La linea del Ecuador

Hace dos madrugas alguien vio un viejo cuchillo...

Luna

Nuevas investigaciones detectaron grietas en la corteza de la luna...

Nada mal por 5 pesos

“Acosta, me gané el Loto!! No lo puedo creer, gané el Loto!”

23 de junio de 2014

Trago dulce...

Lunes. 20hs. Estoy sentado en casa, casi hogar, con un cartón de Leche Chocolatad Sancor. Taza llena. Tele, nueva incorporación, prendido. Hablando imaginariamente. Teniendo mil charlas. De las viejas. De las próximas. De las que están atragantadas.
El cuerpo me pica. Los ruidos que vienen de afuera pasan de largo. No me tocan. No pinchan. No se escuchan. Trato, lo intento, pero no puedo escucharlas.
Te veo. Me veo. Te hablo. Me hablas. Me lleno de tristeza. Se me acumula el llanto en la nariz. Tengo esos ratos de instinto de supervivencia en los cuales trato de cuidarme. Quiero pensar que ya está. Busco sentirme seguro. Con el presente asumido. Pero me engaño. Son algunos segundos y nuevamente se me acumulan los sentimientos en la nariz. En la saliva que sube y baja. En los ojos que brillan y tiemblan. En el cuerpo que me pide dormir horas, días, todo el tiempo.
Pero no, sigue siendo Lunes: 20.38hs ya.
Me pregunto como pasar esto que tengo en la garganta. Me doy cuenta que no puedo, que no se como, o hasta quizás que no quiero. Pero todo con un “no” adelante. No se va. Sigue acá, dando vuelta por la nariz.
Me cansé de patadas en el pecho para que pase, pero no pasa.
El tiempo ya me dijo, quizás los minutos que vienen también dirán. Ojalá supiera qué. Ojalá me diga, por una vez, lo que quiero oír.
Ya casi no queda nada. Ni de esto, ni de salud, ni de chocolatada.
Solo este trago dulce.

16 de junio de 2014

Reiré con violencia...

Qué va a ser de mí, volveré a mentir de nuevo. Llenaré mi cama de fantasmas, de muertos. Contaré los días, las calles que nos separan. Las tardes de domingo esperaré tu llamada.
Maldeciré a las parejas que, abrazadas, sueñan con habitaciones de hotel desocupadas. Y odiaré con calma tu risa, todas mis palabras, nuestra despedida.
Qué va a ser de mí, les diré barbaridades a las mujeres hermosas que pasen por mi calle. Sin que me invites, me colaré en tus fiestas. Cuando venga tu recuerdo, reiré con violencia.
Iré a buscarte a los sitios acordados aunque tú no vengas, aunque me hayas olvidado. Te escribiré los versos que nunca te hice, seré puntual como siempre quisiste.
Qué va a ser de mí, emprenderé un largo viaje para que el eco de tus noches nunca me alcance.
Qué va a ser de mí, dudo que en ningún bar me puedan servir todo el alcohol que necesito para olvidar.
Iré a buscarte a los sitios acordados aunque tú no vengas, aunque me hayas olvidado. Te escribiré los versos que nunca te hice, seré puntual como siempre quisiste.