La linea del Ecuador

Hace dos madrugas alguien vio un viejo cuchillo...

Luna

Nuevas investigaciones detectaron grietas en la corteza de la luna...

Nada mal por 5 pesos

“Acosta, me gané el Loto!! No lo puedo creer, gané el Loto!”

24 de diciembre de 2009

Para mis amigos AMERIKANDO / Pour mes amis AMERIKANDO

Empiecen a desparramar la noticia me largo hoy mismo. Quiero formar parte de ti, Nueva York, Nueva York...
Estos zapatos viajeros extrañan recorrer su corazón mismo, Nueva York, Nueva York...
Quiero despertarme en una ciudad que nunca duerme y darme cuenta que soy el rey en la cima de todo...
Mi melancolía de este pueblo se va esfumando, voy a hacer un excelente comienzo en la vieja Nueva York...
Si puedo hacerlo allí puedo hacerlo en cualquier parte. Esa es tu responsabilidad, Nueva York, Nueva York...
Quiero despertarme en una ciudad que nunca duerme y darme cuenta que soy número uno en la cima de todo, el Rey de la montaña, El número Uno...
Las melancolías de este pueblito se van esfumando, voy a hacer un excelente comienzo en la vieja Nueva York.
Si puedo hacerlo allí puedo hacerlo en cualquier parte. Esa es tu esponsabilidad, Nueva York, Nueva York...
Nueva York...

10 de diciembre de 2009

Claro que

Claro que, te hecho de menos y me siento ajeno en cada paso que no estás. Claro que, la casa es fría sin tu temple, tu arrebato, tu ansiedad. Claro que, me voy muriendo si se te ofreció salir y fue por escapar. Claro que, nos hace bien sentir como es que el viento entre los dos puede pasar. Y ahora que vuelves, si es que me notas extraño, fue que te extrañe...
Claro que, te necesito es mas se me ha olvidado como andar sin tu vaivén. Suelo ver como te mueves por si un día te me vas saber que hacer. Claro que, vacilaré sin tí y en mi mejor intento habré de concretar un buen plan para tenerte aquí y alguna frase que te haga titubear. Ves todo este mi comportamiento extraño, fue que te extrañé...
Claro que, te hecho de menos y me vuelvo loco sí no te puedo mirar. Claro que, tu me dirás que hacer y yo no tengo mas remedio que aceptar. Claro que, algo me inventaré sí al fin de cuentas ya no vuelves por aquí. Claro que, sí te dejé partir fue porque nunca te imaginaría sin mí. Perdonarás sí aluciné cosas extrañas, fue que te extrañé...
Claro que te hecho de menos y me siento ajeno a cada paso que no estas...

Claro que
David Filio & Ismael Serrano
Mexico - 2003

5 de diciembre de 2009

Sequía

Hasta hace poco menos de un mes el diario La Nueva Provincia le dedicaba sus principales encabezados a la falta de agua en Bahía Blanca y la zona. Por la sequía quedó prácticamente vacio el dique Paso Piedra que abastece al sudoeste de la Provincia de Buenos Aires. La cota de embalse que provee de agua la región bajó a 154.23 metros, casi 20 centímetros por debajo de su mínimo histórico. Esta noticia trajo gran preocupación a los casi 400.000 habitaciones que dependen de su caudal.
Al igual que el dique siento que me sequé. No podría agregar mucho mas al respecto. Solo aclarar que no es ni por falta de lluvia ni por el efecto invernadero. Como diría Iván: “me importa muy poco si queda ozono o si no”.
Hace meses que no puedo llorar. No lo cuento como un triunfo ni tampoco como algo penoso. Solo quiero decir que me sequé y que es algo que me hace sentir extraño, algo que no me pone para nada orgulloso.
Hoy cuando salí del trabajo vi el reflejo que mostraba el ventanal del local de la Obra Social Galeno y lo que me devolvió el espejo fue la imagen de un tipo que caminaba apurado con el ceño fruncido. No me gustó lo que vi, de la misma forma que me está gustando poco lo que siento en estos días Post-Viaje.
Las lágrimas me las imagino relacionadas con el sentimiento. Las alegres, creo nunca lloré por alegría; las de miedo, de esas sí que sé; y las tristes. Estás ultimas me parece que son las responsables de mi estado actual. Son las responsables de la sequía. Las gaste. Las necesito y no las encuentro. Recuerdo las del 2008 cuando lloré por el final de la relación con el primer amor de mi vida, y recuerdo la última, no hace tanto, cuando la volví a ver. Esa vez también lloré. Mucho. Fue en Parque Rivadavia. Hacia metros que nos habíamos despedido y no lo pude contener más. Pero no fueron lágrimas por no poder estar con la mujer que quería sino que fueron lagrimas provocadas al darme cuenta que ese sentimiento ya no existía. Lagrimas de duelo. No de duelo por lo que me sacaron, sino duelo por lo que yo ya no sentía. Por moverme. Por correrme unos pasos. Por caminar lo necesario para abrir la puerta, cerrarla, y darme cuenta que estaba nuevamente afuera. Con todo por ver. Con todo por descubrir. Con todo por conseguir. Con todo por intentar.
Sin embargo la hora que pase sentado en el banco de plaza del Parque, tratando de encontrar alguna voz amiga en el teléfono, no fue suficiente. No me satisfizo el llanto de ese día. Me quede con ganas de mas. Creí que esa necesidad de llorar con ganas, con carcajadas como le digo yo, con sentimientos como le dice mi vieja, no se habían agotado ahí. Fue una desilusión. Sentí un vacio. Algo pendiente.
En estos días no me alcanza con sentir los ojos húmedos, con sentir picazón en la nariz, o verme los parpados irritados en el espejo. No me llena ese símil resfrío. Esa copia barata de alergia de la mañana. Porque si me alcanzara bastaría con escuchar canciones de Ismael o Filio y listo. Pero eso me deja solamente en un grado de profunda tristeza. Nada más. Se queda ahí. Como se quedan los sueños de la gente que en ocasiones no nos animamos a ir por más. En estos días la mesa sigue sola, mí única silla me mira, la cama de una plaza se hace la distraída, el mate sin bombilla se distrae con su yerba usada de hace tres días, el picaporte se aburre de sentir siempre los mismos dedos, el timbre bosteza por no sonar, la persiana cerrada se acostumbra a su vida sedentaria.
Yo me sequé. Me siento seco. Y a pesar de quererlo, como tantas cosas, con esta tampoco puedo. Y sigo, porque soy de los que siguen, aunque no quiera. Y el gran alimento de este andar parece que son los grises. Grises como días nublados pero sin lluvia. Grises de nubes que amagan pero no lloran, nubes que dan esperanza al pueblo que cubren pero que luego de una breve briza, ni siquiera un fuerte viento, se van y dejan al brillante sol alimentando la falta de agua.
La sequía en el sudoeste de la provincia parece que sigue. Las autoridades locales y nacionales tratan, tarde, de hacer algo al respecto. Recíen leí que ARSA está haciendo un pozo de 15 metros de profundidad para tratar de encontrar una fuente de agua que ayude a los pobladores de la zona. Quizás yo, sin ARSA, y sin vos, que estabas pero no te vi, no te quise ver, pueda encontrar el agua suficiente que estos días me piden. Las lágrimas que necesito. O quizas sea aprendí la leccion de "las lagrimas para llorar cuando valga la pena" y esto simplemente no lo vale.

28 de noviembre de 2009

Todo tiempo pasado fue pasado

-¿Vos sos el chico del 7mo que se descompuso hace un tiempo?
En los segundos que tarde en contestarle me acordé de mil cosas y me hice miles de preguntas. Y de mi boca salió un simple “sí, soy yo”. Fue como contestar en épocas malas la pregunta “cómo estás?”… “bien” dice uno, mientras piensa “o querés que te cuente?”.
Me quedé pensando si yo era el mismo chico del cual hablaba la señora del sexto. Y creo que si bien sigo viviendo en el 7 y ½ D, y si bien sigo siendo el mismo diabético del orto, la vecina se equivocaba de vecino. No creo ser ya aquella persona a la cual ella se refería. Pasó mucho tiempo y con el tiempo muchas cosas.
Aquel era seguramente un poco mas inocente que este, un poco más joven, un poco más mal criado, mas inmaduro, un poco más confiando (siempre dentro de su desconfianza general, esto último quizás sea otro punto en común con el de hoy) y quizás hasta con proyectos. Era alguien que pensaba en dos aunque seguramente sin demostrarlo lo suficiente o al menos sin hacerlo a tiempo… luego le resultó tarde.
Como alguien que pierde la memoria en las películas yanquis la señora, mientras subía junto a mí los seis pisos, me iba recordando aquel momento. Los gritos, el susto. Y con sus palabras, como una confirmación de que aquella situación realmente existió, comencé a recordar. El día siguiente a aquel momento fue domingo y la señora vino al dpto., se presentó, y me saludo. Me preguntó cómo estaba y yo respondí “bien” (o querés que te cuente?). Luego me dijeron quien era. Para mí fue la primera vez y, hasta hace unos días, la última que vi su cara.
Mientras pensaba este post recordé algo que dijo alguna vez Alejandro Dolina. Él decía que no somos los mismos de ayer, incluso no somos los mimos que hace cinco minutos atrás. Que uno no debería pagar las deudas porque uno no es el mismo que las contrajo. Que todos mantenemos ciertos aspectos básico y necesarios como para que nuestra mujer nos abra la puerta cuando llegamos borrachos a las 3 de la mañana o al menos para que no nos ladre el perro. Pero no solo nunca somos lo que fuimos sino que además no somos lo que seremos algún día. Tenemos tantas vidas como segundos vividos.
Y si bien ya nunca tuve quien me abra la puerta cuando llego borracho a las 3 de la mañana, y los perros que me reconocían y no me ladraban quedaron en Punta Alta, supongo que al menos este encuentro con la señora del sexto piso fue una demostración de que esos ciertos aspectos básicos y necesarios siguen presente. Quizás sea la más humana de mis características. Ese 0,01% del genoma humano que me hace diferente a todos y tan parecido a aquel de Enero 2007 cuando sin saberlo había encontrado el camino que quería caminar. Aquel que no contaba con que 30 días mas allá le iban a cortar el puente colgante antes de cruzar el río. Aquel que desde entonces busca un camino alternativo para seguir.
De pronto recordé una conversacion de unas semanas atrás. Una que tuvo un Ramiro no tan distante a este...

- Te podes quedar lamentándote o tendrás que apechugar y seguir -me dijo-
- Y yo soy de los que siguen -contesté-
- Afortunadamente sí -finalizó, seguramente con una sonrisa-

27 de noviembre de 2009

Virgen de la Amargura

Rompiendo mi promesa de no volverte a verte ni en pintura, me he sentado a tu mesa, Virgen de la Amargura a jugarme a los dados nuestra suerte, a absolverte de todos mis pecados.
Bendigo la condena, al sólo de tu bordón que me hace fuerte y beso tus cadenas y quiero prometerte ser libres como dos versos tachados del dictado de la revolución.
Me acuso de morirte sin tu boca, confieso que desde que te has marchado solo bailo en las fiestas donde tocan la musica del vals de los ahorcados.
Virgen de la Amarguara, devuélveme la vida, sin tí todo es usura y noches perdidas. Facturas, calenturas, heridas sin sutura, caídas, congeturas, sacudidas, cerraduras
despedidas de locura y callejón.
La guerra ha terminado, yo vengo a arrodillarme ante tu cama. Te rezan mil soldados
y el palacio está en llamas, tu general arría mis banderas, las fieras entran en la catedral.
El rey murió en el campo de batalla, la reina se ha pasado al enemigo, yo no me cuelgo más que la medalla de no saber contar menos contigo.
Virgen de la Amarguara, devuélveme la vida, sin tí todo es usura y noches perdidas. Facturas, calenturas, heridas sin sutura, caídas, congeturas, sacudidas, cerraduras
despedidas de locura y callejón.
Te vas y no te vas y cuando vienes rezo para que los trenes se equivoquen de estación.
Virgen de la Amargura…

Virgen de la Amargura
Joaquín Sabina
Vinagre y Rosas (2009)

18 de noviembre de 2009

Embustera (Más Vinagre que Rosas)

Siempre voy a tenerte que agradecer que haya sido conmigo tan embustera y me hayas enseñado lo que es querer: bailar mientras rodamos por la escalera.
Has despejado mis dudas y has logrado que aprendiese a ser un perfecto judas desde la "jota" a la "ese". Contigo he comprendido que la humedad es algo que se seca y se olvida, gracias a ti he sabido que la verdad es sólo un cabo suelto de la mentira. Por eso sé que perderte no era quedarse sin nada, la muerte es sólo la suerte con una letra cambiada.
Embustera, tu corazón es una cremallera de Christian Dior, blanqueas emociones, traficas con botones, pierdes con mi perdición.
Dormir contigo es repetir francés en una facultad donde un Miró parece una esquela y enseñan cuánto mide la oscuridad: sumando pesadillas y duermevelas. Hoy llamo a las rosas pan y al vinagre desatino; las mujeres que se van se quedan en el camino.
Por mucho que me duela debo admitir que otras me ven sin ropa y tú desnudo. Será mucho mejor, si pretendo huir, cortar la cuerda, deshacer el nudo.
Ya no juego en tu tablero. He roto nuestra baraja. Sólo diré que te quiero si es a punta de navaja.
Embustera, tu corazón es una cremallera de Christian Dior, blanqueas emociones, traficas con botones, pierdes con mi perdición.
Embustera, tu corazón es una cremallera de pantalones, blanqueas decepciones, traficas con botones, pierdes con mi perdición.

Embustera
Joaquín Sabina
Vinagre y Rosas (2009)

18 de octubre de 2009

Plaza Roberto Artl (Capital Federal)

Las hormigas caminan por los huecos de pasto que quedan entre los empedrados de este particular lugar. Van de un lado a otro. Algunas solas. Otras con carga. Se chocan. Se miran. Se olfatean. Se reconocen y siguen…
Esta es una de las primeras plazas que descubrí en Buenos Aires. Sin dudas es mi preferida del micro centro porteño. Poco tiempo después de conocerla supe quien fue realmente Roberto Artl, y mucho tiempo después me enteré que aquí estaba ubicada la casa de Lisandro de la Torre y que en algún lugar de estos empedrados estaba el despacho donde se quitó la vida a comienzos del 1900.
Raro y jodido el tiempo. Volví a este lugar 10 años después de pisarlo por primera vez. Siguen los mismos empedrados, el mismo “parador” de motoqueros y seguramente hasta los mismos hormigueros, pero el reloj de arena siguió corriendo y ya no somos los mismos. Quizás nos parecemos más a una copia de mala calidad de lo que alguna vez fuimos o quisimos ser: “Yo tan solo 20 años tenía" dice el tango.
Este viaje estuvo lleno de revoluciones. Realmente fue un despertar a los días que vienen, a los que faltan. Me dijeron que me estaba reencontrando conmigo, con lo que soy, con mis raíces. Y si bien descubrí esas palabras en el momento que me las dijeron es exactamente así como me sentí aquella tarde porteña del miércoles 30 de Septiembre a las 12:50 del mediodía. Encontré el clan Acosta, me sentí parte. Descubrí la logia que no sabía que existía pero necesitaba. Me sentí parte. Me identifiqué. Me encontré en un mapa que siempre me tuvo de un lado al otro buscando no sé qué.
“Es bueno reconstruir nuevos recuerdos”. Es un camino que empecé en aquel regreso que no será uno más en mi historia. Hace tiempo aprendí que no hay nada más triste que un recuerdo feliz, y quizás por eso en este momento que estoy escribiendo una de los momentos mas importantes que irremediablemente derivan en tristezas futuras porque sin dudas es una de los momentos que más se acerca a la felicidad. Crecí volando y ya no veo ni mi propia sombra. Los fantasmas quedaron atrás.
Me voy a plaza de mayo, después les cuento como sigue todo pero antes les regalo una canción. Volví 10 años después y todo es distinto. Nunca más he de verla, quien sabe no sea un bien para mí el desengaño, no ha de ser la ciudad de entonces ni tampoco yo tengo veinte años.

10 de octubre de 2009

Valentía, Masoquismo, Sinceridad y otras yerbas

Le doy un millón de vueltas a estas palabras y estos momentos. Estos dos últimos años fueron de mucho crecimiento personal, de mucha maduración. Quizás todos los anteriores también pero estos dos fueron realmente importantes. Ojalá nadie debiera pasar por cosas dolorosas para crecer pero resulta imposible evitarlo. El dolor, el llanto, la frustración, las pocas ganas, el vacio, los golpes en general, son la cuota que debemos pagar para crecer. Para sentarnos a entender, o empezar a entender, ciertas situaciones que aparecen en el camino.
Una de las más urgentes tiene que ver con la valentía. Creo que me cansé de decir que los valientes tienen miedo, pero hacen las cosas a pesar de ello. De no sentir miedo no serían valientes, serían inconscientes y nadie quiere a alguien así cerca. Ni siquiera lo queremos dentro de nosotros. Es algo que realmente pienso pero nunca me sentí un valiente. Siempre me critiqué cada paso que di e incluso los que pensé dar y no lo hice. Es bueno ver hacia atrás y darnos cuenta lo que hicimos. Lo que pasó, lo que pasamos, lo que somos hoy por usar, aunque sea en su porcentaje mas mínimo, nuestro traje de valiente. De hacer a pesar de….
Al mirar estos últimos 30 años de mi vida me encuentro con mucho de eso. Podría armar perfectamente una lista, una de las largas, enumerando todas las cosas que esta poca cosa hizo. Mucho mas difícil, mucho mas dolorosas, y mucho más costosas que las hechas por personas que realmente admiro y me gustaría ser. Estoy en un punto tal que me pone orgulloso eso. Me llena de vida, como lo hace el aire a mis pulmones al respirar hondo, repasar cada uno de los pasos dados en este último año y medio de mi vida. Realmente soy el responsable de lo que soy. Es mi culpa todo lo malo que hice, todo lo que perdí, pero también me gané cada una de las cosas buenas vividas. Incluso muchas de esas nunca hubiesen llegado si antes no me hubiese tropezado una docena de veces.
Realmente estoy orgulloso de esos pasos. Los últimos fueron 3 años muy intensos, y estas dos semanas que pasaron me devolvieron las ganas de vivir. Me llenó nuevamente de objetivos, de deseos. Me dio una respuesta para decirle a mi doc cuando me pregunta qué me gustaría hacer, de qué tengo ganas.
En estos días sentí que mi cuerpo, mi pecho, era como una olla de puchero. De esas grandes y altas. Solo que dentro de ella no había comida sino un montón de sentimientos nuevos y muchos viejos. En este viaje, casi sin esperarlo, algo o alguien, quizás yo, se encargó de meter una enorme cuchara de madera y comenzar a revolver. Llegué a mil conclusiones distintas, cambié de parecer tantas veces como días de la semana existían, recordé situaciones límites personales, repasé cada uno de los puntos de inflexión de mi vida. Y luego de semejante experimento me di cuenta que ya tenía lo que fui a buscar. No sabía que era, pero algo era y ya lo tengo en mis manos. Llegó el momento de descubrir que hago con todo esto. Recorrer nuevamente los últimos pasos para averiguar si algo de lo que perdí lo puedo volver a tomar del piso e intentarlo. Y si algunas cosas ya no están, me siento con la suficiente fortaleza como para darme vuelta, mirar hacia delante e ir en búsqueda de lo próximo.
Hoy mas frio repaso las últimas semanas, las últimas charlas, las últimas meditaciones, y realmente estoy conforme con cada uno de esos momentos. Creo que si hubiesen sido distinto hoy estaría nuevamente con el piloto automático. Hubiese aceptado porque sí. Por impulso. Por costumbre. Por falta de valor para reconocer que no es eso lo que realmente quiero, lo hubiese tomado porque es malo pero conocido. Y en lo conocido, por más malo que sea, siempre me termino sintiendo cómodo.
Los 30 años me reciben en el mejor momento de mi vida que recuerdo desde los 6 años hasta hoy. Con miedos, con dudas, con triunfos y con fracasos, pero con la firme convicción de que soy un luchador, de que no me rendí nunca, de que me escondí lo necesario pero a la larga, por masoquismo o valentía, siempre enfrenté cada una de las situaciones complejas de vida. No es nada fácil. Muchas salieron mal pero otras terminaron muy bien y eso es mucho más de lo que quizás algunos logren en sus vidas.
Me di cuenta de todo eso. Del hombre en el que me convertí y de los pasos que doy día a día para seguir confirmándolo. Descubrí a Ramiro. Descubrí al tipo que soy y al tipo que quiero ser, el tipo que quiero seguir siendo. Claro, un poco más pulido.
Después de mucho tiempo me repitieron la frase “la esencia no cambia” y me afectó. La tomé mal. Hoy pienso lo mismo. La esencia de las personas no cambien, y ojalá que la mía no cambie porque no soportaría ser uno más del montón. No soportaría vivir sin dar la cara aunque duela, sin decir presente aunque no haya estudiado, sin estar donde nadie estaría o donde todos te dicen que evite ir porque ese lugar provoca dolor. De no hacerlo estaría igual que hace muchos años, más viejo, preguntándome “que hubiese pasado si…”. Por suerte no me lo pregunto. Descubrí que soy un tipo sincero, “sin cero y sin infinito”. Y me gusta.

PD. En algún momento pasaré en limpio los textos que escribí estos días en Buenos Aires. Son muchos, muy buenos, y variados. Tengo que repasarlos, ordenarlos, y también ordenarme a mí.

8 de octubre de 2009

Canción para mi compañera



Mi compañera, mi compañera, sabe de luchas y muchas, cortas y largas esperas.
Mi compañera, mi compañera, tiene un silencio y un grito, y una tristeza cualquiera.
Mi compañera suele encontrar en la amargura mucho de ternura y en la alegría cierta hipocresía.
Un niño llorando, la madre sojando, descubro en la madre en mi compañera.

Mi compañera, mi compañera sabe de algún desatino viviendo el clima el vino.
Mi compañera, mi compañera, es dulcemente imperfecta pues sabe de otras maneras.
Mi compañera suele encontrar en la amargura mucho de ternura y en la alegría cierta hipocresía
Un niño llorando, la madre sojando, descubro en la madre en mi compañera

PD. Cuarteto Vocal "Nuevo Día" (La Plata, 1985).

2 de octubre de 2009

Quizás porque



Quizás porque no soy un buen poeta puedo pedirte que te quedes quieta hasta que yo termine estas palabras.
Quizás porque no soy un gran artista puedo decir tu pintura está lista, y darte orgulloso este mamarracho.
Quizás porque no soy de la nobleza puedo nombrarte mi reina y princesa, y darte coronas de papel de cigarrillos.
Quizás porque soy un mal negociante no pido nada a cambio de darte lo poco que tengo, mi vida y mis sueños.
Quizás porque no soy un buen soldado dejo que ataques de frente y costado cuando discutimos de nuestros proyectos.
Quizás porque no soy nada de eso es que hoy estás aquí en mi lecho.

28 de septiembre de 2009

No hay más penas ni olvidos...

Ciudad de mis noches, del viento del pueblo, de la resistencia, del "no pasarán", ¿qué hiciste en mi ausencia? Dime que te acordaste de mí.
Abro los balcones, te beso, el murmullo de las lavadoras se mezcla con ritmos, darbukas, bachatas e incienso.
Maldita ciudad, no es tu mejor momento y aún estás hermosa. He de confesarte que te eché de menos.
Agarro la guitarra y canto para ti. Qué bueno estar en casa.


Pd. Soy afortunado, yo siempre vuelvo a Buenos Aires. :-)

26 de septiembre de 2009

Es un viaje de ida

Chau mdp, un gusto, gracias por todo...

17 de septiembre de 2009

Cálculo Elegíaco



Cuántos de los que he conocido
(si de verdad los he conocido)
hombres, mujeres
(si esta división sigue vigente),
han atravesado este umbral
(si esto es un umbral),
han cruzado este puente
(si se puede llamar puente).

Cuántos después de una vida más corta o más larga
(si para ellos en eso sigue habiendo alguna diferencia),
buena porque ha empezado,
mala porque ha acabado
(si no prefirieran decirlo al revés),
se han encontrado en la otra orilla
(si se han encontrado
y si la otra orilla existe).

No me es dado saber
cuál fue su destino
(ni siquiera si se trata de un solo destino,
y si es todavía destino).

Todo
(si con esta palabra no lo delimito)
ha terminado para ellos
(si no lo tienen por delante).

Cuántos han saltado del tiempo en marcha
y se pierden a lo lejos con una nostalgia cada vez
mayor.
(si merece la pena creer en perspectivas).

Cuántos
(si la pregunta tiene algún sentido,
si se puede llegar a la suma final
antes de que el que cuenta se cuente a sí mismo)
han caído en el más profundo de los sueños
(si no hay otro más profundo).

Hasta la vista.
Hasta mañana.
Hasta la próxima.
Ya no quieren
(si es que no quieren) repetirlo.
Condenados a un interminable
(si no es otro) silencio.
Ocupados sólo con aquello
(si es sólo con aquello)
a lo que los obliga la ausencia.

(Wislawa Szymborska - Premio Nóbel de Literatura 1996)

8 de septiembre de 2009

Refundación

La ciudad autónoma de Buenos Aires tuvo a lo largo de su historia más de una fecha de fundación. El 3 de Febrero de 1536, el español Pedro de Mendoza, estableció un asentamiento al que le dio el nombre de Nuestra Señora del Buen Ayre. Esta posesión fue arrasada por los indios en 1541 y quedó abandonada inmediatamente. Casi 40 años años después, el 11 de Junio de 1580, Juan de Garay fundó la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre, en un sitio presumiblemente cercano al de Mendoza.
Originariamente era la capital de una gobernación que dependía del Virreinato del Perú. Durante unos dos siglos los porteños sufrirían todo tipo de necesidades: el poblado más austral de América estaba alejado de todo centro comercial importante, no existían ninguno de los elementos necesarios para sobrevivir dignamente y no podían fabricarlos en la ciudad. España privilegiaba los puertos sobre el Pacífico y por lo tanto marginaba a Buenos Aires, que sólo recibía dos navíos por año, y hubo lustros en los que no llegó ninguno. Esto llevó a que los habitantes (apenas unos 500 en 1610) buscaran burlar la ley y vivir del contrabando, que venía fundamentalmente desde Brasil. Este contrabando era pagado con la única fuente de riqueza que existió hasta principios del siglo XVII, que era la venta del cuero que se obtenía de la matanza de rebaños de bovinos sin dueños que vagaban por los campos.
Se cumplen 430 años de aquel momento y hoy Buenos Aires muestra una enorme cantidad de cambios, con excepción del contrabando. Sin embargo quiero quedarme con la persistencia de Juan de Garay en refundar un lugar que desde el vamos fue malparido. Buenos Aires se refundó y, de haber sido necesario, seguro lo hubiese hecho nuevamente.
Hace unos días recibí el siguiente mail: ”Que bueno lo que acabo de leer en tu mail. Te lo merecés y gracias por haberme tenido en cuenta para compartir tu satisfacción. Estás en tu mejor momento, aunque vos creas que no. Creé más en vos y tu potencial, visualizá lo que querés. Refundate las veces que sean necesarias para no arrepentirte después”.
Quedate tranquilo Beto que son pocas las cosas de las cuales me arrepiento. En realidad son varías pero me arrepiento de cosas que hice, no de las que dejé sin hacer. Y sobre las refundaciones tengo para contarte que lo hice mucho, y lo sigo haciendo. Las veces que sean necesarias Flowers, las veces que sean necesarias…

PD. Asique los 30 ahí? Quién lo hubiese dicho... :-)))))
PD1. Ciudad de mis noches, del viento del pueblo, de la resistencia, del No pasarán, ¿qué hiciste en mi ausencia? Dime que te acordaste de mi.
Abro los balcones, te beso, el murmullo de las lavadoras se mezcla con ritmos, darbukas, bachatas e incienso.
Maldita ciudad, no es tu mejor momento y aún estás hermosa. He de confesarte que te eché de menos...

26 de agosto de 2009

Y bue... Vamos por otra vuelta... :-)


2002 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires - 2009

23 de agosto de 2009

Carta de (des)amor

Estimada (…):

Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario y tener listos todos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.
Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.

Cosas a conservar:
- La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.
- El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.
- El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
- La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.
- La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.
- El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.
- Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres.
- Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos. (También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).

Cosas que puedes conservar tú:
- Los silencios.
- Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.
- El sabor acre de los insultos y reproches.
- La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.
- Las nauseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.
- El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.
- Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.
- (...) y (...). Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.
Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) solo comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo solo son eso: objetos.
Por último, recordarte el n º de teléfono de mi abogado (914070485) para que tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro convencimiento.

Afectuosamente, (…).

7 de agosto de 2009

Mi amigo

Ayer me volví a encontrar con mi amigo, del que les conté unos post atrás, y me bastaron cinco minutos para saber que me costaba mucho ayudarlo. Que no sabía como. A sus problemas de “sístole sin diástole” se le agregaron otros laborales y eso me sorprendió porque yo pensé que estaba en un buen momento. Por lo visto me equivoqué, y él también. Me dejó desconcertado. Tanto que solo atiné a darle esos consejos que siempre decimos pero que nunca hacemos. La famosa “paja en el ojo ajeno”.
Su vida sentimental o social se puso muy complicada. Al principio pensé lo fuerte de su amor, lo sincero, lo profundo. Con el correr de las horas me di cuenta que el problema era otro. No lo complicaban sus sentimientos actuales sino las marcas que su último, y creo no equivocarme al decir primero y único, amor le habían dejado. La marca más cruel. La cicatriz más grande, fea y con pocas ganas de desaparecer que esa relación le dejó era la desconfianza. Ya no creía. Se apagó esa parte de su vida. Ya no creía, ya no podía ni siquiera imaginarse hablando de amor sin que le provocara rechazo. Sin sentir que era una palabra o un sentimiento demasiado cursi para los tiempos que corren. Para sus tiempos.
El resto vino todo de la mano. Desaparecer, alejarse de la poca o mucha gente que muestra interés en rodearlo, dejar pasar relaciones y hasta incluso posibles amores se había vuelto tan cotidiano como respirar. Su falta de ganas me asustó. Es como estar sentado en el cordón de la vereda y ver con muchas ganas, con muchos deseos, el cordón de enfrente pero a pesar de desear tanto dar ese paso, pisar esas nuevas baldosas, no tenía ganas de moverse. Ya no era como la última vez que hablamos. El problema ya no era que en el medio había una calle muy transitada y no podía cruzarla. Ahora el tema era que ni siquiera llegaba a la instancia de decir “no puedo”. Simplemente no lo intentaba. Estaba apagado. En off.
Y así sigue, ojalá puedo ayudarlo. Ojalá al menos mañana, u hoy porque ya no mas de las 12, pueda tener ese alivio de solucionar su complicado, pero no imposible, problema laboral. Y que ese sea el primer paso para un largo verano que espero esté por llegar en su vida. Ojalá que las pocas personas, o el poquito de personas, que aún permanecemos cerca de él no nos rindamos. Ojalá, aunque diga mil veces no, podamos seguir estando. Quizás ayudándolo logramos ayudarnos un poco nosotros.

2 de agosto de 2009

Quedate en Buenos Aires

Hoy fue un día gris en Villa Crespo. Gris y demasiado frío. Siempre me gustó mucho más el invierno pero lo de hoy es un abuso. Por suerte este es un lugar que tiene una cantidad enorme de posibilidades para hacer en un día como hoy. Te da ofrece todas las condiciones para estar triste por la soledad pero no te da el tiempo para hacerlo.
Extraño esas tardes de domingo que pasaba encerrado, pero con gusto y sarna con gusto no pica decía la abuela, en los estudios de Radio Nacional. Eso ya quedó atrás así que en un intento desesperado por romper la rutina me propuse tocarle el culo a esta ciudad en la cual en cada esquina te espera una aventura.
Salí por Estado de Israel, llegué a Corrientes, y luego seguí caminando por Ángel Gallardo hasta Parque Centenario. Ni bien pasé el museo de Ciencias Naturales me tomé, como hace tantos años, con los puestos de revistas. Fue uno de esos segundos en los cuales el almanaque se quema, las arrugas desaparecen, las tristezas se borran y la ropa te queda grande. Y como si fuera un capítulo de “volver al futuro” ahí los encontré de nuevo. Cientos de ejemplares viejos de Revista el Grafico, libros que hacia mucho que no veía, algunas garrafas prendidas, termos, y mates pasando de mano en mano.
Como si fuera una mañana de sábado del 2001 me compré un viejo libro de Osvaldo Soriano. Lo encontré en una caja de cartón de aceite patito junto a un montón de libros para pintar que miraba un nene de no más de 10 años. Cuando vi “no habrá más penas ni olvidos” y lo empecé a ojear para comprobar su estado, el pibe clavó sus ojos en mis manos y me miraba como preguntándose “y eso que es?”. Me di cuenta y se lo empecé a mostrar. Le conté quien había sido Soriano, las obras que había leído hace mucho y que ese que tenía en mis manos nunca lo había podido leer. Le dije que era un periodista hincha de San Lorenzo que había muerto hace ya unos cuantos años. Incluso antes que él naciera.
Sus ojos quedaron como dos bolas enormes que no podían ni pestañar. Ante cada palabra mía lo miraba al padre como preguntándole si era verdad. Mientras él retomó su interés por las pinturas yo seguí revisando la caja y vi el primer libro que leí de este escritor. Era “Piratas, Fantasmas y Dinosaurios”. Una vieja recopilación de notas que Soriano publicaba los días sábados en la contratapa de Pagina 12. Pregunté el precio, y por solo $ 34 me di el lujo de llenar mi necesidad de lectura y de regalarle, previo guiño del padre, uno a este chico que a esa altura ya se había olvidado hasta de los colores primeros que pensaba usar para pintar. Saludé al Sr. del puesto y me fui a sentar frente al lago, cerca de los juegos, de uno de los mejores lugares de Buenos Aires que recuerdo. Mientras me alejaba de los puestos empecé a escuchar música. Una vieja radio, seguramente no era una Spica, que decía “A donde vas? Quedate en Buenos Aires si todavía venden la foto de Gardel…”.
Fue un buen domingo. Uno de los mas lindos y más nostálgicos. Cuando no aguanté más el frío volví a casa con la ilusión se seguir encontrando una aventura en alguna de las próximas 20 esquinas que me quedaban por pasar.

Quedate en Buenos Aires (Cacho Castaña)



Cuantas veces que estuve cansado de andar, reventando la mufa en la mesa de un bar. Con rencor, por amar, intentando escapar de la ciudad.
Camine con las sombras del amanecer y desde una vidriera mi nombre escuche y al volver, observe, que la voz de un maniquí llego hasta mi.
A donde vas, quedate en Buenos Aires si todavía venden la foto de Gardel. Y en un boliche que queda por San Telmo, Rivero!, Rivero canta tangos pero del tiempo aquel.
A donde vas quedate en Buenos Aires si por tus venas corren mil ríos de alquitrán. Si en cada esquina te espera una aventura, dejate de locuras, no quieras escapar.
Así fue que esa noche por un maniquí un concierto en la sangre comencé a sentir. Ser feliz es aquí y ya nunca de mi gente e de partir.
Hoy pase por la casa de aquel maniquí lo vistieron de seda y le quize decir: ya lo ves, soy feliz. Disculpame si hoy te vengo a desvestir.
A donde vas, quedate en Buenos Aires si todavía venden la foto de Gardel. Y en un boliche que queda por San Telmo, Rivero!, Rivero canta tangos pero del tiempo aquel.
A donde vas quedate en Buenos Aires si por tus venas corren mil ríos de alquitrán. Si en cada esquina te espera una aventura, dejate de locuras, no quieras escapar.

1 de agosto de 2009

Muera la muerte

El 23 de Noviembre de 2004 murió Adolfo Castello. Recuerdo haber pasado una cantidad interminables de tardes escuchando su programa “Mirá lo que digo, escuchá lo que te muestro” que pasaban por Radio Mitre. Más allá de la noticia recuerdo una nota que Magdalena Ruiz Guinazú le hizo a Joaquín Sabina. El flaco dijo una frase que no pude olvidar, y luego la usó en una de sus canciones: “Muera la muerte”.
No creo que en estas líneas pueda decir algo que antes alguien no haya pensado o transmitido y todos, absolutamente todos, en menor o mayor medida, nos codeamos con ella en algún momento de nuestras vidas. Como cualquier pérdida, ya sea física o sentimental, hay como una seria de sensaciones que no nos salteamos. El pensar que no pasó, llorar sin poder parar, querer dormir interminablemente deseando que al despertar nos vamos a dar cuenta que solo fue una de nuestras peores pesadillas, aceptarlo y volver a llorar sin parar, aceptarlo y llorar, y luego, como paso previo a la aceptación final, sentirnos profundamente triste. Pero muy tristes, de esas que nos hace concentrarnos mucho en nuestras tareas y no tener una décima de la “chispa” que nos caracterizaba. No tener, ni sentir, ese brillo en los ojos.
En algún momento las cosas vuelven a encaminarse. La vida sigue y va demasiado rápido. Nos invaden proyectos, sueños, buenas noticias, respiramos, reímos. Volvemos a hacer todo aquello que en ese momento parecía imposible. Eso que no entraba en ningún pensamiento y no lo hacia simplemente porque no teníamos lugar para nada más. No era una reacción negativa o de pesimismo crónico, sería más acertado definirlo como una vaso lleno de agua y tapado. No hay lugar para nada más, pero como tiene tapa tampoco tiene el riesgo de rebalsarse. Estamos en el limite y así seguimos hasta tomar la decisión de abrirlo, vaciarlo y volver a juntar una a una las gotas que caen en el camino que elegimos andar.
Al miedo, el hambre, las frustraciones, los dolores, el frió, el calor, y hasta al amor y mi puta diabetes le podemos dar batalla con aspiraciones de ganarle. A la muerte no. Nos manda ella. Las reglas las pone ella. Sin embargo, como todo, tiene su ponto débil. Si lo comparo con un partido de fútbol el análisis rápido me llevaría decir que perdemos por goleada. Pero eso es solo imagen. Porque ante cada muerte, ante cada inevitable perdida, muchas de ellas en los momentos mas inesperados, siempre siempre tenemos la chance de seguir. Los otros, los que nos “quedamos”, hacemos nuestro duelo y luego estamos otra vez con proyectos, soñando, recibiendo buenas noticias, respirando, riendo. La fuerza que nos lleva a eso es la derrota de la “ingrata dama”. Y esa batalla sí la podemos ganar. Cada una de las cosas que nos pasaron nos hacen lo que somos hoy y si hoy miramos hacia atrás y nos vemos mejores, no tengan la menor la duda que esos momentos indeseables e inevitables también son responsables de nuestra maduración y nuestros logros.
“Muera la muerte” decía Sabina el 23 de Noviembre de 2004. Y sí, que muera Joaquín. Pero si no lo hace, que al menos nos de ese espacio para el contraataque. La chance de seguir. Todos los hombros que supimos conseguir son bienvenidos. Todos los silencios que las personas quieran compartir con nosotros son aceptados. Y todo momento de nostalgia será bien visto porque nos aclara quienes fuimos, como llegamos hasta acá, y sobretodo nos deja un claro mensaje de que ya demostramos tener las espaldas lo suficientemente anchas para seguir. No son en vano las cicatrices, son nuestras medallas y nuestro empujo cuando sentimos que no podemos más y nos invade la profunda tristezas. Son el primer paso para llegar.

25 de julio de 2009

Sin fecha de vencimiento

Creo que armé el bolso demasiadas veces y estoy cansado. El último gran impulso lo tuve hace dos años pero la realidad, las promesas de la realidad, lo frenaron. Tiempo después me dí cuenta que ya había sido un error no hacerlo pero lo cierto es que en ese momento las cosas se dieron como para tomar la decisión que finalmente tomé. Sin embargo siempre me quedó dando vueltas la idea de que sí armé el bolso tantas veces, y por casas ostensiblemente menos importantes, esa vez, ese motivo, de ser necesario, sin dudas valía la pena. Pero no fue. Pasado y pisado, o mejor expuesto: pisoteado.
Conozco gente que pasa sus vacaciones en Brasil, que va un fin de semana a Londres o Florencia, que se escapa a Italia a visitar su familia, y hasta dos locos que ahora están por Colombia y eso es solo el 25% de su viaje. Pero estos pasos de placer no son iguales a los otros, a los definitivos. Estos tienen mucho de disfrute y quizás lo único negativo es “la vacía pena del viajero que regreso”. Los otros parecen movimientos más imprudentes. Me refiero para el resto, no para el que lo hace. Hay un montón de situaciones y de sentimientos que nos llevan a dar estos pasos que nos parecen definitivos. Quizás ahí esta el error, en tomarlos como definitivos. En creer que son nuestro último gran paso. En este tiempo aprendí que nada es definitivo, ni siquiera las ciudades. También aprendí que son pocas las cosas que se arreglan con estas mudanzas, es tonto pensar que nuestros problemas se quedan en el lugar de origen. De alguna forma que aún no sé explicar ellos siempre encuentran la forma de colarse en el bolsillo mas chiquito de nuestros bolsos y en el momento menos esperado, cuando buscamos el cepillo de dientes o el jabón tocador… plaf! Salen. Ahí están. Respiran. Toman aire. Y como si fueran una planta de enredadera abrazan fuertemente nuestros pies y se sienten como en casa. En ese momento la batalla vuelve a empezar.
Sin embargo el cambio de paisaje ayuda. No sé si llamarlo ilusión, miedo, cansancio, hastió, o un poco de cada cosa, pero lo cierto es que siempre, a pesar de esos polizones indeseables, sentimos en la cara una brisa mas fresca que lo normal. Algo distinto. Y a partir de ese momento cada uno de nuestros pasos, incómodos por la poca maniobrabilidad que nos da la enredadera, serán los encargados de hacer un nuevo camino o retomar al mismo de siempre.
De todas formas el viajar me sigue pareciendo una de las mejores cosas que podemos hacer los que aún sentimos que no encontramos el camino. Me refiero a esos viajes “sin fecha de vencimiento” y no a los turísticos. Los problemas siempre estarán, y no existe ejemplo en el mundo que nos demuestra que las cosas mejoran por el solo hecho de recorrer algunos km hacia cualquiera de nuestros cuatro puntos cardinales pero de todas formas este cambio de escenario nos da siempre, siempre siempre, la chance de sentir esa brisa fresca. Y ver…
Incluso muchos, antes pensaba que en forma masoquista pero ahora no estoy tan seguro de ello, nos encaminamos hacia diferentes lugares sabiendo que nos esperan miles de inconvenientes. Supongo que esa ilusión de la que hablaba, o el miedo, o el cansancio o el hastío nos hace mover igual.
Hace menos de una semana me preguntaron sobre Buenos Aires. Me preguntaron como era mi ciudad, si se puede, si es tan difícil como dicen, si vale la pena. Y el primer impulso estuvo a punto de hacerme decir que no era un lugar recomendado pero luego fui yo nuevamente. Mi lado masoquista, pero que disfruta cada uno de los viajes en el Subte B y los paseos por Parque Centenario, hizo fuerzas para que de mi boca, y seguramente de mi corazón, salieran las palabras mas simples y mas sinceras que recuerdo haberle dicho a alguien en los últimos años de mi vida: “Vale cada una de las lágrimas que te va a hacer derramar”. Y las vale...

19 de julio de 2009

Feliz Cumple Barderi

Creo que soy una especie que insoportablemente busca ejemplos que contradigan mis teorías. Tengo un millón de ellas, me refiero a las teorías, y unos cuantos contra ejemplos. Una de las más fuertes es mi imagen, mi amor propio, mi ganas de cosas y lo lejos que veo o me encargo de poner a cada una de ellas.
Hace más de cuatro años, febrero o marzo 2005, me crucé con una mina que desde ese momento se encargó de darme un millón de contraejemplos. Me dejó frases que le robé y que ella había robado antes, compartió noches de esas especiales que uno la pasa solo con la familia, me prestó su copa para chocarla con la mía mientras decíamos un montón de deseos sacados del libreto de una novela de Migré, me dijo que las cosas cambiaban y que si no lo hacían ella igual iba a estar dando vueltas por si me daban ganas de gritar. Me abrió las puertas de su casa, hoy su ex casa, para que le muestre y compartamos un poquito de mi esporádica felicidad.
¿Te acordás aquella mañana en San Justo? Me acuerdo que no podía conmigo mismo y fuiste la primera a la que le conté que viajaba. Que no sabía si estaba bien pero que no me quería arrepentir de nada y entonces viajaba. Me acuerdo que llegué a las 5 de la mañana y no sabía como apurar el reloj. Me acuerdo cuando te decía “che, no me contesta…”. Me acuerdo cuando te escribí y te conté como fueron las cosas. Tus palabras fueron “¿Y por eso estás llorando?¿Alguien así es lo que querías para tu vida?”. Me acuerdo la interminable espera en Liniers desde las 6 de la tarde hasta las 11 que se iba el micro. Me acuerdo tu presencia.
¿Te acordas cuando pregunté en que barrio vivías? ¿ Y Cuando te dije que conocía a alguien ahí? ¿ Y de las paredes con pintadas, los bares con escaleras, las historias de Napoleón, el banco de “plaza” en la puerta de tu laburo donde te esperamos con Vero, las pizzas de aquella noche post recital frente al Gran Rex, el viaje a La Plata….? ¿Te acordás del “movistaaarrr”? Que bueno el “movistaaaarrr” Jajajaja. Los dolores, las risas, las dudas. Tus “no le cuentes a nadie porque no lo saben muchos pero….”, los “no se los conté ni a las chicas aun….”. Supongo que lo gané y todas esas cosas que uno suele decir en estos momentos pero el haberme puesto en ese lugar fue un lindo mimo.
No sabes que lindo se siente. No sabes satisfacción sentir, a la distancia, tu mano en el hombre y tu “acá estoy”. Sí!! Distancia dije!! Esa palabra de 9 letras que no existe cuando el corazón está cerca. Creo que no me lo voy a olvidar más a eso. Creo que lo seguiré repitiendo cada uno de mis días y seguirá provocando en los demás lo mismo que provocó en mí.
Y hoy te veo así y me muero de envidia y de alegría. Cuando alguien se acomoda en la vida, cuando pasa una buena racha siempre se dice que lo merece. Es una frase vieja, aburrida y mil veces hecha pero lo mereces.
En Febrero cuando se casaron Franck e Iris les dije que eran mi ejemplo de que se puede. Que no entendía bien como. Que no terminaba de creerlo pero que eran un ejemplo de eso. De que las cosas pasan. Y justo cuando estoy con mucho tiempo al pedo y pensando y pensando… venís vos y me das otro ejemplo de eso. Me haces buscar en la basura el libro se Cenicienta y empezar a leer otra vez el “había una vez…” Hoy te quedaste sin “patitos” (2) y es lógico que eso pase. Tenes muy poco de loca (22). Tenés los pies en la tierra y cada una de las cosas que estás respirando son el premio a cada uno de los tropiezos que diste. Son días demasiado reales y no estaría bien que lo vivas enloquecida. Mejor así. Mejor con los pies en la tierra, el corazón en el pecho y los sentidos despiertos. Así se disfruta más. Así lo hiciste. Así te lo ganaste. Y así te veo cada vez que les cuento a personas que ni sabes que existen sobre esta amiga de Buenos Aires que se casa en septiembre 2009.
Feliz Cumple! Te quiero mucho.

15 de julio de 2009

Camión Volcador

Uno de mis juguetes preferido era un camión volcador rojo. Era todo rojo, el camión y el plástico que lo convertía en volcador. Recuerdo que también tenía unos tractores amarillos. El común, el que venía con la pala adelante, y la moto niveladora.
Disfrutaba profundamente ir a la casa de mi vecino con mi caja de autitos y pasar toda la tarde ahí. Cuando el sol se iba, y llegaba el grito de mi vieja por el paredón del patio, se terminaba mi productivo día. Era la señal del baño, de dormir, de otro día de escuela.
Un día no vi más ese camión. Desapareció de mi caja de autitos. Fue muy triste perder ese juguete. Me quedaba el Alfa Romeo, la camioneta NASA, el “patón”, y hasta el Ford Mustang de los dukes de Hassar pero yo quería el camión.
Siempre pensé que el día que lo vuelva a encontrar sería uno de los más maravillosos. Y ese día llegó. Estaba en el patio de mi casa, cerca de la parrilla. Seguramente lo había olvidado ahí y entonces lo vi. Pero encontrarlo no fue todo lo bueno que pensaba. Se había roto. En realidad mis perros Capitán y Canu lo habían agarro y luego de unos cuantos mordiscos lo habían dejado destrozado cerca del lugar donde lo habían encontrado. La chapa del camión tenía sus abolladuras pero más o menos aguanto. El tema es que, como dije, la parte del volcador era de plástico. Y no sobrevivió…
Supongo que las cosas nunca son como pensamos. O quizás pensamos demasiados las cosas. Fue una buena lección de vida. Lo que queremos no vuelve o si vuelve ya no es lo de antes. El tiempo, el viento, las personas o los dientes de tu perro se encargan de mutarlo en algo que sólo es una mala imagen del pasado.
Lo peor de todo supongo que es la nostalgia. Mientras escribo esto no puedo evitar acordarme de mi viejo. De esos días en casa, los días buenos, y también las lecciones que esa relación me dejó para el resto de los días. Me acuerdo de la pieza del fondo. Del día que con mi hermano rompimos el vidrio del aparador de la abuela. El día que dije que la mujer del show del cerca era gorda “como la abuela Rosario”. De los vasos de aluminio. Del “de acá no tomo más” (por dios no sabes como te entiendo ese momento y esas lagrimas). De las facturas de “hojaldre” que no te entendía cuando me lo decías. De mi baño en la pileta del lavadero mientras en la casa pasaban cosas que prefería no ver ni escuchar. Del “ya está? Se fue?” y esa inentendible sensación de felicidad que encontraba al escuchar el “sí”………..

PD. No sé. Supongo que esto debería tener un final pero no puedo… no me sale… prefiero dejarlo acá. En otro momento ni lo publicaría pero no quiero que quede como un borrador incompleto. Nada, no sé nada más. Ni me sale nada más. Hasta la próxima.

13 de julio de 2009

Una vieja conocida

Son muchas las cosas que digo y no hago, las que pienso y no digo, las que analizo y no vomito, las que respiro y no exhalo.
Hoy la invitada estuvo en casa una vez más. Amaneció conmigo una vez más. Me despertó con una caricia y me mostró todo lo que tiene para ofrecerme. Me mostró cada uno de los rincones del paraíso. Me habló al oído mientras dormía. Me despertó con un beso de sus labios fríos. Me ofreció toda una vida juntos. Me propuso convertirnos en uno a partir de hoy. Y yo… yo! Por favor… yo.
Yo le dije que no una vez más. Por cuarta vez rechacé de forma inconsciente todo lo que me ofrecía. Le dije basta. Le pedí paz. Soledad. Y ella… ella! Por favor… ella.
Ella puso su peor cara. Me miró mientras me arrastraba por el piso. Se ilusionó con mi primer demostración de abandono, sufrió cuando me vio seguir luchando en el piso. Piso la huella que dejé. Se entristecio. Se fue. Se fue y me dejó sólo, como pedía, como quería. Se llevó su paraíso. Aceptó que no era el momento. Escucho por cuarta vez todas esas cosas que no digo. Se lamento por las mentiras que digo en voz en alta.
Hoy, desde aquel sábado 5 de enero de 2008, le dije que no por cuarta vez. Le dije que no por cagón o quizás por soñador. No sé que mierda es lo que sueño, o mejor expresado no sé por qué lo hago. Minuto tras minuto compruebo las cosas que ya no van a ser, las que nunca pasaron, las que pasaron y no volverán. Y a pesar de eso esta mañana me arrastre por el piso y empujado por ese sueño la rechacé una vez más. La eché de casa una vez más.
No sé hasta cuando. No sé cuanto mas. Tampoco sé si estoy arrepentido o hice bien. Lo poco que sé es que estos días se han vuelto sorpresivamente muy difíciles. También sé, no tan sorpresivamente, que sigo rechazando lo que digo que quiero. También sé que te extraño. Y sé, por sobre todas las cosas, que la respuesta a tu “¿Esto es lo que querías?” es no… no linda, eso no es lo que quería. Lo que quería, como tantas cosas, son las cosas que no hago, que no digo, que no vomito, y que no exhalo.

24 de junio de 2009

Noche 501

Hay días en los cuales me siento como un vaso plástico de yogurt de los que vemos tirados en la basura. De esos vacíos, sin más contenidos, con suerte, que una tapa de aluminio arrugada y manchada con yerba. O quizás restos de cáscaras de huevo, viejos restos de arroz, servilletas de papel…
Hay días, por suerte son solo algunos, en los cuales muero de ganas de poner tu nombre en facebook y ver cual es la foto que pusiste. De ver cuanto has cambiando, cuanto has crecido. Pero, quizás tambien por suerte, no lo hago. Me freno por alguna razón que no sé y ni tampoco necesito saber.
Hay horas en las cuales chequeo los sms del teléfono con una frecuencia mayor a la cotidiana. Buscando tus palabras, pero no cualquier palabra sino las que me gustarían escuchar. Esas que esperé durante tanto tiempo.
Hay noches que se hacen eternas. En las cuales el frió comienza en la planta de los pies y sube pasando por la espalda y terminando en mi ojos brillosos. Brillosos como cada vez que te recuerdo.
Hay canciones que no dejan de ponerme triste. ¿Canciones dije? No, las canciones no son las que me ponen triste. Son los recuerdos que traen esas melodías.
Hay días, como hoy, en los cuales me toca pasar un buen rato y en lo mejor de ese momento me acuerdo de vos. Y por más fuerza que haga es imposible no pensar en lo bueno que sería que estés a mi lado. Entonces ese es el instante de mirar por la ventana, de perderme en el paisaje de un mar inmenso, un perro que cruza la calle o un chico en patineta.
Hay veces en las cuales la memoria me juega una mala pasada y me hace sentir idéntico a ese vaso de plástico, vació y en la basura. Hay días que te extraño, mucho mas de lo que quisiera y de lo que debiera hacerlo.
No sé por qué escribo esto. Quizas sea que hoy es la noche 501 y siento que Sabina no cumplió con su palabra. Será que siento que son mucho mas que 19 días y mucho más que 500 lunas las que necesito para poder mover al menos un par de centímetros más adelante mis pies.
Ojalá estés bien, te extraño y te quiero mucho.

5 de junio de 2009

“Faites l’amour, pas la guerre.”

Este nuevo post se lo quiero dedicar a dos amigos viajeros que en este momento deben andar por Venezuela, seguramente cerca de la frontera con Colombia. O me equivoco?.
Llegué a esta ciudad el 16 de Mayo de 2006. Tengo imborrable los pasos que di ese día. Me acuerdo fundamentalmente del primero. Ya lo conté mil veces, no sé si en este blog, pero una vez más no está mal. La gente se renueva dice Mirta:
Eran algo así como las 6 de la mañana de ese martes y cuando el micro paró en la terminal agarré mis cosas y comencé a buscar la salida del colectivo. Estaba en el piso de arriba así que comencé a bajar las escaleras y justo en el momento de tocar el piso me frené. Detrás de mí creo que provoqué una de las avalanchas más grandes que recuerdo. Todo fue porque necesitaba, mi inseguridad lo necesitaba, pisar suelo marplatense por primera vez con mi pie derecho. Je! Sí! Lo que leen. Y así fue, y mientras lo hacía pensé “empezamos, que sea bueno”.
Y realmente lo fue Franck. Realmente lo fue. Ustedes, los viajeros, “Fran y Iris decía el locutor”, son uno de mis mejores ejemplos de que las cosas funcionan y de que yo funciono. A mi manera, a mi tiempo, pero lo hago. Tener su amistad en tan poco tiempo, con tan poquito, y tan intenso, compartido es algo que llena esa innumerables cantidad de vacíos que siento en mi ser.
Hay situaciones, y sensaciones, en las que me puso esta ciudad que no voy a olvidar nunca. Sin dudas una de ellas fue esa tarde del 26 de Abril del año pasado cuando sentado en el fondo del Salón los vi desbordados de felicidad hablando a los presentes en su compromiso. Y creo que no exagero al decir “desbordados” porque tenían esas caras limpias, transparentes, con una sonrisa que no era necesario forzar. Estábamos con Guille y Laureano y yo hacia fuerza para no llorar. Debo reconocer que no lo logré. Como les dije alguna vez al verlos a ustedes me vi yo. Vi mi vida, mi vida inmediata que se había terminado una triste tarde de Febrero en San Justo. Y me pregunté mil veces, debes en cuando me lo sigo preguntando, por qué nosotros no pudimos. Por qué con una historia similar y unos cuantos de miles de kilómetros menos, no pudimos. Supongo que no lo sabré nunca. Tampoco es necesario hacerlo.
Ese día fue uno de los mas felices de mi vida por sentirme parte de eso, de su historia. Aunque ese rato fue uno de los más tristes. Y eso tampoco lo voy a poder olvidar.
Por eso amigos, Franck e Iris, les quería dedicar estas poquitas líneas en una melancólica y fría noche marplatense: “El invierno en Mar del Plata” diría el flaco de Úbeda.
Siguen siendo mi mejor ejemplo. Sigo sorprendiéndome, como les dije innumerable cantidad de veces, el haberme ganado su amistad. Sigo pensando lo mismo que les dije en esas líneas que escribí para su casamiento. Me dieron otra perspectiva de las cosas. Me dieron el ejemplo de que se puede. De que las cosas salen. Me enseñaron que el amor es de a dos y cuando uno no quiere dos no pueden.
Hace un rato escuchaba una canción que decía “Mayo vendrá con flores, Junio con nuevos colores…”. Realmente es así, realmente lo espero. Estoy dispuesta no solo a aceptar esos nuevos colores sino a ponerme el sombrero de papel de diario y pintarlo yo. Puede ser un mes de muchos cambios, de muchos pasos, puede ser el comienzo de que las cosas pasan.
Feliz viaje chicos! Están escribiendo unas páginas que no se borrarán ni con todo el viento del desierto del Sahara. Porque no lo escriben sobre papeles que se tiran, ni arenas que se borran, ni paredes que se pintan, lo hacen en sus recuerdos, en sus vidas y en las nuestras. Son dos locos de mierda que se fueron a Estados Unidos en una combi, pero creo que esta relación de amistad funciona porque nosotros, desde tan lejos, somos unos locos de mierda que sentimos cada foto, cada relato, como si fuera nuestro viaje. Y si eso no nos hace mas unidos entonces de esto debo entender mucho menos de lo que pienso. “Faites l’amour, pas la guerre.”

PD. Para los que quieran saber la historias de viaje de mis amigos: pueden entrar hacer click AQUI o ir al logo que está en la columna de la derecha.
PD1. Para mis amigos: Lo del chocolate lo dije en serio, YO QUIERO.

Como dueles en los labios



Como dueles en los labios, como duele en todos lados, como duelen sus caricias cuando ya se ha ido.
Como me duele la ausencia, como extraño su color de voz, como falta su presencia en mi habitación.
Como me duele el invierno, como me duele el verano, como me envenena tiempo cuando tu no estas.
Como me duele estar viviendo, como duele estar muriendo así, como me duele hasta el alma en mi habitación; como dueles en los labios, en todos lados, soledad.
Como me duele no verte como duele en madrugada como me duele no verte como duele en madrugada.
Como dueles en los labios como duele en madrugada como dueles en los labios como duele en madrugada.

PD. Mayo viene con flores, JUNIO CON NUEVOS COLORES. (bienvenido Junio entonces!)
PD1. Algun día se terminará todo, o quizás vuelva a empezar.

13 de mayo de 2009

“¿Qué vas a ser cuando seas grande?”

Hace un rato me encontré con una persona que hacía años no veía. Fue una situación muy rara porque lo reconocí casi inmediatamente y, como en esas películas que están obligadas a contar toda una vida en 120 minutos, me pareció que el tiempo no había transcurrió nunca. En un cerrar y abrir de ojos tuve toda nuestra historia nuevamente presente. Realmente fue algo muy agradable.
Ambos teníamos como la necesidad impostergable de ponernos al día sobre nuestras respectivas vidas y es por eso que tomé como normal que nos pisáramos constantemente en nuestros dichos. Cuando algún aun no había terminado la oración el otro ya estaba hablando. A pesar de esto escuchamos e interpretábamos a la perfección lo que el otro quería decir.
Decidí hacer un poco mas silencio. Ser un poco mas amigo que otras veces, aunque para ser sincero no estoy muy seguro que alguna vez lo hayamos sido. Pero es alguien que me hace bien y necesitaba brindarle eso, sentir esa satisfacción que da, cada tanto, prestar las orejas. Si! En plural, las dos orejas. Al fin de cuenta creo que él lo necesitaba mucho mas que yo.
No sé con que palabras contar lo que sentí cuando luego de su tercera frase consecutiva se puso a llorar. Hace unos días estaba en mi casa con Virginia mirando una película de suspenso y de una escena a la otra mi cuerpo demostraba espontáneamente distintas sensaciones. Voy a ser claro, me cague todo. No era algo que llevaba una preparación. Simplemente sucedía. Esto fue igual. Sin esperarlo tenía frente mío a un tipo de casi 30 años que no podía parar de llorar ante alguien que vio una o dos veces en los últimos 10 años.
En ese momento me di cuenta lo necesaria que era mi presencia en ese lugar. Las lagrimas son una porquería, aunque no tanto como las causas de ellas, pero tiene un efecto terapéutico increíble. Esto no me lo contó nadie, esto lo sentí innumerable cantidad de veces en mi propia piel. En mi propio cuarto. En mi propio rincón. En mi propia ducha (para que nadie en la casa me vea ni me escuche hacerlo).
Quizás lo más correcto hubiese sido pedirle que se calme pero cuando estuve a punto de hacerlo recordé algo que hace tiempo pensé. Cuando una persona se ríe nadie le dice que pare pero cuando lloramos sí. Me parece que estas dos situaciones pueden tener un montón de cosas que las ponen en veredas diferentes pero el resultado es básicamente el mismo. Las dos hacen igual de bien. Era necesario dejarlo llorar. Era necesario que hable e intentar hacer mi máximo esfuerzo para tratar de entenderle palabra alguna.
Después de llorar no arreglamos ningún problema. Nos secamos las lagrimas, nos lavamos la cara y hasta quizás nos dormimos pero las problemas siguen ahí. El llanto no tiene la fuerza suficiente para modificar las cosas que pasan en la vida pero sin nos dan esa paz, esa tranquilidad, ese momento indispensable de lucidez para saber como seguimos. Para pensar, decidir y hacer, algo que nos saque de algo que seguro en ese momento es una de nuestras más grandes pesadillas.
La vida a los 30 años no es nada fácil. A ninguna edad lo es. Pero a los 30 muchos nos encontramos repitiendo viejos errores. No vemos parados en el mismo lugar pero mas viejos. Con menos chance de cambiar las cosas, con menos tiempo. Muchos, me incluyo, crecimos inventando y soñando una respuesta perfecta para dar cada vez que alguien nos pregunta “¿Qué vas a ser cuando seas grande?”. Llegar a los 30 y ver lo lejos que uno está eso es casi insoportable. Pero llegar y sentir que lo tuvo en su mano y lo dejó pasar… eso debe ser 100 veces peor. Esto le pasaba a él. A mi amigo.
Luego de mas de una hora de charla mi estado de ánimo cambió. Me di cuenta que mis orejas ya no eran suficiente para ayudarlo. Me sentí frustrado. Sin embargo su cara era otra. Sus ojos brillaban de manera diferente. Por un segundo pensé que quizás mis orejas si fueron lo suficientemente buenas pero creo que en realidad su cambio fue por esa paz que da el llanto. Yo solo estuve en el lugar indicado, en el momento justo, para que él saque sus propias armas y se defienda. Ojalá los fantasmas del pasado, las malditas baldosas flojas que pisamos una y otra vez, la esencia que dicen que nunca cambia, pueden moverse un poco más allá y dejar lugar a nuevas cosas. Ojalá se le puedan presentar al menos unos pequeños e insignificantes triunfos cotidianos que permitan hacer un poco mas llevadera la vida.
Se despidió como quien lo hace con un hermano. Me dio las gracias con el mismo entusiasmo y la misma sinceridad con la que le pedimos un “favor” a alguna estampita del santo de turno. Se fue casi por el mismo lugar donde nos habíamos encontrado un par de horas antes. La tarde ya era noche, el frió era un poco mas intenso, la gente que pasaba ya no era la misma, pero eso no importaba porque él tampoco lo era. Sus espaldas llevaban unos cuantos kilos menos.
Yo tampoco era el mismo. Me fui caminando en sentido contrario a él tratando de entender que había pasado. Me fui pensando en los motivos de su llanto. Pensaba como haré yo para perder mis viejos fantasmas y que la vida me sorprenda caminando por baldosas que jamás pise. Llegué a casa, prendí un cigarrillo, recordé mis respuestas perfectas al “¿Qué vas a ser cuando seas grande?” y me puse a llorar.

12 de mayo de 2009

Sigue sin asustarme


PD. Gracias Rosi, Dani, Ro, Pitu, Eli, Sole, y muchas gracias (y perdón) Vir...

23 de abril de 2009

Devolveme el Calzoncillo



Al pie de tu ventana,
hoy vuelvo a reclamarte,
aquellos calzoncillos color marrón glacé
y aquellas zapatillas que me dejé olvidados
y que estaban bordadas en punto macramé.

El catre te lo dejo,
metetelo en el cuarto,
pero los calzoncilos, por favor, me los das.
¿No ves que son recuerdo
de hace ya treinta años,
de cuando se casaron mi viejo y mi mamá?

Y si los tenes puestos,
pegale una enjuagada.
Mañana a la mañana los pasaré a buscar.
Es la última gauchada.
Lavalos te lo pido.
Después de ésta pavada,
me dejo de embromar.

21 de abril de 2009

Te Perdono



Te perdono el montón de palabras que has soplado en mi oído desde que te conozco.
Te perdono tus fotos y tus gatos, tus comidas afuera, cervezas y cigarros, es más, te perdono andar como tú andas, tus zapatos de nube, tus dientes y tu pelo.
Te perdono los cientos de razones, los miles de problemas, en fin, te perdono no amarme.
Lo que no te perdono es haberme besado con tanta alevosía. Tengo testigos: un perro, la madrugada, el frío, y eso sí que no te lo perdono, pues si te lo perdono seguro que lo olvido.

PD. Me encontré con esta canción de Noel Nicola que escuché hace mucho tiempo, pero esta vez en la voz de Silvio. Quería compartirlo...

9 de abril de 2009

Sin tu amor



Si yo pudiera retener esa mirada. Si yo pudiera regresar el tiempo atrás. Diría con el alma que aquí vive el sentimiento que nos une para siempre. Que no es algo de repente. Si yo pudiera confesar cuanto te extraño. Que soy el mismo que te dio su corazón. No quiero acostumbrarme a vivir este destino sin tu amor.
Sin tu amor ya no sonríen las mañanas. Sin tu amor no sé por donde sale el sol. Y las noches se hacen mucho mas lejanas. Sin tu amor...
Si yo pudiera te diría tantas cosas. Después de todos los silencios que perdí. Yo no he cambiado tanto y mis sueños aun esperan por tu amor.
Sin tu amor ya no sonríen las mañanas. Sin tu amor no sé por donde sale el sol. Y las noches se hacen mucho mas lejanas. Sin tu amo...
Sin tu amor son un manojo de recuerdo. Soy la sombra de lo que algun día fui. Sin tu amor la habitacion es un exilio de ilusiones para mí.
Sin tu amor...

PD. Alejandro Lerner.
PD1. Ojala dieras ese primer paso, yo estoy dispuesto a dar todos los segundos pasos que sean necesarios... Noche de alcohol, no me hagas caso.

2 de abril de 2009

Vacío

Hace cinco días que quiero escribir algo sobre el vacío y no me sale. Es raro porque cuando tuve la primera intención de hacerlo, cuando apareció la idea, el impulso, o lo que sea, no fue en un momento de soledad. Fue un momento de compañía pero que tenía “fecha de vencimiento” como suelo decirlo yo. Incluso sin que te dieras cuenta saqué una foto pensando escribir estas líneas y publicarlas acá.
Tuve casi un millón de intentos de empezar y todos fueron fallidos. Traté de robar letras de canciones pero no pude. Le faltaba originalidad. Trate de colgarme de reflexiones de Dolina pero tampoco ese era el camino. El último “gran” fue buscar el significado de esta palabra en un diccionario de la Real Academia Español y… no. Desistí. Eran 14 definiciones muy puntuales y en ningún de ellas estaba “corte de carne argentino” así que tampoco tiene mucha validez.
Lo cierto es que cuesta ver como pasan los días y este vacío del domingo a la mañana fue mutando a esta nada de hoy. Tienen relación pero la nada de hoy es un vació de sentimiento, y en cambio el vacío del domingo tenía mucho de ello. Tenia mucho de sístole con diástole, tiene mucha arteria apretada por la cantidad incalculable de cm3 de sangre que pasaban por ella.
Esto de hoy es lo más parecido a un cuarto oscuro. Un lugar que está, que existe, pero que ni vemos ni tocamos. La sensación de que podría ser un cuarto de 2x2 o un campo enorme. No importa. Está oscuro y no hay muchas ganas de mover así que da igual su extensión. Es solo oscuridad. Inmensa o limitada. Solo es oscuridad.
Es un vacío sí! Pero es un vacío sin sentimientos. Un vacío que no tenemos ni la menor de las intenciones de que sea ocupado por otra cosa. Es un vacío que no importa. Que aceptamos. Es nada.
Me acuerdo aquella mañana, aquel momento, y aquel final. El final del cuento. Me acuerdo de dar vuelta la mirada y encontrarme con dos sillas vacías, no dos camas, son sus patas cruzadas. Como abranzandose. Abrazando el vació del lugar, de su espacio, del momento que irremediablemente iba a llegar. Y llegó.
Sigo sin poder entender las cosas que vienen con fecha de vencimiento. Pero supongo que será una de las cosas lógicas de la vida. Si hasta los tomates se me pudren en la heladera. Si hasta la leche agarra un sabor agrio. Si hasta al pan le salen honguitos verdes. Muy distintas nuestras relaciones no deben ser y mucho menos si yo soy el 50% de ella.
“Esto es lo que querías? Bueno ahí lo tenés…” Ya sabes Vir q no me puedo olvidar de esa frase. Que fue la señal mas grande que no quise ver. Quizás, en algún punto, acostumbrados a todos los segundos pasos que sean necesarios, “eso” no es lo que quería. Quizás se creyó mi discurso de la boca para afuera sin darse cuenta que el otro, el real, el de la boca para adentro, lo que quería solamente era un poco paz. Sentir que estaba haciendo las cosas bien. Pasaron casi 30 años de vida, pasó mas de un año de esto, y sigo pensando que por este camino ya pasé. Es un circulo. Es enorme, pero es un circulo. Son pasos repetidos. No me quejo. El problema es que solo tiene un sentido, y no alcanzan ni las mas fuertes ganas para poder ir contramano. Ya no sé puede volver. Y eso, más allá de la lastima que me da, provoca un vacío enorme. Vacío que se transforma en nada. Porque nada es lo que hay.

8 de marzo de 2009

Nos veremos otra vez

Aunque te abraces a la luna. Aunque te acuestes con el sol. No hay más estrellas que las que dejes brillar. Tendrá el cielo tu color. No estés solo en esta lluvia. No te entregues por favor! Si debes ser fuerte en estos tiempos para resistir la decepción y quedar abierto, mente y alma, yo estoy con vos.
Si te hace falta quien te trate con amor. Si no tenés a quien brindar tu corazón. Si todo vuelve cuando más lo precisás. Nos veremos otra vez. No estés solo en esta lluvia. No te entregues por favor. Si debes ser fuerte en estos tiempos para resistir la decepción y quedar abierto, mente y alma, yo estoy con vos.
Si te hace falta quien te trate con amor. Si no tenés a quien brindar tu corazón. Si todo vuelve cuando más lo precisás. Nos veremos otra vez. No estés solo en esta lluvia. No te entregues por favor. Si debes ser fuerte en estos tiempos para resistir la decepción y quedar abierto, mente y alma, yo estoy con vos. Yo estoy con vos. Yo estoy con vos.

PD. Seru Giran.
PD1. Gracias por todo Vir. Ya sabés que todo seria mucho más dificil sin vos. TQM



7 de marzo de 2009

La Espera

Es interesante esperar llamados telefónicos porque ahí ocurre la llamada equivocada.
Llama una que usted no esperaba y usted la odio. Ahora me va a llamar la amada inmortal, suena el teléfono y no es la amada inmortal es cualquiera. Y dice “hola soy cualquiera, que tal?”. Y usted la odia. La odia con ese odio que tiene el enamorado por el que no es la persona amada. El que esta realmente enamorado, verdaderamente enamorado, en realidad odia a todas las personas por no ser la persona enamorada.
Ese es un pecado que pagan especialmente los hombres que tratan de seducir a mujeres que no lo desean, y que a lo mejor desean a otros que no hacen grandes esfuerzos. Entonces te tratan mal porque “no sos”. No se puede torcer un deseo dormido. Por mucho que uno haga, por mas q obsequies, por mas que pidas, solicitas, muestres tus destrezas. Sos otro, no sos el que tengo en el corazón.
Y cuando preguntan si a usted le gustan las rubias, las morochas o las pelirrojas la respuesta es “no lo sé”. No me gustan esas categorías. No me enamoro de categorías. Me enamoro de personas, quizás de muchas, quizás de una. Y el que es otro es otro. Por mas q tenga las mismas caracterizas, el mismo color de pelo o las mismas destrezas. Esperar y que venga otro es la peor frustración. Es peor incluso a que no venga nadie. Aunque a veces una cree que viene el que es y es otro.
Una vez esperaba a una dama en una esquina. Una esquina rara, no muy hospitalaria. Y empecé a esperar y no venia. Entonces en algún momento pensé que me había equivocado de esquina, que no era ahí sino unas cuantas cuadras para atrás. Y fui a la esquina que me pareció que era. Y empecé a correr de una esquina a la otra. Llegaba no estaba y me iba para la otra. Llegaba no estaba y me iba para la otra. No me acuerdo bien que esquina era, no me acuerdo ni siquiera de la mina. Pero quedo esa espera iluminada por la ausencia y como un estado de angustia ambulatoria ya que yo ni siquiera sabia donde ejercer mi indignación.
La espera angustiosa no tiene el carácter venturoso de la víspera. La víspera requiere la seguridad. Si usted esta seguro que alguien va a venir eso es víspera cuando usted empieza a sospechar que no va a venir eso es frustración. Y usted lo vive como si ya no hubiese venido, Lo q hace es anticipar la no llegado. Ya lo siente, ya no llego. Pero todo eso se resignifica con la llegada o no llegada. Se puede reformar el pasado y la llegada o no llegada reforma el pasado.
Así como comisión de una bajeza también reforma el pasado. Usted desea ampliamente que una mujer que lo dejó cometa una bajeza porque eso le ilumina el pasado. A partir de ahí usted no solo no la desea ahora, sino que no puedo imaginarse en el pasado deseándola. Porque el presente modificó el pasado. Con algunas esperas suele ocurrir eso.

Texto de Alejandro Dolina

3 de marzo de 2009

(sin título, ni nada)

28 de febrero de 2009

And I Love Her



Yo le doy todo mi amor. Eso es lo que hago. Si tú vieras a mi amor también la amarías. Y yo la amo.
Ella me lo da todo y tiernamente. El beso que ella trae me lo trae a mí. Y la amo.
Un amor como el núestro no puede morir nunca mientras yo te tenga a mi lado.
Resplandecientes son las estrellas que brillan, oscuro es el cielo. Sé que este amor mío no morirá nunca. Y yo la amo.
Resplandecientes son las estrellas que brillan, oscuro es el cielo. Sé que este amor mío no morirá nunca. Y yo la amo.

PD. De tu cumple tampoco me olvidé. Te extraño mucho vieja, todabía me cuesta creer que ya no estés y que ya hace mucho de eso. Y sí, sigo pensando como pasa el tiempo, y yo sin encontrar esa cinta que busco hace tanto...

26 de febrero de 2009

El abrazo del alma

25 de junio de 1978, cancha de River. Argentina Campeón del mundo. Segundos después del pitazo final del árbitro, Ubaldo Matildo Fillol y Alberto “Conejo” Tarantini se arrodillan para fundirse en un sentido abrazo. Se acerca corriendo un espectador de nombre Víctor Nicolás Dell’Aquila que en aquel entonces tenía 22 años. El toque de distinción se lo puso Osvaldo Ardizzone, uno de los grandes narradores del periodismo deportivo de nuestro país, con un título bien tanguero, bien suyo: "El abrazo del alma".
La imagen no deja mucho para agregar. No lo voy a hacer. No seré yo uno más de la lista que arruina algo tan natural, tan mágico, con palabras robadas de telenovelas mexicanas. Sin embargo me pregunto que tanto sintieron Fillol y Tarintini esa abrazo. Cuanto es el largo de los brazos del alma. Que tan lejos pueden estar las personas y sin embargo sentir el calor de una acción tan maravillosa como necesario. ¿Cómo era Lau? Ah, sí: “¿Cuantas veces estuviste cerca de alguien y lo sentiste a 400km de distancias? ¿Cuántas veces estuviste a 400km de distancia de alguien y lo sentiste al lado”.
Hace unos días pensaba si estas dos frases de la mamá de mi amiga, grosa la vieja, se aplican solo a las personas o también se refiere a los sueños. Pensaba, o quizás sentía, lo feo de estar absolutamente convencido de cuales son las cosas que ya no nos van a pasar en la vida. Esa sensación de que la historia, mal que mal, se repite y tiene siempre el mismo final. O peor aun, que ese miedo a los finales tristes y conocidos nos hagan dar pasos al costado e instalarnos inmóvil al lado del camino.
Pasó mas de un mes de mi último post y la relación con el 2009 sigue similar. Nos estamos estudiando aún. Igual creo que somos como esos novios que se pelean por las ganas incontenibles de reconciliación que tienen. Cada tanto uno de los dos damos un portazo y dejamos al otro con un montón de cosas atragantadas. Luego, a la siesta, no hablamos. Llegamos a casa y, sin hablar, nos quedamos como quien sabe que está con un amigo. Para el segundo mate somos íntimos de nuevo. Y proyectamos, al menos por un rato, los días que vendrán. El gordo diría que puede que sean terribles y grises, pero puede que no. Puede que los días que vendrán traiga esperanza.
Te respeto 2009, al menos te ganaste mi respeto. Y lo mejor es ver que yo, por seguir vivo durante un 2008 absolutamente triste, me gané el tuyo. Los dos, sin mirarnos, sin tocarnos, sentimos ese abrazo cerca. El de los brazos largos. El abrazo de alma.

17 de febrero de 2009

Te Vas (mdq 12/02/09)



Te vas a la ciudad definitiva sin mí. Perdonarás que no te vaya a despedir. La noche corta como un cristal roto y tú estarás tan triste como hermosa. Tu luz quemó mis naves cargadas de incertidumbre y el corazón que sobre tu mesa yo puse para cenar la noche en que nos dispusimos a saltar de la mano al precipicio. Y yo procuraré sonreír más a menudo y acostarme a una hora prudente. Tu me enseñaste que afuera siempre me esta esperando una nueva mañana como aquella nuestra radiante y soleada. Como aquella nuestra radiante y soleada.
De la luz, te vas a la ciudad definitiva y en Madrid quedamos huérfanos y enfermos. Te vas a reír pero pregunto cada noche a los fantasmas que habitan mis bares cuando vuelves a casa. Los días caen lentos como el polen de un árbol cubriendo todo mi jardín de desencanto. Un sucedáneo de la vida será el fin. El tiempo que he de recorrer sin ti. Y yo procuraré no suspirar tan a menudo y acostarme a una hora prudente. Yo sé que afuera inevitablemente me esta esperando una nueva mañana, tu prometiste radiante y soleada.
Y tú procurarás cumplir con lo que has prometido: ser fuerte y devorar la manzana. Has de pensar cada nueva mañana que un tipo a menudo piensa en ti y sonríe aunque quizás no sean sus días más felices. Y yo procuraré mantener la luz encendida por si se te ocurre volver de repente. Alumbrará este recuerdo incandescente el camino de vuelta, aquel que te trazaron antes viejos fugitivos nuevos amantes. Viejos fugitivos nuevos amantes.

PD. Gracias por el quinto regalo en menos de cuatro años.

6 de febrero de 2009

Let it be



Cuando tengo momentos de angustia la madre Maria se acerca a mí diciendo sabias palabras: Deja que sea.
Y en mis horas de oscuridad ella se queda delante de mí diciendo sabias palabras: Déjalo estar. Susurrando sabias palabras: Deja que sea.
Y cuando los desconsolados que viven en el mundo se pongan de acuerdo habrá una respuesta: Deja que sea.
Porque aunque vivan separados todavía hay una posibilidad de que puedan ver. Habrá una respuesta: Deja que sea. Susurrando sabias palabras: Deja que sea.
Y cuando la noche está nublada todavía hay una luz que brilla sobre mí, que brilla hasta mañana: Deja que sea.
Me despierto al sonido de la música, la madre María se acerca a mí diciendo sabias palabras: Deja que sea. Habrá una respuesta: Deja que sea. Susurrando sabias palabras: Deja que sea.

PD. No me olvidé, feliz cumple loco! Como pasa el tiempo, y yo sin encontrar esa cinta que busco hace tanto...

20 de enero de 2009

"Alguien en la vida"

Soy alguien en la vida. Ja! Creo que fue la mejor definición que recibí en los últimos tiempos. Hubo otras que decían que era chiquito no recuerdo bien de que (jas), que también estuvieron bastante buenas, pero esta de “alguien en la vida” estuvo realmente muy buena. Muy oportuna, mas allá del contexto que me hubiese gustado evitar.
Son días en los cuales estoy a gusto con despertar y ver que tengo todas mis costillas. Absolutamente todas en su lugar. Son días en los cuales me está costando bastante armar una oración que me describa. Quizás por eso me tome de esta definición y abrazada a ella me cuelgo del cielo de los mortales. Es una linda ubicación. Un lugar no tan cómodo pero en el cual me gusta estar.
Cuando digo “no tan cómodo” es porque después de mucho tiempo me permito pensar ciertas cosas que había optado dejar de lado. Incluso hoy pienso en dejarlas de lado, la diferencia es que en este momento no sé como se hace. No sé como se hace para vivir con ellas y mucho menos sé como se hacen para vivir sin ellas. Ya lo descubriré, seguramente más tarde que temprano.
Desde abril vengo recorriendo un nuevo camino, uno muy parecido a alguno por el que ya pasé alguna vez. Es difícil darse cuenta con exactitud pero las piedras me parecen conocidas y por eso las voy saltando. Y aprendí mucho con eso. Mucho más de lo que me hubiese imaginado alguna vez. Lo que asusta un poco es ver que el camino que se viene es cada vez mas angosto, con las banquinas demasiado chicas. Da incertidumbre ver que en tan solo unos Km. mas adelante ya no va a haber tiempo para parar. Tampoco sé si quiero hacerlo. Son los últimos metros en los cuales está permitido dar un giro de 180 grados, volver a la rotando que dejé atrás allá por Junio y ver cual otra opción de camino tengo. Pero la decisión es ahora, si no lo hago entonces después ya no habrá tiempo ni espacio físico para volver.
Creo, hoy creo, hoy martes 20 de enero de 2009 a las 20hs, que lo mejor será seguir por este rumbo. Sería aburrido volver. Seguiré, hay muchas cosas que me esperan. El casamiento por ejemplo! No falta nada, cuanto? 24 días? Nada. Es un buen lugar ese para llegar, para llegar, sentirse pleno, mirar a los costados, sentir lo lindo que es, lo bueno que está el aire, lo bueno de ver caras conocidas en las mesas, lo bueno de confirmar que hay cosas que aun no se pierden. Que no todos pierden.
También me espera la MT. Es todo una incógnita, no sé con que me voy a encontrar. Sí sé con lo que me quisiera encontrar. Será un buen paso ese también. Me espera Sporting obviamente. ¿Me esperará Tandil?.
En fin, acá estamos codo a codo con el 2009. Casi a los besos, pero casi. Nos miramos de reojo. Creo que aún ningún confía demasiado en el otro. Supongo que está bien. Supongo que es lógico, somos demasiados jóvenes. Él tiene fecha de vencimiento, creo que le quedan algo así como 345 días. Y a mí, a mí no sé. Solo sé que soy “alguien en la vida”. Y eso me gusta.