La linea del Ecuador

Hace dos madrugas alguien vio un viejo cuchillo...

Luna

Nuevas investigaciones detectaron grietas en la corteza de la luna...

Nada mal por 5 pesos

“Acosta, me gané el Loto!! No lo puedo creer, gané el Loto!”

29 de mayo de 2013

Mitad de Semana

El almanaque tiene datos inmodificables. Los números, los días, los santos… Y hoy es como esos días de mitad de semana. Se empeña en mantener su destino. En ser un día de miércoles.
Iba en el colectivo, aunque para mi sigue siendo el micro, y sentí algo. No sé que o no quiero saberlo. Quizás fue un perfume o una ropa o un tono de voz. Quizás vi un color de pelo o escuché una charla de historia. Algo. No lo sé.
Lo que sí sé es que con esto no solo me acordé de ella sino que me di cuenta que el día siempre se sale con las suyas. Me grita con todas sus fuerzas que hoy es un día de miércoles. Y lo es.
Hay cosas que no cambian. Esto no cambió. Por suerte ya termina. Faltan horas para otro Jueves.  ¿cobarde?. Será un respiro, una tensa calma, hasta dentro de siete días cuando nuevamente el calendario, o algún perfume, me recuerde que ya es mitad de semana.

Te recuerdo los lunes y los martes y te he de confesar que todavía me llega como el roce de tus dedos tu mirada de aire y de agua fría.
Te recuerdo los miércoles y jueves; esa piel donde todo estaba escrito, los versos de Neruda y los papeles de amor que te dejaba entre los libros.
Te recuerdo los viernes y los sábados, tu pelo con olor a madre selva, tu pecho como un pájaro asustado.
Los domingos me acuesto entre tus manos. Beso despacio el sueño. Callo y bebo, sorbo a trago, mi nombre de tus labios.
(Rodolfo Serrano)

16 de mayo de 2013

Nostalgia

El sol de Mayo se los debo. No tanto así los celos. Esos están, o estaban, o ya decidí que se van a ir pronto...
Creo que ya estuve acá. Quiero decir que ya he vivido estos mayos, no son mis primeros, este es como el número 33 que me toca aunque hay varios anteriores que, por mas esfuerzo que haga, no logro recordar y otros que simplemente no quiero hacerlo.
Como vuela el tiempo. Para nosotros, los nostálgicos, con ojos doloridos de tanto mirar para atrás, es muy difícil despegarse del pasado. Nos resulta tan imposible que la gran mayoría de las veces ni intentamos hacerlo.
Me cuesta reconocer esto. Quizás los que me ven o me vieron a diario lo perciben inmediatamente pero es muy difícil aceptarlo parado sobre mis propias huellas.
Hoy hablaba con alguien sobre mis formas. Le explicaba esa reacción de abrirme cuando alguien dice “no mas”. Y no estoy hablando solamente de parejas o relaciones similares. Hablo mucho mas en general. Es mucha mas amplia la explicación. Me ha pasado varias veces. Y si bien el motivo de esto aun no lo tengo demasiado claro tengo que reconocer que de todas los errores, de todas las metidas de pata, de todas las consecuencias que estas traen, debe ser una de las posturas en las que mas creo. Han provocado mucho dolor. Claro. Lo siguen haciendo. Obvio. Seguirá pasando. Probablemente.
Supongo que tiene que ver con la rueda de bicicleta y el pasar siempre por el mismo pico que alguna vez les conté. Supongo que es difícil despegarse de ciertas cosas y de ésta mucho mas.
Las consecuencias son siempre parecidas. Son muchas reacciones físicas que terminan básicamente en tristeza. En no mas que eso. Nada mas y nada menos.
Y eso es lo que se siente esta noche de jueves, aunque perfectamente podría ser miércoles. Nuevamente un conocido aire a derrota. A soledad. A oportunidades perdidas. A aceptar que el tiempo no vuelve. Que ya no se puede retroceder para arreglar antiguos errores, ni tampoco para decir evitar situaciones, y personas, y bajadas de guardia, que uno no debería haber tenido. Creo que es eso. Cuesta mucho aceptar ciertos momentos de la vida pero cuando uno siente que las cosas son como son, debería tener la valentía para aceptarla en serio y seguir sin dejarse llevar por falsos amagues de miradas y cosquillas corporales.
Al fin y al cabo el saldo a pagar suele ser enorme. Mucho mas grande que nuestra deuda anterior. Mucho mas dolorosa. Y con mucho menos tiempo para licuarla. No hay cuerpo que aguante, no hay cabeza, y mucho menos corazón, uno debería aprender a no jugar con ciertas cosas. A no apostar cuando ya no nos queda plata en el bolsillo. A no andar dejando propinas en cualquier mesa de luz. Y menos cuando ya no la podemos pagar con billetes. Porque, como me dijeron, la vida es Puta. Y como buena puta todo se lo cobra, con plata, con lágrimas o con sangre. Siempre se lleva su parte. Siempre termina, mínimamente, en cero. El que pierde es uno.
Quizás sea el momento de dejar que la nostalgia se vaya definitivamente pero resulta difícil cuando ese recuerdo se mezcla con el presente. Uno con nuevas caras, nuevas voces, nuevos aromas, pero pasado al fin.
Pero es muy difícil hacerlo. Esa nostalgia, eso que pudo ser y no fue ni será, siempre está presente y es casi el alimento principal del pensar que quizás mañana…

“Dejale que se vaya la nostalgia de aquí, aunque da la esperanza de sobrevivir. No voy a salir corriendo cuando llegue el dolor. Ya no me asusta el invierno, me doy mas miedo yo.”