La linea del Ecuador

Hace dos madrugas alguien vio un viejo cuchillo...

Luna

Nuevas investigaciones detectaron grietas en la corteza de la luna...

Nada mal por 5 pesos

“Acosta, me gané el Loto!! No lo puedo creer, gané el Loto!”

28 de enero de 2010

No me quiero arrepentir...

No me quiero arrepentir de momentos no vividos, de palabras no dichas, de viajes no realizados, de riesgos no tomados. No me quiero arrepentir de no haber caminado por la lluvia esa tarde de verano cuando parecía que el cielo se nos caía encima, ni de aquella mañana cuando me hice el enfermo para quedarme en casa tan solo porque estabas vos, ni de las noches oscuras, silenciosas, y peligrosas, que muchas veces nos siguen.
El peor de los arrepentimientos me parece que tiene que ver inevitablemente con lo que no hicimos, con los silencios, con las huidas, con el hacernos los distraídos, con mirar a la derecha cuando toda nuestra vida pasaba por la izquierda.
Creo que como tantos tengo una larga lista de arrepentimientos de lo no hecho. Desde los mas tontos como no animarme a bailar con una chica en mi primera fiesta de 15 hasta largos días de encierro soñando con algo mejor que nunca iba a llegar si seguía esperando. Sin embargo hoy hablaba con Matías justamente de esto. Le decía que si tengo que buscar alguna característica mía que me guste esa era justamente la de poner la cabeza. La de arriesgar. O, mejor expuesto, la de poner la cabeza donde estaba seguro que me la iban a cortar. Lo hago solo para bancármela una vez más. Solo para que peguen, lastimen, hagan doler, dejen cicatriz. Solo para demostrarme, una vez más, que puedo salir de eso. Con mil rasguños pero salgo y si en la otra esquina hay lío de nuevo, cuenten conmigo siempre y cuando me aseguren que tengo grandes chances de perder. Lo hago para arrepentirme de lo hecho y no de lo que evité por miedo a las consecuencias.
No sé por qué camino voy. Tampoco sé si la velocidad que llevo es la correcta. Lo que tengo en claro es que esta versión me gusta mas que las anteriores. Que no cambiaría nada del pasado porque una sola variación haría un presente distinto y este, a pesar de lo malo, es un bueno.
Siempre dije que me gustan las ciudades grandes. Lo dije y lo sostengo. Creo que desde aquella primera vez en Buenos Aires en 1986 hasta hoy no ha cambiado mucho la sensación de satisfacción que me provoca un lugar grande, inmenso, en el cual pasar desapercibido para tanta gente. Soy un bicho de ciudad o al menos me siento mas cómodo entre en el cemento húmedo de un hábitat grande. Tenés la posibilidad de estar cerca de los últimos estrenos de cine, las temporadas de teatros, recitales, museos, feria del libro, festivales de cines, rodeados de kioscos que permanecen abiertos las 24hs, la cancha…
Son todas cosas de las cuales no quisiera desprenderme. Sin embargo falta algo y cuando ese “algo” aparece empezás a replantearte todo. Y me di cuenta que rara vez voy al cine (me bajo las películas de taringa), al teatro, voy a uno o dos recitales por año y para hacerlo no es necesario vivir en la gran ciudad, no recuerdo cual fue el último museo que pisé, ni conocí la feria del libro desde que la hacen en el hotel provincial, a los kioscos trato de ir antes de las 11 de la noche porque después me da fiaca bajar, y me conformo con escuchar a Sporting por internet y ver a Racing por Canal 7…
Entonces en esos momentos es en los cuales me pregunto que me ata a esta gran ciudad si ni siquiera el trabajo me da ese mínimo indispensable de satisfacción como para sostener algo que no puedo explicar con palabras coherentes y creíbles. Y es en ese instante, en este, en el actual, en el cual me doy cuenta que cambió todo eso por un segundo con vos…
Me cansé de no jugar por miedo a perder. Porque al fin de cuentas pierdo igual. Y mirá si no? Mirá si gano. Mirá si ganamos…

22 de enero de 2010

Por si no te vuelvo a ver...

Por si no te vuelvo a ver quería que sepas algunas cosas que brotaron en esta calurosa tarde de verano marplatense. Es extraño hacerlo de esta manera pero también lo siento como algo necesario, al menos para mí, para este momento mío y para este blog con el cual últimamente me siento en falta...
Por si no te vuelvo a ver quería que sepas que no me olvido de aquel “me internan, no vengas”, tú “voy igual”, y la tú aparición unas horas después...
Por si no te vuelvo a ver quería que sepas que mi “no vengas” era un “veni”, era un “te estoy probando, veni”. Y viniste, y aprobaste...
Por si no te vuelvo a ver quería que sepas que el que desaprobé fui yo. Como docente sabés que uno no siempre desaprueba por no estudiar. A veces lo hace porque lo traicionan los nervios. En algunas ocasiones lo hace por faltar, por no presentarse en la mesa de examen debido al miedo. Miedo a desaprobar. Por decir “para que voy a ir si no estudie nada”, pero en realidad me comí los libros...
Por si no te vuelvo a ver quería que sepas nunca me voy a olvidar de la lluvia de aquel domingo, ni de las caras del lunes, ni de la sonrisas de esas semanas con el Rumy de por medio. Tampoco de la terminal de San Cayetano, ni de las mil quinientas veces que me pregunté “faltará mucho?”. Siento que para hacer las cosas no me basta con querer hacerlas sino que además necesito algo más. Un excusa. Y aquella semana la excusa que necesitaba fue el fútbol...
Por si no te vuelvo a ver quería que sepas que sin hablar me hablaste. Que la noche en que enmudeciste surgió en vos algo que puso las palabras que me faltaron decir. Que no había visto, que no leí...
Por si no te vuelvo a ver quería que sepas que hoy no hago esto porque no estás. Que no soy el hijo de puta que llama porque no llamás. Soy el que llama porque en el medio pasó algo que lo hizo moverse unos centímetros mas allá...
Por si no te vuelvo a ver quería que sepas que sigo siendo de los que “no joden” pero el tema es que hoy tengo la necesidad de joderte y no sé bien como se hacer. No se encontrar el límite de lo que está permitido y lo que no...
Por si no te vuelvo a ver quería que sepas que no me muero acá. Que tengo mucho miedo de que no encuentres el camino de regreso pero que si eso pasa no me lo voy a reprochar mucho más de lo necesario. Trató de recordártelo, lo intento, me asusto, me lastimo, corro, me freno, miro, vuelvo, lo intento de nuevo...
Por si no te vuelvo a ver quería que sepas que tu “llegaste a mi vida en un momento q yo había curado mis heridas, por eso me permití sentir y sentirte, quererte, quise cuidarte” (…) es algo que entiendo y siento hoy. Pero también siento que es tarde y… es tarde. La puta madre, es tarde...
Por si no te vuelvo a ver quería que sepas que sos injusta. Que no me das la misma oportunidad que te diste. Que no esperaste mi turno para sentir lo que sentiste hace un año. Que ahora, otra vez muda, decís todo sin decir nada...
Por si no te vuelvo a ver quería que sepas que te quiero...