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10 de marzo de 2013

amardelplata

Hoy pensaba que hace mas de 14 meses que no piso Mar del Plata.
En la lista de motivos encontré millones pero creo que la mayoría de ellos son excusas. Lo costoso del viaje sale como primera opción en la lista. Sin dudas. Creo que conscientemente no podría afrontar un gasto como ese en este momento. Y estoy hablando de cuánto? $1000 contando los pasajes y gastando mucho? Pero si, la plata sale como primera excusa.
Cuando miro más fino y pienso realmente los motivos creo que el principal es que no estoy en condiciones de afrontar nuevamente una terminal sólo. En estos 33 años y monedas creo que es el peor lugar que alguna vez pise, y también es el lugar que mas recuerdos me trae. Muchos dolorosos y algunos que en su momento fueron alegres pero que el tiempo también se encargó en transformar en dolor. En fin la nostalgia. Esa sensación maldita que nos invade y nos petrifica o nos hace retroceder pero que a su vez siempre nos da la esperanza de sobrevivir.
Entonces opto por no viajar. La solución fácil. Y hasta como un idiota muchas veces me creo las excusas y me creo que si ya no piso mas terminales el dolor se va a ir. Pero ahí está. Ahí sigue. Siempre cerca. No importa el lugar ni el escenario. Siempre me mira y me atiende en pantuflas. Como dos viejos conocidos. No tiene la mínima intención de dejarme ir y yo no tengo la manera de despedirla. Ojalá el no viajar fuera suficiente para olvidar.
Sin embargo tengo bien en claro que evitar las terminales no es suficiente olvidarme. Ni las grandes como Retiro, ni las pobres como la de Punta Alta ni aquellas de pueblo que tienen una sola plataforma. Tampoco necesito caminar un domingo bajo la lluvia, ni buscar una excusa para no mostrarme ante tu gente, ni tratar de cocinar para cuatro pensando tontamente que eso ayudará a tapar la cagada que me mande al rechazar una simple invitación de almuerzo en familia.
Para olvidarme no necesito comprar helado de chocolate marroc en la heladería San Marino de calle Córdoba. Ni ir a comerlo al boulevard. Ni mucho volver de tu pueblo sin “z” y esconderme de vos y de todos tratando de acomodar ideas. No necesito darme cuenta, tarde, de cómo son las cosas. Ni regalarte una entrada, ni escribir una carta con mentiras que solo buscaban arañarte el corazón.
Ya no hace falta usar un sobre de CD como chanchito de ahorro, ni buscar cupones de descuento del Anamora, ni 2x1 en el Aquarium, ni esperar que llegue Semana Santa. Tampoco tengo que crear una cuenta de twitter para dejar de espiarte. Ni entrar con miedo a leerte, ni imaginarme que quiere decir la A de Alemania, ni confirmar mis ideas.
No necesito nada eso para saber que seguís usando el aire. Que seguís respirando. Y que principalmente lo seguís haciendo muy lejos de acá. Tampoco necesito esperar nada, aunque me resulta imposible dejarlo de hacer.

PD. Ya no escucho Sabina y trato de no mirar el mar. Eso tampoco ayuda.