La linea del Ecuador

Hace dos madrugas alguien vio un viejo cuchillo...

Luna

Nuevas investigaciones detectaron grietas en la corteza de la luna...

Nada mal por 5 pesos

“Acosta, me gané el Loto!! No lo puedo creer, gané el Loto!”

21 de septiembre de 2010

Extraño

Extraño mucho mi casa. La nuestra.
Extraño levantarme sin querer hacerlo. Maldiciendo el reloj y las alarmas de esos dos celulares viejos que ya solo funcionan como despertador.
Extraño el darme vuelta en la cama y sentir tu cuerpo, abrazarlo, y pedirte, en voz baja o en silencio, un ratito mas.
Extraño ver tus ojos cerrados, tu cara de dormida, tu cara limpia, sin maquillaje.
Extraño las madrugadas en las que te levantabas porque era la única forma posible para que dejen de llorar.
Extraño verte a caminar hacía a ellos, perderte de vista en el pasillo de la casa, y escuchar como consiguen nuevamente la calma.
Extraño esa señal de tranquilidad que nos daba tu presencia.
Extraño las noches molestas en las cuales dormían en el medio por miedo a los truenos, los fantasmas o los nervios, mas nuestros que de ellos, del día importante que se venía.
Extraño los días en los cuales te ganaba de mano, a vos, al sol y a la alarma de los relojes, y me levantaba primero, sin hacer ruido, para preparar el mate. En silencio armaba la mesita de desayuno, le sacaba la parte quemada a las tostadas que se me pasaron mientras espiaba la tele. Cambiaba la yerba, preparaba el dulce y la manteca, y te despertaba, no sin antes quedarme uno o dos minutos viéndote dormir en silencio.
Extraño mis silencios. Extraño mi rincón. Extraño mis ratos de soledad, de cuelgue con la computadora en el cual me perdía y me alejaba del mundo.
Extraño el darme cuenta que lo estaba haciendo, el pensar que quizás esto te molestaba, el darme vuelta para buscarte y sorprenderme, fundamentalmente sorprenderme, al verte tranquila, espiando mis libros, dejándome hacer, entendiendo mis momentos, respetando mis limites, poniendo en práctica toda la experiencia que estos años, sin conocernos, te dieron.
Extraño las peleas por dejar, o no, entrar al perro. Por comprar helado en invierno, por comprar helado en cualquier época del año.
Extraño aquellas noches en las cuales no podías dormir y mi voz te sacaba del insomnio. Extraño acariciar tu panza y con mi boca, bien cerca de tu ombligo, hablarte y hablarle.
Extraño el ruido fuerte de tu respiración, los dos sabemos que una dama no ronca, que me indicaba que te habías dormido.
Extraño, meses después, ya sin tu panza de por medio, hablarle al oído mientras intentaba no pensar en el vómito de leche que tenía en el hombro.
Extraño esas cosquillas que me hacían pensar que se calmaba porque mi voz le resultaba conocida. Le resultaba familiar en una época en la cual aún no nos conocía.
Extraño los lindos sábados a la tarde en la plaza, los domingos llenos de planes en el Parque.
Extraño cuando lo iba a buscar al jardín y llegaba todo canchero en brazos de la seño.
Extraño como se desesperaba al verme y ya la seño no importaba mas, le importaba yo.
Extraño la vuelta a casa. A la nuestra.
Extraño nuestras miradas cómplices cuando nos moríamos de ganas de estar juntos y no veíamos la hora de que por fin se duerman.
Extraño las charlas del después. Sin dudas las mejores charlas que tuve nunca. Esas sin presiones, sin tenciones, sin caretas, las reales, las más sinceras que salen a media luz y mirando el techo.
Extraño el hacer planes para el día siguiente.
Extraño ver, sentir, y verte disfrutar el salir bien de esos planes.
Extraño mis canas.
Extraño caminar de la mano con vos, miles y miles de años después, pensando como llegamos a esto.
Extraño las cenas familiares llena de gente haciendo el ridículo y nosotros siendo uno mas de ellos.
Extraño tu familia política.
Extraño la familia propia que fuimos construyendo con el correr de este tiempo.
Extraño el llorar de felicidad. De llenos nomás.
Extraño mucho mi casa. La nuestra.
Quizás por eso es que de a ratos te sigo buscando, en otros te espero, en otros me resigno, los lloro, y luego de todo eso comienzo el circulo buscándolos de nuevo.

PD. “La carta de un hombre que echa de menos su hogar” (Ismael Serrano)

13 de septiembre de 2010

Nada mal por $ 5

-Acosta, me gané el Loto!!
Así empezó mi día esta mañana. El teléfono sonó insistentemente, atendí mientras viajaba en el 571, y me encontré con una voz un poco fuera de si que me decía una y otra vez: “Acosta, me gané el Loto!! No lo puedo creer, gané el Loto!”.
Creo que desde anoche sabía que hoy me esperaba un Lunes especial. Un comienzo de semana con una previa que lo hacía ver como una jornada con pasos conocidos pero, incluso con la complicada noche de domingo, sabía que iba a tener algo particular.
El domingo se hizo largo. Quizás porque me desperté a las 8 y media de la mañana, y ni siquiera los dos horas extras de fiaca que le agregué, o la siesta de la tarde, ayudaron a hacerlo mas corto. Terminó como aquellas noches viejas que casi no recordaba. Aquellos ratos de frustración y viejos fantasmas, y no tan viejos, sobrevolando el dpto. D del piso 7 ½.
Lo último que recuerdo de anoche son algunos mensajes en mi celu, la luz apagada, el brillo de la estrella fugaz fluorescente que tengo pegada en la luz del ambiente, la voz de dolina, los comentarios de Barton, y… y me dormí.
El Lunes, al cual ví nacer en sus primeros minutos, me reencontró nuevamente cinco horas mas tarde mirando el techo. Con una sensación de vacío bien física, la interna ya venía desde la tarde anterior, y sin sueño. En la cama sin ganas de hacer fiaca. Me levanté y comencé con el ritual. Puse al Dr. Castro en Radio Mitre, fume un cigarrillo, revisé facebook, me puse al día con mi jueguito de construir un ciudad y de darle vida prospera a mi café, me duché, me cambié, colgué ropa en el tendal, y me fui.
La falta de sueños y la ausencia de fiaca me hicieron llegar 10 minutos antes a la parada de colectivo. Dejé pasar uno, y en el segundo me subí. Conseguí asiento rápidamente y pasé, mirando con nostalgia, aquella esquina frente al ACA, aquel portero electico, reviví aquel volver sobre mis pasos y dar uno de los besos mas lindos y más temeroso que recuerdo, miré el edificio en construcción de la otra cuadra, vi doblar el colectivo, escuché vibrar el teléfono, atendí, y…. “Acosta, me gané el Loto!!”.
Y aquello me cambió el día. Quiero aclarar que no fui yo quien lo ganó, no elegí ningún número, no me corresponde una parte del premio, pero ese tono de voz de euforia comenzó a cambiarme un Lunes que pintaba difícil. Que tenía antecedentes domingueros complicados.
Ese llamado, esa voz, esa euforia, ese modo de contarlo, de vivirlo, de transmitirlo, y hasta de hacerme olvidar de aquella esquina del ACA, me cambió definitivamente el Lunes. Y ahí, como un gol temprano en un partido clásico, cambió la historia que se estaba por escribir.
Quizás estoy exagerando. Quizás este Lunes no hubiese sido tan malo. Quizás soy yo el que le encontré la vuelta y lo pude modificar en sus primeras horas, sin darle tiempo a que haga de las suyas como tantas veces lo ha hecho. Como tantas veces lo he dejado hacer.
Lo concreto es que las horas del día volaron y cuando miré el reloj eran las 17hs. Faltan una hora para volver a casa, había sido una jornada laboral tranquila, había podido amigarme con el estudio, había mirado desafiantemente, con mi testarudo bien, a los apuntes que me estaban haciendo sufrir, y sentí una calma que había comenzado un rato antes de las nueve con aquel llamado.
Es como que en ese momento de la mañana se abrió un camino para un Lunes paralelo. El que pensé que iba a ser se fue por un lado y yo, casi sin pensarlo, me fui para el otro. El otro fue bueno. Fue distinto e inesperado.
Poco importó el domingo, poco importó el sentimiento de frustración, poco importaron los tropiezos de la noche anterior, de los recuerdos, hasta poco importó aquella esquina y el recuerdo de aquel beso que sin ser el último lo guardo en mi memoria como tal.
Y por supuesto poco, muy poco, para la persona que me llamó y para mí Lunes, importó que el premio de aquel “Acosta, me gané el Loto” sean $ 5 por tres números acertados.
Lo más importante de esto es que fueron los mejores $ 5 que jamás allá ganado porque luego de 24hs puedo decir que atrás quedó la frustración del domingo, atrás quedó la silla compartida de aquella foto, y atrás quedó el Lunes denso y largo que me esperaba.
No está nada mal por $ 5.

Mensaje en el Contestador



Hola. Soy yo. Sólo llamaba porque estos lunes siempre me matan. Ha amanecido tarde este día; mi almohada llena de tus cenizas.
Pasé, ¿recuerdas?, por nuestros bares donde arañábamos a la nostalgia su sucio esmalte.
Cogí al futuro por la cintura. Donde hubo vuelo sólo ha quedado escombro de plumas.
Qué cosas pasan, días bulliciosos, tan cerca estamos pero tan solos.
Sólo era eso. Bueno, pues, nada, si tienes frío y tiempo me llamas.

Ismael Serrano
Acuerdate de Vivir (2010)

1 de septiembre de 2010

Te extraño

Es por un rato, se me va a pasar enseguida. Pero te extraño y hay veces, solo algunas, muy poquitas, en las que duele. Escuchaba una canción que dice "el mundo duele menos si te miro" y quizás es eso, que duele porque hace tiempo que no te miro o que lo hago pero por fotos y en ellas hay alguien más compartiendo la silla...

PD. Buenas Noches a todos los que pasan por acá. Que tengan un lindo Jueves...