La linea del Ecuador

Hace dos madrugas alguien vio un viejo cuchillo...

Luna

Nuevas investigaciones detectaron grietas en la corteza de la luna...

Los Gorriones

Muchas veces veo revolotear gorriones cerca de los autos, en los jardines...

22 de noviembre de 2010

Uno cree que está sólo...

Uno cree que está sólo. Cree que ha pensado en la soledad de su cuarto una cosa absurda imposible de ser compartida: “Que sólo estoy” y uno escribe eso. Y muchos años después uno va por la calle a la noche y un tipo lo saluda y le dice “A mí me gustó mucho una cosa que usted escribió y que es esta”. Y es aquella que uno había pensado en la soledad del cuarto. Entonces dice “no estoy tan sólo. Alguien me ha comprendido, ha disfrutado con lo que yo he escrito, o se ha inquietado con eso". Esa comunión es de agradecerse.
El fenómeno artístico es una operación binaria entre el tipo que pinta, que escribe o hace música, y el que lo consume. Y en esa operación intervienen dos mentes parecidas.
Se tienen que parecer de algún modo. El público que ve este programa se tiene que parecer un poco a vos porque si fuera peor que vos, o menos complejo, no alcanzaría a entenderte; y si fuera mucho mejor no le interesarías, se aburriría.
Son mentes parecidas. No se trata de una mente mejor o peor sino de que lado se acuesta. Se tienen que conmover por las mismas cosas, hay un aire de familia entre el que escribe y el que lee, entre el que hace música y el que oye.

Alejandro Dolina
Escritor y Músico Argentino

La culpa no es del chancho, ni del q le da de comer....

Hace un tiempo conocí a mujer. Creo que la primera en mi vida. Digamos que fue la primera vez, y la única hasta hoy, en la cual noté la sutil diferencia entre una mujer y una mina. Y esta era una mujer, con todas las letras. Con las cinco letras.
Tenía resueltas cosas que yo aún no. Cosas que en ese momento yo estaba viviendo por primera vez y quizás hoy tampoco terminé se superarlas definitivamente aunque voy por el segundo intento.
Hacía un tiempo, años, se había divorciado. Y si bien las cosas del corazón y de la convivencia son de dos, siempre alguien es más culpable que el otro. Un poquito, pero siempre es así. Como cuando en una pareja que funciona siempre alguien se enamora mas que el otro, siempre hay alguien mas débil, en los fracasos las culpas son compartidas pero alguien es más responsable de hacer un poquito mas que el otro al momento de terminar.
Claramente ella era la que hizo las cosas bien, o al menos la que menos culpa tenía. No voy a dar detalles de la historia pero era así. Créanme. Era así. Y de golpe recuerdo que su ex se casó nuevamente. ¿Cómo puede ser? Me refiero a que el “castigo” por hacer las cosas mal era no tener nuevas oportunidades, era pagar con la soledad y el olvido el daño hecho. Pero sin embargo ahí estaba él, formando una nueva familia.
Recuerdo el comentario de ella. Su idea, no clara pero si presente, de que “entonces la equivocada era yo… miralo, la equivocada era yo”. No sé hasta que punto ese planteo era real o era significativo pero estaba presente. Al menos en alguna noche de cama de dos plazas a medio llenar se le hizo presente en la cabeza y tiempo después se hizo presente con palabras mientras me lo contaba.
Nunca supe que decir. Siempre pensé, y pienso, que estaba muy equivocada si realmente pensaba eso pero nunca supe que decirle. Nunca tuve la brillantez de poder convencerla de lo contrario.
Quizás por eso se me hace difícil hoy encontrar alguna palabra de “consuelo” en estos días. Mis días. Quizás por eso cuando miro hacia atrás y repaso los lugares perdidos no encuentro una palabra de auto consuelo que me libere de un pensamiento similar al que ella tenía hace ya dos años atrás. Cuando recuerdo momentos que ya no están, y repaso lugares ocupados por otros, no sé de donde encontrar las palabras que me eviten pensar “mirala, encontró a alguien que ocupó todos esos lugares que yo no supe, encontró un ejemplo para sus hijos, una cara para su familia, un motivo de orgullo para llevar de la mano, alguien que dice “si” al asado del sábado”.
A diferencia de ella yo siempre tuve en claro quién era el “malo” de mí película, soy testarudo y el protagonismo no me lo dejo robar tan fácilmente pero la sensación es parecida. La de ella, la de esta persona que conocí hace un largo tiempo era de cuestionamiento, “la equivocada soy yo?”, la mía es mas de confirmación… “viste? El malo era yo”.
Y quizás sí. Quizás el malo sea yo, o quizás ese yo, y no esté, estaba equivocado. Y quizás ese ella, y no esta, estaba equivocada. Y simplemente el tiempo, los viajes, las despedidas, los sueño y las decepciones marcaron nuestro camino y dejaron la huella a seguir. Y hay que seguir, no profe?. Yo soy de los que siguen, afortunadamente…

20 de noviembre de 2010

Lágrimas de Cabernet



Corazón, no me des más consejos que los que te pido, yo, mal que mal, acá estoy: con las suelas cerca del piso.
Vos sabés que es difícil cuando llueve solo en tu ventana y la melancolía, desgraciada, nos envuelve en su abrigo de escarcha.
Son estos días sin vos trompadas al amanecer, malos poemas, presentimientos y lágrimas de cabernet.
Son estos días sin vos cuchillos en la oscuridad, discos rayados de Sinatra, certezas que no saben más.
Corazón, ¿y ahora qué?. Un perfume de besos antiguos me sale a buscar, ¿cómo vuelvo del país de los sueños cansados?. Ya no sé más qué hacer, esta casa quedó tan vacía que da escalofríos caminarla. No nos queda vino ni esperanzas...
Son estos días sin vos una patada muy cruel, tibios recuerdos, seis Jack Daniels y adioses que pierden el tren.
Son estos días sin vos trompadas al amanecer, canciones rotas, remordimientos y lágrimas de cabernet. Y adioses que pierden el tren, y lágrimas de cabernet.

Lágrimas de Cabernet
Intemperie (2007)
Ivan Noble