La linea del Ecuador

Hace dos madrugas alguien vio un viejo cuchillo...

Luna

Nuevas investigaciones detectaron grietas en la corteza de la luna...

Nada mal por 5 pesos

“Acosta, me gané el Loto!! No lo puedo creer, gané el Loto!”

28 de febrero de 2009

And I Love Her



Yo le doy todo mi amor. Eso es lo que hago. Si tú vieras a mi amor también la amarías. Y yo la amo.
Ella me lo da todo y tiernamente. El beso que ella trae me lo trae a mí. Y la amo.
Un amor como el núestro no puede morir nunca mientras yo te tenga a mi lado.
Resplandecientes son las estrellas que brillan, oscuro es el cielo. Sé que este amor mío no morirá nunca. Y yo la amo.
Resplandecientes son las estrellas que brillan, oscuro es el cielo. Sé que este amor mío no morirá nunca. Y yo la amo.

PD. De tu cumple tampoco me olvidé. Te extraño mucho vieja, todabía me cuesta creer que ya no estés y que ya hace mucho de eso. Y sí, sigo pensando como pasa el tiempo, y yo sin encontrar esa cinta que busco hace tanto...

26 de febrero de 2009

El abrazo del alma

25 de junio de 1978, cancha de River. Argentina Campeón del mundo. Segundos después del pitazo final del árbitro, Ubaldo Matildo Fillol y Alberto “Conejo” Tarantini se arrodillan para fundirse en un sentido abrazo. Se acerca corriendo un espectador de nombre Víctor Nicolás Dell’Aquila que en aquel entonces tenía 22 años. El toque de distinción se lo puso Osvaldo Ardizzone, uno de los grandes narradores del periodismo deportivo de nuestro país, con un título bien tanguero, bien suyo: "El abrazo del alma".
La imagen no deja mucho para agregar. No lo voy a hacer. No seré yo uno más de la lista que arruina algo tan natural, tan mágico, con palabras robadas de telenovelas mexicanas. Sin embargo me pregunto que tanto sintieron Fillol y Tarintini esa abrazo. Cuanto es el largo de los brazos del alma. Que tan lejos pueden estar las personas y sin embargo sentir el calor de una acción tan maravillosa como necesario. ¿Cómo era Lau? Ah, sí: “¿Cuantas veces estuviste cerca de alguien y lo sentiste a 400km de distancias? ¿Cuántas veces estuviste a 400km de distancia de alguien y lo sentiste al lado”.
Hace unos días pensaba si estas dos frases de la mamá de mi amiga, grosa la vieja, se aplican solo a las personas o también se refiere a los sueños. Pensaba, o quizás sentía, lo feo de estar absolutamente convencido de cuales son las cosas que ya no nos van a pasar en la vida. Esa sensación de que la historia, mal que mal, se repite y tiene siempre el mismo final. O peor aun, que ese miedo a los finales tristes y conocidos nos hagan dar pasos al costado e instalarnos inmóvil al lado del camino.
Pasó mas de un mes de mi último post y la relación con el 2009 sigue similar. Nos estamos estudiando aún. Igual creo que somos como esos novios que se pelean por las ganas incontenibles de reconciliación que tienen. Cada tanto uno de los dos damos un portazo y dejamos al otro con un montón de cosas atragantadas. Luego, a la siesta, no hablamos. Llegamos a casa y, sin hablar, nos quedamos como quien sabe que está con un amigo. Para el segundo mate somos íntimos de nuevo. Y proyectamos, al menos por un rato, los días que vendrán. El gordo diría que puede que sean terribles y grises, pero puede que no. Puede que los días que vendrán traiga esperanza.
Te respeto 2009, al menos te ganaste mi respeto. Y lo mejor es ver que yo, por seguir vivo durante un 2008 absolutamente triste, me gané el tuyo. Los dos, sin mirarnos, sin tocarnos, sentimos ese abrazo cerca. El de los brazos largos. El abrazo de alma.

17 de febrero de 2009

Te Vas (mdq 12/02/09)



Te vas a la ciudad definitiva sin mí. Perdonarás que no te vaya a despedir. La noche corta como un cristal roto y tú estarás tan triste como hermosa. Tu luz quemó mis naves cargadas de incertidumbre y el corazón que sobre tu mesa yo puse para cenar la noche en que nos dispusimos a saltar de la mano al precipicio. Y yo procuraré sonreír más a menudo y acostarme a una hora prudente. Tu me enseñaste que afuera siempre me esta esperando una nueva mañana como aquella nuestra radiante y soleada. Como aquella nuestra radiante y soleada.
De la luz, te vas a la ciudad definitiva y en Madrid quedamos huérfanos y enfermos. Te vas a reír pero pregunto cada noche a los fantasmas que habitan mis bares cuando vuelves a casa. Los días caen lentos como el polen de un árbol cubriendo todo mi jardín de desencanto. Un sucedáneo de la vida será el fin. El tiempo que he de recorrer sin ti. Y yo procuraré no suspirar tan a menudo y acostarme a una hora prudente. Yo sé que afuera inevitablemente me esta esperando una nueva mañana, tu prometiste radiante y soleada.
Y tú procurarás cumplir con lo que has prometido: ser fuerte y devorar la manzana. Has de pensar cada nueva mañana que un tipo a menudo piensa en ti y sonríe aunque quizás no sean sus días más felices. Y yo procuraré mantener la luz encendida por si se te ocurre volver de repente. Alumbrará este recuerdo incandescente el camino de vuelta, aquel que te trazaron antes viejos fugitivos nuevos amantes. Viejos fugitivos nuevos amantes.

PD. Gracias por el quinto regalo en menos de cuatro años.

6 de febrero de 2009

Let it be



Cuando tengo momentos de angustia la madre Maria se acerca a mí diciendo sabias palabras: Deja que sea.
Y en mis horas de oscuridad ella se queda delante de mí diciendo sabias palabras: Déjalo estar. Susurrando sabias palabras: Deja que sea.
Y cuando los desconsolados que viven en el mundo se pongan de acuerdo habrá una respuesta: Deja que sea.
Porque aunque vivan separados todavía hay una posibilidad de que puedan ver. Habrá una respuesta: Deja que sea. Susurrando sabias palabras: Deja que sea.
Y cuando la noche está nublada todavía hay una luz que brilla sobre mí, que brilla hasta mañana: Deja que sea.
Me despierto al sonido de la música, la madre María se acerca a mí diciendo sabias palabras: Deja que sea. Habrá una respuesta: Deja que sea. Susurrando sabias palabras: Deja que sea.

PD. No me olvidé, feliz cumple loco! Como pasa el tiempo, y yo sin encontrar esa cinta que busco hace tanto...