La linea del Ecuador

Hace dos madrugas alguien vio un viejo cuchillo...

Luna

Nuevas investigaciones detectaron grietas en la corteza de la luna...

Nada mal por 5 pesos

“Acosta, me gané el Loto!! No lo puedo creer, gané el Loto!”

22 de junio de 2013

Creer por conveniencia

Sé que mi creencia religiosa está, al menos, cuestionada. Creo que tengo incorporado todas aquellas que las tradiciones familiares de pueblo nos pueden dejar: Bautismo, primera comunión, imagen pegada en el espejo. Hasta usé una sotana de monaguillo tan grande, tan larga, que cuando me di media vuelta en el altar la pisé y me caí en medio de una misa en la iglesia principal de Punta Alta.
Ya terminaron de reírse? Ok, espero un poco más. Listo? Vamos gente, que quiero seguir escribiendo. Quiero, y necesito, ese tonto alivio pero si ustedes no leen queda solo en palabras escritas una tarde de sábado. Listo? Genial, gracias, entonces sigo.
Sin embargo hoy es uno de esos días en los cuales me gustaría creer. Estimo que creo pero que no soy “militante”. Absolutamente no lo soy. Al igual que otras personas me acuerdo en los momentos de fragilidad y quizás hoy es uno de esos. Que bueno sería, no? Digo el poner las cosas, el pasado, el presente, y el futuro en manos de alguien mas. Librarse de esas responsabilidades. Creer en excusas cobardes como la de “Si sucede conviene” y otras derivaciones. No me sale. No puedo aceptarlo. Cada piedra que choqué fue porque no la vi antes, porque no estaba lo suficientemente atento para esquivarla o quizás la vi pero no tenía las suficientes fuerzas para levantar un centímetro mas el pie y pasarla de largo.
Y acá estoy. Sábado 22 de Junio de 2013. Afónico porque la garganta ya no es la de antes y anoche fui a la cancha a festejar el descenso de Independiente. Hace 15 o 20 años hubiera sido el momento mas maravilloso de mi vida. Estaría esperando el lunes para mirar a todos a los ojos en la escuela y decirles “y?”. La remera me quedaría ajustada por tener el pecho tan inflado. Mis pasos serían rápidos por tanta adrenalina corriendo por mis venas. Mi silencio seria cómplice de mi sonrisa disfrutando cada uno de esos momentos. Hasta el último, hasta el mas pequeño y detallista.
Ayer un desconocido me decía “que lindo tener diez años menos, tanto que me cargaron esos hdp…”. Y no flaco, no tenemos diez años menos. El pasado es irrenunciable. Ya nada es lo que era.
Sin embargo estoy acá. En casa. Con los apuntes a un costado de la computadora esperando para ser leídos y estudiados. Mate con yerba de ayer. Termo con agua fría. Un plato con resto de Cremona. Botella de Coca Zero vacía. Improvisado, quizás cochino como me dicho hace unos días, cenicero con resto de 10 cigarrillos (sí, me conocen, los conté). Teléfono que no suena. Calculadora apagada. Bolsa vacía. Notebook. Mis canciones de fondo.
Acá estoy, con la persiana a medio abrir separando la vida de la plaza de mi mundo. Mirando la cocina nueva que aun no instalé. Tres sillas y una banqueta vacía. Y en el piso una vela de la Virgen de San Nicolás que me da un sopapo y me dice “no era que no creías?”.
Ya no sé si creo. Quizás estaría bueno. Quizás estos días son los próximos, quizás hoy no es sábado sino Domingo, o Miércoles o Jueves. Quizás es una feedback de una película yanqui de poco presupuesto. O quizás alguien, una vez mas, agarró, sin permiso, la cuchara de madera y comenzó a revolver en la cacerola que tenía el agua quieta y se puso a remover el fondo.
Los dejo. Lleno de cosas secundarías, me dedicaré a tratar de estudiar. Los apuntes casi me piden por favor. Y como si me hicieran una broma, siento que están rezando. Poniendo en práctica su lado religioso para ver si hoy es finalmente el día que les toca. Quiero creer que sí. Que será hoy. Amén.

Se acerca el invierno

La vida debe estar en otra parte. No se donde, no se ni con quien ni con quienes. Simplemente en otra parte.
Creo que lo peor de hacer repaso es que en los momentos que decidimos hacerlo siempre le damos, ok yo le doy, prioridad a momentos o situaciones que no deberíamos. Resulta difícil sacarse la mochila del pasado y resulta mucho mas complejo tratar de ser alguien más. Hay que aceptar. Es uno de esos momentos. Hay que hacer la lista de fortalezas y oportunidades de mejora como en un coaching laboral, y también es necesario agregar una tercera con lo que somos. Con lo que sabemos será dificil que tenga vuelta atrás.
En eso estoy. En la tercer lista. Alguna vez leí “a lo hecho, pecho”. Buena forma de definir los días. Los pasados, los actuales y los que vendrán. Con mas errores que virtudes creo que lo he hecho. Creo que ese item está en mi lista de fortalezas.
El cielo está a mis pies aunque parezca que la foto está dada vuelta. Quizás lo está, quizás es eso, o quizás estoy mirando la foto, y a ella, al revés.
Por qué ahora? Por qué extraña razón iba a ser distinto? Por qué no mejor seguir por otros caminos, distintos, desconocidos, y deshabitados?.
Al fin y al cabo esto es lo que somos. Y siempre será asi. Aunque quizás mañana cambie, aunque quizás los rayos tibios del sol de invierno siguen golpeando en mi persiana. Será momento de abrirla y ver que tan persistente son. Ver que tan largo es este frio.
“Se acerca el invierno”… perdón, ya llegó.
Prendo mi quinto cigarrillo de estos últimos minutos. Afuera no llueve aunque bien podría.
Fin del Viernes. Comienzo del sábado, quizás sea uno cargados de finales o quizás no...
Buenos noches Ana, quien quiera que seas y donde quieras que estés...

Ana, es tan corta la vida, y son tantas despedidas llenas de promesas vanas.
Ana, ¿qué será de nosotros cuando caigamos y otros ocupen nuestro lugar?
Ana, ¿dónde será la batalla próxima en que perdamos la guerra contra la soledad?
Ana, volverás a escuchar las piedras que contra tu ventana lanzó la felicidad. Lanzó la felicidad.
Ana, es tan corta la vida, quizás me vuelva mentira y no te conozca mañana.
Ana, cuando te esconda un abrazo recuerda entonces el año en que forjamos la paz.
Ana, quizás me marche y no vuelva, quizás me muera y no tengas que maldecirme jamás.
Ana, te veo y me declaro culpable de desear tu presencia más que desear la paz.
Ana, ¿qué hago yo con mis canciones, con el manojo de escarcha, con mis ganas de matar?
Ana, ¿qué hago yo con las montañas de papeles que he firmado jurando morir o amar?
Jurando morir o amar.
Ana.

Ismael Serrano



20 de junio de 2013

Las cuatro y diez

Algunas veces escuché que la tristeza de los domingos tenía que ver con lo que no fue. Con la confirmación de que todo lo planeado el viernes nunca pasó. Que ese sabor amargo nos indica que de nuevo no pudimos. Y que el tiempo siguió pasando sin cambiar mucho nuestros días, nuestros caminos, nuestros “quiero pero no puedo, quiero pero no sé”.
Me parece un análisis que ronda casi lo real. Hasta sin dudar demasiado diría que pienso lo mismo. Solo que cambiaría algunas palabras. No diría domingo, diría hoy o mañana o pasado. Y no diría viernes, tranquilamente podría ser un lunes, un martes o un miércoles.
En fin lo cierto el sabor amargo, agrio, de lo que pensábamos y no fue, de lo que queremos y no va a ser nunca es casi habitual en algunos paladares. Al menos en el mío lo es. Al menos en el mío lo siento. Como hoy, como ayer. Espero que quizás no como mañana, aunque lo dudo.
Buen fin de semana largo para todos.