Autodefinido como un “melancólico serial”, sostiene firme que “suelo detenerme mucho en lo que añoro, creo que la melancolía tiene mala prensa, yo prefiero a Homero Manzi que a Marcelo Tinelli, muchísimas veces”.

PD. Y yo estuve ahí!. Poco mas de una hora y media de show con versiones acústicas muy interesantes de su repertorio solista. Obviamente no podían faltan algunas de su pasado por Caballeros... como "Otro Jueves Cobarte" (me quedé esperando que aparezca Sabina como invitado), "Sapo de otro pozo" y "Oxidado". Con esta última cerró su presentación y me dejó con ganas de más. ¿Siempre pasa eso, no?. Ya lo dice él en Fulanos de Nadie: "Siempre se va, lo que nos cura se va, Se queda un rato, nos mima, nos miente y después se va"...
Para los que no conocen Abbey Road les digo que es un lugar para no perderse. Claro, depende quien sea el que está arriba del escenario. Hoy me dijeron "a MDP le hacía falta un lugar así" y coincido...

5 de octubre de 2008

"...en fin, el mar"

No tengo idea como mierda es vivir en Cuba. Tampoco he leído muchos libros. Tan sólo me limito a entrevistas o comentarios superficiales de la televisión. No los tengo muy en cuenta pero es todo lo que sé. Creo que sería muy pobre de mi parte hacer comentarios basándome en palabras de otros. Sería algo así como jugar al teléfono descompuesto y no le veo mucho sentido. En mi laburo, perdón, en mi ex laburo, aprendí a vivir las cosas, a sentirlas, y luego a armar una idea. Siempre traté no tocar de oído, aunque seguramente algunas veces lo hice. Quizás lo sigo haciendo.
Esta película trata más o menos sobre eso. Sobre las cosas que no dicen los libros, ni la radio, ni la televisión. Sobre las cosas que sólo nosotros, con esa maravillosa sensación que nos da el día a día, podemos ver. Lo que nadie dice, y muchos saben, valla uno a saber por qué. Que bueno sería que alguien tengo realmente la capacidad de poner en palabras una imagen exacta de cada lugar.
“Al mirarlo a los ojos presentí que esa sería la última tarde juntos”. “Las tentaciones no alcanzaban para embarcarme en la aventura”. Hay palabras que me siguen tocando de cerca. Hay frases, como estas, que me siendo poniendo la piel de pollo.
En un momento esta pelí me sirvió para reencontrarme con las terminales, estaciones y/o aeropuertos. Me sirvió para ver el lado bueno de esos lugares. Para darme cuenta que la gente va ahí no sólo a despedir a alguien sino también a reencontrarse. Me di cuenta que no todas las lágrimas son de tristeza. También existen las lágrimas de alegría.
Esta película me pareció una buena recomendación para muchos de los que habitualmente entran a leer estas líneas: "…en fin, el mar" es una coproducción argentino-cubana, la primera producción de cine de ficción independiente realizada en Cuba en los últimos 40 años.
No sé si Cuba es como en los libros o como en esta película. No sé si la vida es como en el cine. Sólo sé que me sigue sorprendiendo. “a veces bien, a veces mal” me dijo un día mi hermano. Y yo, yo me dejo. Últimamente viene bien…
Ah! Sí, coincido, a mi también me dieron ganas de conocer. Quizás algún día, no?. Gracias por una nueva recomendación.

Sinopsis. Tony (Joel Núñez) es operador financiero en Wall Street, New York. Su madre era cubana y su padre americano. Mariana (Audry Gutiérrez Alea), nadadora de ballet acuático, se fue de Cuba en una balsa a buscar una vida mejor en los Estados Unidos. Un día, mientras Tony está de vacaciones en Miami, Florida, encuentra los restos de la balsa de Mariana flotando en el mar. El nombre de ella estaba pintado en la madera. Tony viaja a Cuba a averiguar algo de aquellos balseros, encuentra a la familia y, para su sorpresa, también descubre que Mariana está viva.
Calificacíon.
3 alivios.

27 de septiembre de 2008

A vivir los 30...

Le he pedido tanto a Dios que al final oyó mi voz, por la noche a más tardar, yendo juntos a la par.
Cartas de amor en el hall se secan con el sol. Lejos de la gran ciudad ella es mi felicidad nada como ir juntos a la par.
Nada como ir juntos a la par y caminos desandar . El honor no lo perdí es el héroe que hay en mí
nada como ir juntos a la par.
Sé su nombre, sé su edad y sus gustos en la intimidad. Cuando un corazón se entrega y el mañana nunca llega que mas puedo hacer.
Nada como ir juntos a la par y caminos desandar. El honor no lo perdí es el héroe que hay en mí nada como ir juntos a la par.

Letra y Música. Pappo.

25 de septiembre de 2008

Historia de María del Rosario de San Nicolás

La Virgen María se aparece a una sencilla mujer de una ciudad del interior de la Argentina, en medio de una sucesión de hechos místicos que se produjeron a su alrededor: Muchos Santos Rosarios empezaron a iluminarse en los hogares de los habitantes de San Nicolás, anticipando lo que en forma inminente iba a ocurrir allí.
Gladys Quiroga de Motta ve por primera vez a nuestra Madre Celestial el 25 de septiembre de 1983. Los mensajes se suceden a partir de entonces en cantidad, a través de las apariciones diarias. La Iglesia toma intervención inicialmente con gran cautela, para luego apoyar el crecimiento de la obra de María, ante las evidencias manifestadas.
El rezo del Santo Rosario se multiplica a partir del pedido celestial de oración, mientras las multitudes empiezan a acudir en forma creciente al lugar.
María señala a la vidente una imagen de madera de la Virgen del Rosario, que estaba guardada desde hace años en el campanario de la Catedral de San Nicolás, y pide que se la restaure y venere allí, bajo la advocación de “Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás”. Para sorpresa de los sacerdotes, allí encontraron arrumbada a la imagen de María con el niño en sus brazos, como esperando ser rescatada. También nuestra Madre Celestial pide se acuñe una medalla, la cual es entregada gratuitamente a los cientos de miles de asistentes al lugar.
Los Mensajes contienen un permanente pedido de conversión, oración del Santo Rosario, regreso a los Sacramentos de la Confesión y la Eucaristía. También María advierte sobre la importancia de convertirse mientras cada alma aún tiene tiempo, ya que sólo Dios conoce cuándo y cómo seremos llamados a rendir cuentas ante Su Presencia.
La Virgen señala mediante un rayo de luz un lugar junto al Río Paraná (llamado "El Campito"), para que se construya un Santuario, que ella misma diseña a través de los mensajes entregados a la vidente. Se levanta entonces un gran Templo (que aún no ha sido culminado) exactamente en el lugar señalado por la Reina del Cielo, como centro de veneración a María, verdadera intercesora y camino perfecto para llegar a Su Hijo, Jesús.
El lugar es visitado en forma permanente en peregrinación, con mayor afluencia de fieles los días 25 de cada mes, y mediante una gran multitud que se concentra los días 25 de septiembre de cada año, en el aniversario de la aparición.

PD. Feliz cumpleaños libriana. En poco tiempo estaré nuevamente por ahí. Me estoy imaginando ese momento y el dolor me quema, mis ojos no pueden parar de transpirar, pero es algo que tengo que hacer. Los dos sabemos que no fueron tus manos las que dejaron estás heridas de muerte espiritual.
Estaré ahí. Bajaré en la misma terminal, caminaré las mismas calles, miraré la misma postal del río, comeré las mismas empanadas, compraré la misma gaseosa en el mismo lugar, volveré a la misma terminal. Será todo igual pero distinto. Esta vez estaremos sólos vos y yo.
Gracias por todo lo bueno y gracias por la anchura de mis espaldas para sobrevivir a lo malo. Tantas veces me mataron, tantas resucitaré... aún no creo en la última parte de esa frase pero supongo que sos la responsable de que siga pensando que otro mundo es posible. Mi mundo interno. Este que sufre las consecuencias de un calentamiento global inevitable. El que sólo sonríe cuando piensa en el fin. O en el principio.

15 de septiembre de 2008

Diciembre 2006

Este es un texto un poco viejo. Lo escribí en diciembre del 2006. A pedido de alguien especial lo pasé en limpio, el original está en un cuaderno, y la mejor forma de darselo es publicandolo acá. No por un ego personal sino porque de esta forma estaría cumpliendo con la idea origianal del texto: Publicarlo en mi espacio. Hoy, años despues, mi espacio ya no existe pero este blog es un buen lugar para difundirlo. Espero que puedas leerlo y entenderlo. Traté de no engañarme asi que lo publiqué tal cual se escribió aquella vez. Es mío pero no sé si lo escribí yo. En realidad no sé si aquel Ramiro es el mismo que este. Supongo que no. Aspiro a que no. Porque si aún fuera el misma sería una señal de no haber aprendido nada:

Y acá estoy. Es jueves 21 de diciembre. Mientras lavo ropa en mi casa nueva, y escucho a Ismael, se me dio por escribir estas líneas en un cuaderno para después poder subirlo a mi espacio.
Hace unos días me puse a caminar por la playa. Mientras lo hacía me sentía muy raro. Supongo que fue por mi melancolía habitual, aunque debo darle mérito a la distancia y la proximidad de las fiestas.
En mi largo camino miré hacia el horizonte y me encontré con el mar, con el fin de las olas. Al volver la viste me identifiqué con ese “charquito” de agua que se forma cuando la marea baja. Pensaba en lo triste que se deben sentir esas gotas, en lo poco valoradas, en lo insignificante. Mientras millones de sus “colegas” brillan juntas en medio de un atlántico infinito, ellas están ahí formando un charquito en la arena.
Supongo que me ví así. Chiquito, lejos de la rueda que hace girar a este mundo. Quizás, como dije, fue la nostalgia. Mientras caminaba me dí cuenta que no todas las arenas son iguales, no todos los tiempos son los mismos. En mi paseo recorrí un largo pasillo en busca de huellas que hace rato no están allí. Pisé arena que antes no descansaba allí. Arenas que no trajo el mar sino el tiempo. Arenas que hoy sepultan recuerdos como si fuesen ruinas. Me sentí como un arqueólogo parado sobre una montaña en la cual se esconden objetos milenarios. La diferencia es que ellos no saben que hay bajo sus pies pero yo sí sabía.
Que cosa rara los recuerdos. Recién en ese instante me pude dar cuenta lo que sintió mi vieja cuando 27 años después caminamos juntos por Mar del Plata. La anterior había sido conmigo en la panza. Sentí lo que sintió, o parecido.
Seguí caminando por la playa. Miré de nuevo esas gotas abandonadas y me dí cuenta que otra vez estaba mirando el vaso medio vacío. Las olas que llegaban a la costa se mezclaban con esos chacos y “rescataban” a las abandonadas. Así fue como esos solitarios puntos de agua volvían al mar y formaban nuevamente ese inmenso océano azul. Y ahí quedaron, nuevamente felices, con la satisfacción de ser otra vez protagonistas.
Y supongo que en parte así me siento yo. Al igual que ellas estoy muerto de miedo por los desafíos. Al igual que ellas tengo miedo a seguir pisando recuerdos. Tengo miedo a volver un año después y encontrarlos sepultados por millones de granitos de arena. A mirar el piso y no verlos pero sentir que estoy parado sobre ellos. Sentir, en mi piel y mi corazón, las mimas cosas.
Que cosa rara los recuerdos. Que fea la nostalgia de las cosas que ya no van a volver. Que feo que esas cosas se presenten en momentos inoportunos y nos hagan tambalear todo. Replantear todo. Ver aquello que siempre quisimos pero nunca pudimos ser. Que pudimos tener pero no tenemos. No por el destino, no por la suerte, sino por nuestra propia incapacidad. Por nuestra propia falta de méritos.
Hay dos personas que extraño mucho. Las dos son muy distintas y creo que no se llevaban muy bien entre sí. Sin embargo debo reconocer que en sus últimos años ninguno sentía bronca o rencor hacia el otro. A una la extraño por lo que fue y a la otra por lo que me hubiese gustado que sea.
Mi abuela Ramona, la mamá de mi mamá, era la persona con quien mas hablaba en el mundo. Siempre dentro de los límites que yo mismo me encargaba de poner, ella sabia, sabe, todo de mí. Su último año de vida lo pasé con ella. Cientos de tardes tomando mates mientras estudiaba. Su última navidad, año nuevo, reyes. Murió en mayo del 2003. No me pudo ver feliz por trabajar en la radio, no pudo escuchar mis planes de venir a Mar del Plata. Su relación más cercana con esta ciudad eran los carteles de “estalló el verano” que ponía Crónica TV mientras pasaba el sorteo de la quiniela. Nunca pudo leer mi libro ni la entrevista que me hicieron en La Nueva Provincia. La extraño mucho y hoy que las cosas están marchando me gustaría mucho que estuviese acá.
Mi viejo Ricardo, “el Richard”, se fue con muchas cosas pendientes entre los dos. Culpa mía y culpa de él. Muchas veces pensé que bueno hubiese sido crecer en una familia normal. Tenerlo siempre en casa, escuchar consejos, decirle mis sueños, que me dijera “dale, intentalo”. Como dije el error fue mío porque él físicamente siempre estuvo pero el que me alejé fui yo. Hace pocos años entendí que él era humano, que no podía ser perfecto, que los superhéroes no existen. Murió en Octubre de 1998. Nunca se enteró de mi operación, nunca supo que me fui a Buenos Aires, que me enfermé, que volví, que gracias a la pasión que me contagió por Sporting se me dio por hacer un libro, por poner su nombre en esas hojas. No supo que en la calle dicen “el libro que hizo el hijo de Richard”. Lo extraño mucho, y hoy que las cosas están marchando me gustaría mucho que estuviese acá.
Por todo esto digo que es feo extrañar. Pero con ellos no tengo mas remedio. Lo más doloroso es que hay otras personas a las cuales extraño pero que a diferencias de mi abuela y mi viejo ellas siguen haciendo uso del aire cotidiano de este mundo, incluso de esta ciudad. Sin embargo están igual o más lejos. Más inalcanzables. Una vez me dijeron que parar cerrar algo no debe quedar cosas pendientes y, al menos yo, siento que hay cosas pendientes. Todas ellas son personas que me marcaron en el momento más importante de mi vida. Las extraño mucho y hoy que las cosas están marchando me gustaría mucho que estuviesen acá.
Hoy sigo reflejándome en esas gotas de agua pero desde otro punto de vista. Soy como las gotas que volvieron al mar. Estoy en pleno océano atlántico esquivando barcos que naufragan. Claro que a veces llueve, hay tormentas eléctricas y un viento terrible que me dan ganas de vomitar. Pero sin embargo sigo…
En poco tiempo, menos de un año, cumplí muchos objetivos que parecían rebuscados sueños de un inexperto adolescente.
Atrás quedaron muchas cosas y otras siguen muy presentes porque al fin de cuentas sigo siendo yo. Y si bien no me lo puse como objetivo espero un guiño de alguien para poder recuperar algo de lo perdido. Busco saldar cuentas pendientes. Quizás por eso camino a diario las mimas calles, los mismos pasillos, y las mismas con baldíos en cuyos árboles se esconde un cartel de “se vende”…
No digo que todo tiempo pasado fue mejor pero me niego a pensar en debo elegir entre una cosa u otra. Estoy convencido que mi pasado y mi presente se pueden juntar para hacer el futuro que tantas tardes soñé mientras tomaba mates con mi abuela.

6 de septiembre de 2008

Mis cómodas zapatillas

Estás son las zapatillas más cómodas del mundo. No recuerdo bien cuando las compré pero fue aproximadamente a fines de 1998 o 1999. Tienen 10 años o casi. Son tan cómodas que me las saco sin desatar los cordones y me las pongo de la misma forma. Del formato original ya no queda casi nada. Tienen fácil mas de 10 visitas al zapatero de confianza de Punta Alta. Un montón de remiendos y hasta una nueva suela marca “Febo” la separan del formato original que seguramente algunos chicos taiwaneses explotas por Nike le dieron hace un largo tiempo atrás. Realmente son las zapatillas más cómodas del mundo. Cuando las tengo que usar siento placer. Cuando mis pies, cansados de usar zapatos, se sienten doloridos lo primero que hacen es pedir a gritos estas zapatillas. Incluso son mí prioridad antes que las ojotas.
No soy ciego. Veo la foto igual que ustedes. Incluso veo las zapatillas personalmente, las toco y hasta siento su olor. Y debo reconocer que no son lindas. Están muy rotas, muy gastadas. Pero son cómodas. Me cuesta despegarme de ellas.
Pensaba en la cantidad de cosas no-lindas que hacemos a diario pero se sienten cómodas. Esa sensación de algo conocido. De no tener miedo. De estar tranquilos no porque sea bueno el lugar donde estamos parados sino porque es conocido y nos es más fácil, y más cobarde, quedarnos ahí y no cambiar.
Muchas veces me he sentido en ese lugar. Incluso hoy me siento en ese lugar. En un lugar conocido en el cual miro a los cuatro costados y nada me sorprende. Un lugar absolutamente cómodo y familiar, pero para nada lindo. ¿Qué me hace quedarme ahí? Supongo que la comodidad. Supongo que el miedo a buscar un lugar distinto. El miedo a correrme aun que más no sea un milímetro hacía uno de los costados. Miedo a pararme de otra forma. Miedo a mirar desde otro punto de vista. Supongo que el miedo que me provoca cambiar la perspectiva. Ya no vería cosas conocidas. Serían cosas nuevas. Cosas para explorar. Nada sería cómodo, nada me resultaría familiar, y es ahí donde la palabra, y el sentimiento, miedo comienza a rondar en mí.
Este sentimiento de comodidad también lo he visto en otras personas. El hacer las cosas mal pero auto-convencerse de que están bien, e incluso hablarle a los demos desde ese convencimiento inverosímil. Es una situación muy cómoda, pero para nada linda. Básicamente este instante de mi vida, y esos instantes que describí de otras personas, están rodeados de una falsa sensación se seguridad. De creer en que las cosas están bien así, que lo nuevo no solo provoca miedo sino que va a ser malo. De no darnos cuenta que en realidad puede ser mejor que el hoy o en el peor de los casos igual. Pero distinto.
Hoy me levanté de la siesta, miré mis zapatillas viejas y me puse a pensar en esto. En lo cómodas que son. En lo cotidianas que son. Y también en lo feas que son. Debería cambiarlas. Creo que será mi regalo de cumpleaños. No hace mucho regalé un zapatito que aún guardo entre mis cosas. Un zapatito que tengo sobre los estantes que armé en casa hace poco. Un zapatito que sirvió para que la dueña de ese regalo recupere la sonrisa, para que pise el mundo de la misma forma que lo pisaba hace muchos años atrás. Quizás llegó el momento de cambiar las zapatillas. De dejar atrás el pasado. Quizás me anime a correrme ese milímetro y mirar, con miedo, lo nuevo que anda dando vueltas por ahí. Quizás sea el principio del fin o tal vez se convierta en el fin del principio.
Que cómodas mis zapatillas! Me cuesta despegarme de ellas pero me dicen que hay lugares donde a cambio de plata te dan unas nuevas, lindas y que prometen ser igual o más cómodas. Soy muy desconfiado, me cuesta creer, la mejor forma va a ser probar si es tan así.
Que cómodo este lugar en el que estoy! Que conocido! Me cuesta despegarme de este espacio pero me dicen que hay lugares donde cuando uno menos lo espera se cruza con gente o cosas nuevas, lindas y que prometen ser igual o más cómodas que las anteriores. Soy muy desconfiando, me cuesta creer, la mejor forma será correrme un poquito y mirar si es tan así.
“Quizás los siguientes días sigan siendo terribles y grises. Puede ser, pero puedo que no. Puede que todo cambie. Que los días que tienen que venir habrán ventanas a la esperanza. Este puede ser un buen comienzo. Este puede ser un buen principio.”

Pd. Volví a escribir. Que lindo se siente!

26 de agosto de 2008

¿Por qué es tan cruel el amor?



No se acaba el amor solo con decir adiós. Hay q tener presente que el estar ausente no anula el recuerdo, ni compra el olvido, ni nos borra del mapa.
El que tú no estés no te aparta de mí. Entre menos te tengo mas te recuerdo aunque quiera olvidarte. Estas en mi mente y me pregunto mil veces: ¿Por qué es tan cruel el amor?, que no me deja olvidar, que me prohíbe pensar, que me ata y desata y luego de a poco me mata. Me bota, y levanta y me vuelve a tirar.
¿Por qué es tan cruel el amor? que no me deja olvidar. Porque aunque tu ya no estés se mete en mi sangre, y se va de rincón en rincón arañándome el alma y rasgando el corazón. ¿Por qué es tan cruel el amor?
No se acaba el amor solo porque no estas no se puede borrar así como así nuestra historia. Seria matar la memoria y quemar nuestras glorias. ¿Por qué es tan cruel el amor?, que no me deja olvidar, que me prohíbe pensar, que me ata y desata y luego de a poco me mata. Me bota, y levanta y me vuelve a tirar.
¿Por qué es tan cruel el amor? que no me deja olvidar. Porque aunque tu ya no estés se mete en mi sangre, y se va de rincón en rincón arañándome el alma y rasgando el corazón. ¿Por qué es tan cruel el amor?

14 de agosto de 2008

Manual para salvar el odio

Cuando ella o él te dejen, no perdones,
niégate a comprenderlo, cultiva bien tu odio,
nunca seas generoso en palabras o en olvido.

Cuando ella o él te dejen, nunca digas
adiós, o qué vamos a hacerle.
Maldice cada letra de su nombre.
Y júrale odio eterno mirándole a los ojos.

Cuando ella o él te dejen, nunca creas
ni justificaciones ni promesas
y busca las palabras más hirientes,
el insulto más infame que conozcas.

Cuando ella o él te dejen, nunca juegues
Provoca llanto, dolor, remordimientos
y que el adiós te corte igual que una cuchilla.

Porque cuando ella o él te dejan, habrá alguien
tarde o temprano esperando en otra esquina
y volverán a gozar en otros brazos
y dirán "te amo". Y "ven, dámelo todo".
Y olvidarán. ¿Para qué, entonces,mentir?

Que ella o él se lleven
-aunque dure bien poco- nuestro odio
igual que una bandera... Para siempre.

Rodolfo Serrano

3 de agosto de 2008

Maldita tu Luz

Maldito el lugar, el motivo de estar ahí. Maldita la coincidencia. Maldito el reloj que nos puso puntual ahí. Maldita sea tu presencia. Maldito Dios por encontrarnos en el camino y de quitarme esta soledad de mi destino. Maldita la luz, maldita la luz de tu mirada. Maldita la luz, maldita la luz de tu mirada desde el alma.
Malditos ojos que me esquivaban simulaban desde que me ignoraban y de repente sostiene la mirada. Maldito Dios por encontrarnos en el camino y de quitarme esta soledad de mi destino. Maldita la luz, maldita la luz de tu mirada. Maldita la luz, maldita la luz de tu mirada.
Gloria maldita, diste suerte del mal tino, y de encontrarte justo ahí en medio del camino. Gloria al infierno de encontrarte ahora. Llevarte mi soledad y coincidir en mi destino. En el mismo destino.
Maldita la luz, maldita la luz de tu mirada. Maldita la luz, maldita la luz de tu mirada. Maldita mirada, Maldita mirada desde el alma.
Maldita, maldita, maldita mirada. Maldita tu alma y maldita tu luz.
Te digo es tan maldita tu luz. Maldito el reloj y maldito el lugar. Malditos tus besos cerquita del mar.

PD. No se me ocurrió una palabra más acertada que Maldita. Si la hay no es que la obvie por falta de valor, simplemente fue por falta de inteligencia y vocabulario.

13 de julio de 2008

Aunque no estás

Desperté y el silencio supo a ti y al abrir la ventana supe más. Supe que la mañana se podía recortar para enviarla en un sobre a donde sueles despertar. Qué maneras extrañas tengo para recordar.
Desperté y respirando comprendí que detrás de un milagro vienes tú. Hace tantos inviernos que no puedo rescatar al adiós que en el tiempo nos partió por la mitad. Tú del brazo el viento y yo mirándote volar.
Qué maravilla es poder sentirte aunque no estás. Siempre supe que en el viento te podías quedar.
Las historias hermosas son así nos prometen de lejos ser verdad. Le pedimos al tiempo que les traiga por acá y al final en un sueño suelen ser casualidad. A la vuelta del corazón volvemos a empezar.
Como nube la dicha nos llovió sin saber hasta donde caminar, y a tu mundo pequeño le inventaba una canción delicada y perfecta como alma de caracol. Tú dormiste y la luz después del día nos cegó.

PD. El 21 de Junio perdí un remo… y no lo encuentro. No está por ningún lado, no lo veo… Se me hace difícil. Sigo, pero…
PD1. Canción de Alejandro Filio. Inédita? No sé, primera vez que la escucho.

9 de julio de 2008

Entre Mujeres (In the Land of Women)

No sé bien cuales son los motivos. Quizás me los imagino, quizás sí los sé. Hace tiempo que quería ver esta película y si bien no la vi con la compañía que a mediados de mayo planearla verla los resultados que provocó en mí no son dignos de pasar desapercibidos.
Quizás será porque el actor principal es escritor, por sus 26 años, por sus ganas de lograr cosas pero no saber bien como, por su equívoca idea de pensar que realmente se puede iniciar una nueva vida con un viaje, por no entender que los problemas viajan con nosotros a donde quiera que vallamos.
Quizás es la relación con su ex novia, quizás son sus palabras sacadas de un libreto que se siguen usando a diario, quizás son los dolores parecidos, quizás es el reflojo que hago de él en mí. Quizás es Meg Ryan que siempre me hace llorar. Quizás son los miedos, la mascota, quizás es la similitud en el camino que traté, y trato, de recorrer a diario. Quizás es su abuela, quizás es la muerte, quizás es el padre ausente, quizás es la madre lejos, quizás es el sentimiento de soledad, quizás son los concejos al estilo “vas a estar bien”, quizás son los nuevos fuegos que se cruzan, quizás es lo que sumamos día a día sin darnos cuenta, quizás es la vida que pasa y se nos va… El miedo a llegar a los 133 años y seguir igual. Quizás es un poco de todo esto, o quizás no es nada. Quizás es el final con esperanza. Quizás sean estos días que desearía saltear. No lo sé. Lo que confirmé una vez más es que estás son las clases de películas que me gustan. No es excelente pero provocó sentimientos parecidos a los que alguna vez me dejó “Quédate a mi lado” y alguien como yo no puede dejar pasar eso. Entra en mis favoritas y recomendables, quizás más por este momento de mi vida en la cual digo “tocado”.

Sinopsis. El aspirante a escritor Carter Webb (Adam Brody) acaba de ser abandonado por el amor de su vida, Sofía (Elena Anaya). Con el corazón destrozado y deprimido, huye de Los Ángeles hacia el Michigan suburbial, donde cuida a su abuela enferma al tiempo que trabaja en el libro que ha querido escribir siempre. Poco después de su llegada, Carter se topa con los integrantes de la familia que vive frente a él en la misma calle: Sarah Hardwicke (Meg Ryan) y sus hijas Paige (Makenzie Vega) y Lucy (Kristen Stewart). La relación con esas mujeres le ayudará a descubrir que aquello que siente como el final sólo es el principio de algo más…
Calificación: 3 alivios

8 de julio de 2008

A los abrazos con mis malos modales

Si me ves agazapado a la sombra de un error no me corrijas. No me distraigas. Y si me encontras desnudo con la risa sin dormir nunca me invites a tus frazadas. Mañana voy a volver a calzarme bien los pies hoy no puedo, hoy no llego, hoy estoy mas suave que la caricia de una motosierra...
No me sigas, no me esperes, no me creas, hoy estoy haciendo cuentas con mis malos modales. No me pienses, no me exprimas, no me hables, hoy estoy a los abrazos con mis malos modales.
Cuando me escuches doblado a la orilla de un bidet dame por muerto o no me des nada. Si mis sueños en muletas hacen demasiado ruido no los despiertes, dales la espalda. Mañana voy a nacer por decimoquinta vez hoy no puedo, hoy no creo, hoy estoy mas tierno que un espantapajaros en celo...
No me toques, no me llores, no me quieras, hoy estoy de vacaciones con mis malos modales. No me escuches, no me extrañes, no me entiendas, hoy estoy a los abrazos con mis malos modales. No me prendas, no me apagues, no me quieras, hoy estoy sacando cuentas con mis malos modales. No respires, no te muevas, no me quieras, hoy estoy a los abrazos con mis malos modales.

PD. Yo sobrevivía sin ella y ella era, lo sigue siendo, feliz sin mí…

26 de junio de 2008

Rechazo

Cintia siempre me dice que me deje de joder con Ismael Serrano, Sabina, Silvio Rodríguez, y cualquier otro tema en mp3 que convive con mi teléfono. Creo tener como diez mensajes de ella con un mensaje similar a este: “Dejate de joder con esa música depresiva, escuchá MEGADETH”. Sin embargo la pendeja no es perfecta, tiene sus defectos, y cada tanto me recomienda una banda al estilo Portishead y tirá al diablo sus mejores concejos. Sin embargo, a pesar de que en este último tiempo sus palabras ocupan un lugar quizás demasiado importante en mi vida, estoy convencido en que hay cierta música que me niego a dejar de escuchar. Hay ciertas cosas que no quiero abandonar. Sigo buscando a quien me pueda sostener una mirada y a su vez sea dueña de unos ojos tan perseverantes que no me dejen bajar los míos cuando vea que ven. Creo que en este momento de mi vida me enamoraría de cualquier mujer que se atreva a sostenerme la mirada. Bueno quizás “me enamoraría” suena a mucho pero al menos esa actitud sería un motivo lo suficientemente importante como para detenerme a pensar y preguntarme qué me está pasando.
A esta altura de mi vida, con el 27/09 otra vez demasiado cerca, creo que soy una persona llena de miedos. Algunos me paralizan y otros, la mayoría, solo me dan miedo. Entre mis peores fantasmas, con los que convivo a diario, están el rechazo y las despedidas. Son dos marcas que queman a diario mi alma y dejan un tatuaje difícil de borrar. En ocasiones aparecen las ganas de dejarlos a “pata” a mitad de camino pero en otros momentos sus cadenas son tan fuertes que no puedo romperlas. Creo que ni mi propia muerte, ni los problemas de guita, ni las consecuencias inevitables que esta puta enfermedad me dejan día a día, logran asustarme tanto. No encuentro nada que me paralice tanto como ese sentimiento tan despreciable e indescriptible que provoca en mí el rechazo. Quizás todo depende de momentos, pero esa es una de las sensaciones que más me gustaría, y seguramente más me aliviaría, dejar de lado. Sobre las despedidas no puedo decir mucho más de lo que ya he escrito: No me gustan.

PD. Cada vez que re leo cada uno de mis post pienso en el quilombo en el que se metió mi Doc Paola. Espero que no lea esto porque si lo hace va a pensar seriamente en sembrar soja en el patio de su casa y dejar por un buen rato la psicología.

22 de junio de 2008

Despedidor

Anoche me dí cuenta lo mucho que me siguen costando las despedidas. Son tan inevitables como respirar pero cuestan mucho más trabajo. Pienso y pienso, y me doy cuenta que no debería ser así porque he tenido tantas despedidas que a esta altura de mi vida tendría que ser algo natural. Una de esas cosas que tenemos incorporadas y hacemos por instinto, pero aún así me cuestan. Una vez Rocío me dijo que todos deberíamos tener un despedidor, que debería haber gente que trabaje de eso. La idea era algo así como una persona que se encargue de ir a las terminales de ómnibus a saludar con la mano cuando el colectivo se va. Eso le haría bien a la persona que se va, evitaría que el viajante sintiera ese vacío que le surge cuando el micro se va y los demás pasajeros saludan por la ventana pero uno no tiene a quien. Es una excelente idea pero es un pésimo trabajo. Al menos es un pésimo trabajo para mí porque me cuesta separar mis sentimientos de esta tarea. Supongo que esto pasa porque las personas que se van son muy importantes. Realmente lo son. No quiero que se vallan pero es inevitable que lo hagan. Ismael dice en una canción que “ya sólo me queda la vacía pena del viajero que regresa”, yo agregaría que la pena del despedidor que se queda es mucha más grande, mucho mas vacía, mucha más dolorosa.
Por eso Ro no me gusta hacer de despedidor pero no sé bien como evitarlo. No sé como evitar acercarme a personas que irremediablemente se van a tener que ir. No sé como evitar que se vallan, o quizás lo más triste es que no sé como hacer para evitar que en ellas nazca ese sentimiento de querer irse.

12 de junio de 2008

Las Malas Companias

Mis amigos son unos atorrantes. Se exhiben sin pudor, beben a morro, se pasan las consignas por el forro y se mofan de cuestiones importantes.
Mis amigos son unos sinvergüenzas que palpan a las damas el trasero, que hacen en los lavabos agujeros y les echan a patadas de las fiestas.
Mis amigos son unos desahogados que orinan en mitad de la vereda, contestan sin que nadie les pregunte y juegan a los chinos sin monedas.
Mi santa madre me lo decía: "cuídate mucho, Juanito, de las malas compañías". Por eso es que a mis amigos los mido con vara rasa y los tengo muy escogidos, son lo mejor de cada casa.
Mis amigos son unos malhechores, convictos de atrapar sueños al vuelo, que aplauden cuando el sol se trepa al cielo y me abren su corazón como las flores.
Mis amigos son sueños imprevistos que buscan sus piedras filosofales, rondando por sórdidos arrabales donde bajan los dioses sin ser vistos.
Mis amigos son gente cumplidora que acuden cuando saben que yo espero. Si les roza la muerte disimulan. Que pa' ellos la amistad es lo primero.

PD. En esta canción Serrat se olvidó de decir que mis amigos se quedan por msn hasta la madrugada de un 1 de enero para brindar a la distancia por los logros del año que comienza, no Lau? Se olvidó de decir que ellos me abren la puerta de su casa y me hacen sentir parte de su familia en momentos en los cuales los fantasmas de los afectos lejanos rondan cerca, no Pablo? Se olvidó de decir que cuando sienten mi corazón roto, y mi ánimo flaco, me tocan timbre cada vez que pasan por mi barrio, no Guille? Se olvidó de decir que cuando menos hablamos y mas lo necesito me regalan interminables noches de charlas, chocolate y cine, no Cin? Se olvidó de decir que a pesar de no estar nunca siempre hay un mail oportuno con la palabra justa, no Julio y Martín?. Se olvidó de decir que aunque terminen con los ojos brillosos siempre están dispuestos a contarme su dolor mas profundo si creen que eso me puede servir como experiencia, no Vasco? Se olvidó de decir que en momentos de satisfacción siempre se acuerdan de mí para hacerme escuchar la última canción del recital del gordo, no Veris? Se olvidó de decir que a pesar de las diferencias escuchan con atención mi experiencia en momentos no tan bueno de sus vidas, no Lauren? Eso sí, no se olvidó de decir que son lo mejor de cada casa. Coincido Joan Manuel, lo son.

6 de junio de 2008

Conquista


De golpe me encontré con esta foto en mi teléfono y al verla me di cuenta que no podía hacer otra que no fuera bajarla a la compu, subirla al blog, y agregarle algunas palabras. La señorita de la foto se llama Julieta. Así como el jueves primero de Mayo pasó su primer mes conmigo, esta vez las casualidades quisieron que el domingo primero de Junio también tenga que resignarse ante la presencia de mis inusuales 68kg. Debe ser algo así como la tercera o cuarta señorita que duerme en mi nuevo colchón pero sin lugar a dudas en mi mejor conquista.
Cada dos renglones que escribo vuelvo la pantalla atrás y me quedo mirando la foto. Me pregunto que hacía en ese momento. Claro, el lector rápido y práctico dirá “durmiendo boludo!”. Y sí, tiene razón. Pero lo que en realidad me gustaría saber es en que mundo estaba, cual era el sueño que recorría. Cual fue el motivo de tanta paz. Porque yo sentía esa paz al lado suyo. Por eso me dormí. Es un poco triste pensar que no recuerdo que estaba haciendo cuando cumplí dos meses. No es triste por no recordarlo, sino que lo es porque sé que nunca más podré sentirlo.
Sí sé que hacía yo durante esa foto. Yo dormía. Yo soñaba. Yo soñaba a pesar de preguntarme casi cotidianamente como “vuelvo del mundo de los sueños cansados”; a pesar de preguntarme donde consigo una bicicletería que me arregle esta rueda con tantos palos metidos en los rayos; a pesar de no encontrar farmacia de turno que venda las suficientes curitas para cubrir mis rodillas raspadas. En mi sueño iba en un ascensor. En uno de esos viejos, que no tienen puertas sino rejas que permiten ver y que te vean. Me invadió una sensación de impotencia cuando me di cuenta que conocía a las personas que vivían en cada uno de los pisos pero en ninguno podía parar. El ascensor no detenía su marcha hacia arriba y mis ojos se quedaban mirando hacia abajo tratando inútilmente de no perder la imagen y el recuerdo que esos pisos pasados me traían. Y así pasó el 1ro, el 2do, el 3ro. Paré en el séptimo con una sensación de derrota como nunca antes. Dos segundos antes de bajarme vi algo que antes no pude. Me di cuenta que en la pared del ascensor había una botonera, y que presionando cada uno de esos botones podía regresar a cada uno de los lugares pasados que quisiera. Y entonces no bajé, comencé a apretar los botones del pasado. Paré en el primer piso, vi, saludé y reí junto a mucha gente. Y en cada uno de los pisos siguientes me pasó lo mismo. Claro, algunos departamentos, por más que pasé horas tocando el timbre y hasta pateando la puerta, nunca abrieron. Algunos eran departamentos de verano y en Mar del Plata ya estamos viviendo el largo invierno de 9 meses. Me hubiese gustado encontrar alguien ahí.
En mi sueño también me di cuenta que en este momento quiero algo fácil. Ya sé que lo que vale cuesta, o eso de que “el que quiere a celeste…”, pero yo hoy necesito el abrazo fácil. No cualquier abrazo, pero sí que no cueste tanto. Aunque sea al principio. Tengo las piernas cansadas, no tengo ni ganas ni fuerzas para correr a nadie pero mis ojos no pueden evitar ver solo espaldas. Yo no quiero correr pero los demás corren. Ojalá me escuchen, les estoy gritando con todas mis fuerzas, las cuerdas vocales se esfuerzan más que en un festejo de gol de Sporting a Rosario. Como dije, aunque sea al principio. Después los problemas, las idas y vueltas, serán bienvenidas pero en este momento no. Necesito algo sólido, concreto, y que respire. No me alcanza un ladrillo.
Así terminó el sueño. Todos corriendo el doble y yo esperando a la mitad. Cuando me desperté vi que estaba nuevamente en mi departamento. Al lado tenía el bombón de la foto, y lamentablemente yo seguía con todas mis costillas…

4 de junio de 2008

Un minuto antes de dejar de quererte

Mas herido que asustado, menos triste que atontado, en la avant-premiere de esta resaca extra large. Vos pedis cambiar de aire yo no se cambiar la cara, vos corres el doble y yo te espero la mitad. Siento una tremenda topadora haciendo la vertical encima de este corazon. Vendería cara esta derrota pero mí coraje cabe en la pestaña de un raton. Y no puedo respirar y tengo 40.000 de fiebre, un minuto antes de dejar de quererte. Y me duele la ciudad y tengo un arpon entre los dientes, un minuto antes de dejar de quererte.
Y es que estas ganas de irse llegaron para quedarse, le prometen besos brujos a mi soledad. Nos debemos ese antojo y aprender a bailar tango si es que en otra vida nos volvemos a olfatear... Y tus manos no me escuchan y mis labios no quieren ni verte, un minuto antes de dejar de quererte. Y mi olvido no te olvida y mis miedos me desean suerte, un minuto antes de dejar de quererte.
Siento que me llenan la cara de dedos la penumbra del deseo y las ampollas de este adios. Y no puedo masticar y tengo 50.000 de fiebre, un minuto antes de dejar de quererte. Y me duele la ciudad y tengo tu nombre entre los dientes, un minuto antes de dejar de quererte.

21 de mayo de 2008

Dos años después

Dos años son algo así como 730 días. Cuanto tiempo pasó y que rápido. Hace un rato llegué a casa y me puse a escribir. Quise hacer de memoria una lista de todas las personas que me presentó Mar del Plata en este tiempo y la verdad es que no puedo. Sabía que eran muchas pero no tantas. Me sorprende que alguien que destaca su memoria como yo no pueda hacer esta lista de forma acertada y completa.
Llegué con 26 años y hoy, cerca de comenzar a vivir los 30, debo reconocer que nunca me imaginé acá. No sé como salió, bueno sí sé. Una mujer. Dolina dice que todo lo que hacemos en la vida es por una mujer, ya sea para impresionarla, para merecerla o para mantenerla cerca. Que ellas son las que nos motivan a movernos. Después lo escuché muchas veces decir que nunca hizo ese comentario, que no lo recuerda, pero yo creo que sí lo dijo. Quizás con otras palabras, quizás con la idea de darle otro sentido, pero lo dijo. Y yo llegué acá simplemente porque estaba Rocío. Todo lo que crean, y hasta incluso todo lo que yo mismo les halla podido decir alguna vez, es falso. Vine porque conocí a Rocío, sino nunca lo hubiese echo. Es una deuda grande que tengo con ella, no solo por presentarme la ciudad sino por tener siempre esa palabra justa para poder motivarme a hacer lo que tenía ganas pero no me animaba. Es increíble conocer una persona así, es una lástima que ya no esté. Siempre fuimos a contramano. Algún día, quizás…
El día que llegué, martes 16 de mayo de 2006, antes de bajar del colectivo me aseguré de hacerlo con el pie derecho. Casi provoqué un embotellamiento en la escalera del colectivo pero segundos antes de bajar cambié de pierna, pisé con la derecha, y me dije “que salga bien”. Y acá estoy, dos años después…
Existe otra persona a la cual le debo mucho mi permanencia. Pasábamos horas y horas juntos. En el café KMCHAK de calle Bolívar, casualmente hoy vivo a dos cuadras de ahí. Comíamos en Tía Quika, nos íbamos a los balnearios de La Perla, y hablábamos, y me veía llorar. Una vez me hizo un dibujo que aún guardo. Decía “felices dos semanas en mdp”. Ja! Gracias Lu. El otro día en tu casa no te dije nada pero me acordaba de eso. Todavía lo tengo. Verte hoy con Julieta me llena de alegría. Esa sobrina postiza me puede. Me pone muy feliz verte con tu hija, y pensar en las vueltas que dimos, las cosas que hablamos, los sueños que teníamos. Te debo mucho pendeja.
Casagrande fue mi primera casa acá. Fue otro punto fundamental creo. Allí conocí a la gran mayoría de las personas con las cuales hoy comparto mis alegrías y mis lágrimas. Que alguien como yo llore no es nada extraño pero seguir con esa gente, sentir que me quieren, que están, que estoy, y que día a día les muestro “soy esto” y se quedan… no se… uff: Valen Mucho. Como olvidar a la alemana Caro. Mirábamos el mundial juntos, andábamos los dos con el fixture y el mapa de mdp en el bolsillo. Los entrerrianos de Diamante, Esteban, el gordo Martín, Rosita, Katy, Flor de Río Gallegos con quien fui a los juegos de Plaza España horas antes de pasar mi primer cumple acá. Como olvidar el aguante de Jose, la locura de Brian, el personaje de Susana…
Hay otras personas que debería destacar. A pesar de sus cosas de pendejos Sebas, el pampeano, también fue una de las personas que me ayudaron. Me vio en momentos jodidos, me buscaba, me hacia salir, me decía siempre “a vos te va a ir bien acá, yo lo sé”. A Gabriel “Rodríguez” que si bien hace mucho que no lo veo creo que los dos sabemos que le debo muchísimo. Creo que nunca lo hablé con él pero me abrió las puertas de su casa cuando no tenía ninguna necesidad de hacerlo. Eso no se olvida. En momentos como este son cosas que no se olvidan. Al menos tipos como yo no olvidamos esas cosas.
Hablando de casas y puertas abiertas lo que sentí en la última navidad fue algo muy lindo. Me cuesta encontrar las palabras, pero Pablo me adoptó como parte de su familia. Me metió ahí y me dejó en el mejor lugar. Me anotó como un Romagnoli más y la verdad no sé con que se paga eso. No lo sé. No le encuentro un valor material. Me hizo sentir algo que hacía mucho no sentía. Viví la navidad después de años, más de una década. Sembró ese espíritu navideño otra vez. Fue lindo ver debajo de un arbolito de navidad un paquete con mi nombre. Gracias loco. Lo mismo que Laura. A los dos les agradezco mucho por acompañarme a la terminal esa noche que se fue mi vieja. No me dejaron sólo. Y no fueron los únicos. A todos gracias por estar. Simplemente estar.
Gracias: Pablo y Laura; Cin, Guillote y Lauren, dejamos de ser concubinos para convertidos en casi hermanos pero de esos que se eligen; Franck e Iris, sólo yo sé lo que sentí al estar en ese compromiso, al ver como disfrutan lo que lograron por bancarse toda la mierda que a veces nos rodea; Lu y Julieta; Laura “la Tana”; Vasco, Laura y Darío, mis “polis” preferidos; Sole; Euge; y obviamente Ro, que siempre estuvo y siempre está…
Les digo gracias pero no de sentimental sino porque ustedes, a su medida y a su tiempo, saben como soy. Y quieren lo mismo que yo para ustedes, es decir “lo mismo que uno le desea a su familia”. Porque son eso. Son parte de esta familia que armé sin proponérmelo. Son mi mejor triunfo. Creo que ya lo sabía, pero al estar en mi peor derrota me ayudaron a confirmar su lealtad y también a pensar en esa frase que Rocío me dijo en febrero “no necesitas pedir que te quieren, ya sos querible así nomás”.
Este es mi lugar. Me equivoqué mucho pero con ustedes siento que no. Hace un tiempo me desilusioné mucho, y no lo digo por el desamor sino por confiar en mis sentimientos. Me desilusioné del error que cometió mi sentimiento de amor. Hoy no confió mucho en él. Poquito. Muy poquito. Pero igual no lo puedo abandonar porque él es como yo: “mi amor se gana el pan todos los días. Se raspa las rodillas, apura sin ganas el café de la mañana. Tira sus dados, baila valsesitos con los pies desafinados”…
Gracias malplatenses.

9 de mayo de 2008

BienBenito

Tu sonrisa se hizo el pan con dulce de mis mañanas. Todavía no sé nombrar este amor que me desarma. Cuando te veo así, panzón y filibustero lo único que me importa, ahora sí, es llegar a viejo. Te trajimos a un lugar absurdo, difícil y hermoso lleno de gente que salta a cabecear con los codos “hay que andar con pie de plomo” dicen las bisabuelas yo diría que vayas lento y parejo, pero que gastes tus suelas... Yo daría un brazo por vos, pero a decir verdad, papá sabe ser muy tonto, mejor...dale la mano a mamá.
Vas a ver qué rico el mar, los besos, los amigos. Van a dolerte a veces las muelas, mujeres y olvidos. Mirá bien a los dos lados antes de cruzar la vida y no te mastiques el viejo cuento de la otra mejilla. Yo que vos no me pierdo ni el fútbol, ni Beatles, ni el tango. De la gente con choferes, yo pasaría de largo... Si vas a decir mentiras no pierdas la elegancia. Sé compañero en el vino y siempre caballero en las resacas. Daría un brazo por vos, pero a decir verdad, papá sabe ser muy tonto, mejor... dale la mano a mamá.
Y nunca le pongas a nadie la rodilla en la nuca. No te tomés en broma jamás a los hijos de puta. Vas a tener que hacer mucho con lo que haremos de vos. Bienvenido a este lío, hijo de mi alma, enano de mi corazón... Daría un brazo por vos, pero a decir verdad, papá sabe ser muy tonto, mejor... dale la mano a mamá.

PD. Esta es la letra de “BienBenito”, una de las genialidades que cada tanto se le escapan a Iván Noble. Es del disco “Intemperie” editado el año pasado.

27 de abril de 2008

Ideas, palabras y sentimientos

El reloj de la compu marca las 13:17hs del día 24 de abril. Si bien es jueves hoy no voy a la doc porque le dije que me iba a Punta Alta. Al principio era verdad, pero cuando en el trabajo me confirmaron que no podía viajar igual preferí no ir así me ahorraba los $25 de la consulta. Económicamente es un mes complicado, como los últimos.
En el laburo viene todo tranquilo. Con las mismas cosas buenas de siempre y con las mismas malas. Nada cambió, casi nada. Es una tarde de sol en Mar del Plata y a pesar de que ya son las 14hs sigo sentado frente a la computadora mientras el Poli juega con su teléfono celular. La luz que entra por la puerta me dice casi a los gritos que debería limpiar el piso. Es que se ve un poco sucio, marcado por los pies de los clientes que entran, no tan seguido, a la sucursal. Es un típico día en el puerto, un típico día pero sin olor., Me acuerdo que las primeras veces que venia a trabajar acá cuando el colectivo se acercaba al barrio ya empezaba a sentir ese olor fuerte: “olor a trabajo”. Hoy, salvo contada ocasiones, no lo siento. No sé si es que ya no hay o si simplemente me acostumbré.
Somos raras las personas. Somos animales de costumbres. En muchas cosas somos como el ejemplo de la rana ¿Lo saben, no? Es esa que dice que si metes una rana en una olla de agua hirviendo la rana busca salir. En cambio si la metemos en una olla de agua fría sobre el fuego, no sé da cuenta y se queda. Se acostumbra. No se da cuenta del cambio.
En muchas ocasiones me sentí como esa rana. Quiero decir que muchas veces iba muy acelerado con el día a día que no me di cuenta de parar y mirar. Estaba en el agua fría, sobre el fuego, y no me di cuenta. Me fui cocinando despacio. Tomando cosas atípicas como típicas. Me acostumbré. No me permití tener miedo de perder ciertas cosas, sentía seguridad. Sabía cuales eran mis errores y temores pero había cosas que me daban seguridad. Cosas que me hacían pensar que seguramente era verdad que había mucha mierda dando vuelta pero que había cosas que no. Había cosas que estaban, eran presente y futuro. Sobre todo futuro.
Claro, un día me di cuenta que no y ya fue demasiado tarde para lamentos: “A lo hecho pecho”. Creo haber escrito, y si no lo hice seguramente se los dije personalmente, y sino se los dije seguramente se dieron cuenta, que estoy en un período de mucho razonamiento. No sé si lo hago bien o mal, pero estoy reestructurando mi vida desde el análisis, desde el pensamiento, desde la memoria, y en algunas ocasiones también desde las acciones. Esto me da una extraña sensación. El otro día le contaba a alguien mi forma de estudiar cuando estaba en la secundaria. Nunca tuve problemas en la escuela, siempre fui un buen alumno. En los momentos previos a los exámenes mi rutina era acostarme temprano el día anterior. Lo hacia tipo ocho o nueve de la noche. Ponía el despertador a la una de la mañana y con esa paz que da la noche comenzaba a estudiar. Lo hacia hasta el amanecer. Luego me bañaba, me cambiaba y me iba a la escuela. Había una sensación física que me servía para saber si había estudiado suficiente o no. Cuando comenzaba a sentir el cansancio en mis ojos, ese ardor en los ojos, era que ya sabía suficiente. Era la confirmación de que me iba a ir bien. Y así sucedía el 90% de las veces. Me iba bien.
Es una boludes. Quiero decir que el cansancio era algo físico, mezcla de sueño y lectura, pero de ninguna forma significaba tener un conocimiento que antes no. Me engañaba, pero ese engaño me daba una confianza y una seguridad que después se plasmaba en los exámenes que daba.
Hoy, diez años después de haber terminado la secundaria, tengo un sentimiento parecido. Ya no me arden los ojos, pero siento los pulmones llenos de aire. El pecho inflado, la espalda derecha, la cabeza en paz. Y tomo eso como consecuencia de mi momento especial de razonamiento, de replanteo, de análisis. Quiero decir que este nuevo sentimiento, muy diferente al ardor en los ojos, me da paz. Me ofrece un poco de paz. Algo tan necesario. Algo tan básico.
Lo que no podría afirmar de ninguna manera es el resultado que esto traerá en mí. No me refiero a la paz sino al replanteo. Surgirán cosas nuevas, extrañas, creceré, pero no sé si será algo que traiga frutos demasiados grandes ni mucho menos si estos serán eternos. La eternidad se terminó hace miles de años cuando un tal Adán y una tal Eva se mandaron una macana con una fruta que crecía en un árbol, y desde entonces nada es para siempre. La paz de la que hablo no es eterna, y por suerte el dolor tampoco.
Este tema de la eternidad me hace pensar en que existen dos formas de llegar al fin. Quiero decir que se puede terminar con la paz eterna dejando pasar el tiempo y esperando las inevitables malas que cada tanto pasan, o bien se puede acelerar ese proceso haciendo alguna macana, como la de Adán y Eva, y terminar por voluntad propia con la paz. Lo mismo sucede con el dolor. Puedo esperar que se valla sólo o puedo hacer algo, seguramente otra macana, y hacer que se valla de una vez y para siempre. Al menos que se valla de este presente físico con el que convivo. Toda una decisión. No sé si me atreveré.
Hay veces en las cuales empiezo a escribir y me doy miedo. Tengo una tendencia cotidiana a las despedidas. Me da miedo que estas líneas sean un ejemplo más de ello. Me da miedo que estén leyendo mi despedida. Que una mañana me canse, me decida a no esperar que el dolor se valla o me decida a no poder soportar que la paz en algún momento se va a ir, y mi espíritu de lucha incansable diga “bueno, no más”. Por lo general me pasa esto cuando me doy cuenta que me estoy acostumbrando. Cuando después de estar un tiempo razonable en el agua fría sobre el fuego me doy cuenta que el agua ya no está tan fría y que ya nunca más lo va a estar.
Hoy estoy en un día… no es un día, es un rato, sería mucho decir un día. Hoy estoy en un momento así. Hace un rato me di cuenta de que me estoy acostumbrando. Paré, miré para todos lados, y vi lo que tengo, y vi lo que no. Me causa una enorme angustia esta situación. Estar en piloto automático no es normal para alguien como yo. En realidad no lo es para nadie, pero para mi menos. A pesar de todas mis contras tengo ese espíritu de lucha, y acción de luchador, que no me dejan acostumbrarme. Si me preguntan como surgió hoy todo esto, y en que instante de la mañana fue, creo que tengo la respuesta. Tengo la culpable. La culpa es de la memoria. De las dos memorias. La memoria lógica de la cabeza que me hace imaginar situaciones que no vi, que no sé si pasaron, pero me causan dolor. Y la memoria del corazón que me refriega el pasado por la cara. El pasado imperfecto que creí perfecto.
Me pica la nariz. Leo lo que escribí para corregir errores y siento una picazón en la nariz. Como un estornudo pero sin llegar a serlo. Me arden los ojos y me brillan. Como con una basurita pero sin tenerla. Arrugo la cara y evito lo que parecía inevitable. Prefiero seguir escribiendo. Y sigo. Sigo y pienso en que lamentablemente la vida no es como este texto. El punto en común es que en las 1347 palabras que llevo escritas pinto un poco de mi presente, lo que lo diferencia, y genera puentes destruidos que nunca se podrán reconstruir, es que el texto lo puedo leer mil veces. Lo puedo mirar ahora, a la noche, o mañana, y en cada uno de esos momentos puedo volver el cursor atrás y corregir los errores. En la vida sólo los puedo ver, analizar, puedo pensar, sacar conclusiones, replanteos. Pero corregir errores no. El pasado es el pasado. Queda ahí. No hay forma de corregirlo, de volver atrás, de tener otra vez la misma oportunidad. Solo se puede aprender y después confiar en nuestra inteligencia para poder poner en práctica esos aprendizajes.
Llevo tres carillas de Word, quiero darle un final a esto y no puedo. No se me ocurre cómo. Creo que escribí el principio y que dos renglones mas arriba dejé atrás el desarrollo. Ahora necesito un final y no lo tengo. Sí tengo a mano, mucho más cerca de los que todos creen, y de lo que yo mismo creo, el final de los finales, pero el de este texto no. No encuentro un hilo conductor, una palabra que me permita cerrar de forma metafórica esto. De dejar una idea. Tampoco se me ocurre un final ya escrito, algún texto para robarle el final. Para hacer un Copy-Paste. De pronto siento que me invadió el vacío. La ausencia de ideas es otra de las cosas que me asustan. Nunca deberían faltar. Ni las ideas, ni las palabras, ni los sentimientos. En este momento ideas no tengo, las palabras me las gasté todas en este post, y lo único que me queda es este sentimiento inocultable de extrañar. Al fin y al cabo fue lo que motivó estas líneas. Te extraño.

25 de abril de 2008

Nuestra ex casa es hoy mi ex casa

“...ese conjunto de sutiles atributos con que el alma se revela a través de la carne. Razón por la cual, en el instante mismo en que alguien muere, su cuerpo se transforma bruscamente en algo distinto, tan distinto como para que podamos decir “no parece la misma persona”, no obstante tener los mismos huesos y la misma materia que un segundo antes, un segundo antes de ese misterioso momento en que el alma se retira del cuerpo y en que éste queda tan muerto como queda una casa cuando se retiran para siempre los seres que la habitan y, sobre todo, que sufrieron y se amaron en ella. Pues no son las paredes, ni el techo, ni el piso lo que individualiza la casa sino esos seres que la viven con sus conversaciones, sus risas, con sus amores y odios; seres que impregnan la casa de algo inmaterial pero profundo, de algo tan poco material como es la sonrisa en un rostro, aunque sea mediante objetos físicos como alfombras, libros o colores. Pues los cuadros que vemos sobre las paredes, los colores con que han sido pintadas las puertas y ventanas, el diseño de las alfombras, las flores que encontramos en los cuartos, los discos y libros, aunque objetos materiales (como también pertenecen a la carne los labios y las cejas), son, sin embargo, manifestaciones del alma; ya que el alma no puede manifestarse a nuestros ojos materiales sino por medio de la materia, y eso es una precariedad del alma pero también una curiosa sutileza."
Extracto de "Sobre Héroes y Tumbas"; Ernesto Sábato

21 de abril de 2008

"San Salvador", Patrono de los Pescadores


El domingo hice una larga caminata. Siempre me ayudaron a pensar más claramente, a analizar las cosas. A tomar decisiones. Tengo algunos ejemplos de situaciones así y quizás las que más recuerdo son las caminatas previas a venir a Mar del Plata allá por fines del 2005 y principios del 2006.
La cosa es que el domingo pasado salí por la costa con el firme objetivo de llegar al punto más lejano de la escollera sur. En total tardé 1:55hs. Fue largo pero lo llevé bien al menos hasta llegar a la Base Naval. Esas cuadras se me hicieron interminables. El paisaje tampoco ayudaba mucho, atrás habían quedado el Paseo Hermitage, el Torreón, Bahía Varesse, Cabo Corrientes y la mismísima Playa Grande. Pero esa caminata bajo el sol sobre la vereda de la Base fue difícil. Tanto que ni bien llegué a Juan B Justo entré en la estación de servicio a comprar un agua. Hasta ese momento el paisaje era mas o menos lo esperado: Perros corriendo por la arena, un millón de motos, chicos en skate, chicas en roller, parejas tomando sol, jubilados paseando…
En la estación, mientras esperaba pagar, me llamaron la atención dos chicos que estaban en una mesa. Ella tomaba una coca y él, sentado un poco lejos, la miraba nervioso. Golpeaba las yemas de sus dedos en la mesa. Ella muy concentrada en el televisor, con la vista fija. Él seguía nervioso. Los perdí de vista mientras pagaba el agua pero sin dudas esos segundos que se tomó la cajera en darme el cambio fueron fundamentales porque cuando me iba él algo ya le había dicho, y ella se reía a carcajadas. Con muchas ganas. Él ya estaba sentado más cerca, con menos nervios. A ella ya no le importaba el televisor. Y yo, yo me había perdido ser testigo de un momento importante en sus vidas.
Seguí camino. Dejé atrás la manzana de los circos y el centro comercial Chichilo. Cuando encaré hacia la escollera el tránsito de autos se hizo muy grande. Lo primero que uno encuentra es, a la derecha, la entrada a la playa del puerto, y a la izquierda, la reserva de lobos. Es la cuarta vez en mi vida que paso por este lugar. Hay algo que recuerdo un poco más que el olor desagradable de los lobos, y es el cartel que decía 3000mts.
Faltaba mucho aun para llegar. De todas formas me propuse hacerlo y así fue. A mitad de camino, mientras esquivaba autos y pescadores, me detuve en una pintada que decía “Marcela: Casate conmigo. Javier (12/07/07)”. Me pregunto que habrá pasado con esa historia.
Al llegar a la punta de la escollera lo más normal hubiese sido sentir alegría por cumplir con el objetivo luego de casi dos horas, pero en realidad sentí alivio. Lo sentí yo y sobretodo mis piernas. Me senté a mirar el mar. Me acordé de una frase de mi vieja que me recomendaba sentarme frente al mar y mirarlo. Mirar al mar para que se lleve todo lo malo.
Seguí recorriendo las piedras y descubrí que la gente del puerto en particular, o quizás la de Mar del Plata en general, usa ese lugar para proponer casamiento. No sé si será tan así pero vi una inscripción que decía “Te amo, te necesito, te pido casate conmigo (21/02/08)” y me pareció mucha casualidad. Hasta llegué a imaginarme la situación del flaco invitando a caminar a la chica. Ella con muy pocas ganas de caminar diciendo que sí. El flaco con pasos rápidos por la escollera, apurado por llegar. Ella cansada, queriendo ir más despacio. Los dos subiendo las escaleras para llegar a ese graffiti, el no pudiendo contener la ansiedad. Diciendo “¿nos sentamos acá?”. Ella sentándose y sus ojos poco a poco, centímetro a centímetro, descubriendo ese mensaje. No pudiendo creer lo que veía. No entendiendo si es verdad o si hay un loco que se llama igual que su novio que quiere a alguien que se llama igual que ella. Él con cara de "¡que grande yo!”. Ella diciendo que sí…
Seguí dando vueltas por ese sector. Lo que mas me llamó la atención fue un tipo que caminaba sólo. Vestía ropa informal y llevaba unos lentes sol que no cumplían que su objetivo de pasar desapercibido. Quiero decir que a pesar de su esfuerzo igual se notaba que debajo de sus lentes le caían lágrimas sobre la mejilla. Me di cuenta porque cuando quise bajar las escaleras pasé muy cerca de él y, en ese instante que nos miramos a la cara, no pude evitar sentir su tristeza.
Después, disimuladamente, lo seguí con la vista. No quería ponerlo incomodo así que me alejé unos metros pero lo seguí observando. Trataba de imaginarme que le pasaba. Se sentó un rato cerca del monumento del “San Salvador”. No parecía rezar, casi podría jurar que no lo hacía, pero lo miraba. Buscaba paz. Me imaginé que sería alguna fecha importante. Que quizás ese 20 de Abril era un aniversario importante. Quizás la muerte de algún familiar o un amigo en altamar. Quizás los brazos abiertos del Patrono de los Pescadores abrazaban alguna persona que ya no estaba entre nosotros. Y claro, era lógico. Pobre tipo. No se si está bien esto de sentir lástima por los demás, ni siquiera sé si lo que yo sentí por él era lastima, pero su situación era una en la cual no me hubiese gustado estar. Por momentos parecía un fantasma, era casi transparente. Su alma no estaba con él. Era una sombra caminando a paso de hormiga, con las manos en los bolsillos de la campera de jeans. Se acercaba a los pescadores que estaban en la escollera y cuando las piedras detenían la marcha de las olas y salpicaban a todos, él se quedaba. No le afectaba el agua. Parecía invisible, seguro que sentía que el agua no lo podía mojar porque simplemente físicamente no se sentía ahí. Fue un poco triste. Decidí dejarlo en paz con su dolor.
Antes de emprender el regreso a casa pasé frente al monumento. Lo miré desde abajo. Es enorme. Me reí por una gaviota que no encontró mejor lugar para descansar que la cabeza del cristo. Para mí siempre fue el cristo, desde el domingo a la tarde aprendí que es “San Salvador, Patrono de los Pescadores”.
El regreso fue cansador y a mitad de la escollera ya había decidido volver a casa en colectivo. Me puse a mirar nuevamente las paredes. Vi un mural realizado con, según leí, 430 mosaicos de 4,50 por 3,50 metros. Es una obra de Eduardo Riggio, se llama “Alito de arena” y muestra a un barco encallado. La idea era seguir con esta especie de exposición. Incluso se propuso que los pasos de Riggio sean seguidos por José Solla y Néstor Villar Errecart pero parece que quedó en la nada. Tan olvidada quedó la idea “Alito de arena” ya tiene unos 70 mosaicos menos…
Antes de pasar nuevamente por la reserva vi un cartel escrito con aerosol por un tal Antonio que decía “Quilmes es un Carnaval”. Es raro porque siempre pensé que Quilmes era una ciudad, un club de fútbol fundado por ingleses o en todo caso un cerveza, pero nunca lo había visto como un carnaval. Seguramente debe ser el lugar mas alegré del mundo, aunque lo dudo porque hace años pasé varios momentos ahí y no es muy diferente a Punta Alta. Solo tiene más gente.
Cuando dejé atrás la reserva de 800 lobos machos, según el cartel turístico, ya solo me quedaban unas cuadras y casi una hora de colectivo para regresar a casa. Habían pasado casi 4 horas. Fue una linda caminata. Siempre me ayudaron a pensar más claramente, a analizar las cosas. A tomar decisiones.
El día ya se había terminado pero antes hay algo que no puedo dejar de mencionar. Creo que no les conté que al final del recorrido, en la parada de colectivos, me crucé con el fantasma. Me refiero al tipo que les contaba antes, el de ropa informal y lentes de sol. Si leyeron algún texto anterior saben que me considero un buen tipo y no sé por qué en ese instante quise demostrarlo. Me acerqué y le pregunté si lo podía ayudar en algo. Su semblante era el mismo que en la escollera. Se subió los lentes, pude comprobar que no me equivocaba con respecto a las lágrimas, y me dijo “gracias, pero no”. No quise molestarlo más y me propuse alejarme. Mientras me daba media vuelta siguió hablando. Me dijo que estaba así por amor, mejor dicho por desamor. Luego se puso los lentes nuevamente, y mientras se subía al 562 revisaba los mensajes que su mamá le había mandado con el resultado de Sporting en el clásico de Punta Alta. Que tipo raro, menos mal que fue la única y última vez que lo vi.