La linea del Ecuador

Hace dos madrugas alguien vio un viejo cuchillo...

Luna

Nuevas investigaciones detectaron grietas en la corteza de la luna...

Nada mal por 5 pesos

“Acosta, me gané el Loto!! No lo puedo creer, gané el Loto!”

14 de septiembre de 2014

Redemption Song



Muy lejos de dejar de escribir con el corazón presente, latiendo, casi respirando como con pulmones propios, debo reconocer que es la primera, y lo digo casi sin temor a equivocarme, que lo hago con miedo.
No digo que sean mis líneas más importantes. Las he tenido antes. Muchas fueron escritas con tristezas, otras buscando arrancar alguna reacción que sea a mi favor y la gran mayoría desde de la esperanza de que las cosas mejoren. Si, desde la esperanza. Aunque no pareciera, aunque tengan km y km de melancolía, siempre, en todas, en cada uno de esos textos terminales que hace rato no me salen estaba la esperanza de que sean los últimos. Y en parte creo que lo logre.
Quizá hoy, madrugada de 14 de Septiembre, a días de mis 35 años, sea el antes de una lista de textos con miedos aunque, debo reconocer, también esperanzas.
Estoy hace horas en la cama aunque para variar aun no pude dormir. Debo ir por el cigarrillo diez. Cenicero en la cama, Notebook en las rodillas y de fondo escucho a un tipo holandés llamado Mitchell Brunings que canta “Redemption Song” de Bob Marley. Y claro, es necesario repetirlo, tengo miedo de escribir esta noche.
Me siento confundido. Creo que esa es la mejor palabra. Si bien este lugar siempre ha sido sobre historia personales hace mucho que no lo hago, o al menos que no lo hago tan crudamente como tengo ganas de hacerlo hoy. Tampoco sé si lo lograre, supongo que eso es parte de esta confusión, pero terminar estas líneas, poder leerlas, poder sentir que hice lo que quería, y lograr apretar el botón “subir” y publicarlo será sin dudas una prueba de que el miedo hace rato que dejo de paralizarme. Me influye, me hace desconfiar, me hace caminar sobre cristal, con muchísimo cuidado, pero al costado del camino he dejado de quedarme.
Desde hace un tiempo a esta parte me propuse intentar vivir el día a día lo más posible. No es algo fácil en general, tampoco lo es para mí en particular. Pero en ese largo camino, el cual recién comencé, desde el cual cuando paro y miro hacia atrás veo aun la línea de partida demasiado cercano, he logrado dar pasos enormes que en los ratos amigables no dejan de sorprenderme, de enorgullecerme, de alimentarme, de sentir siempre, desde hace ya mucho tiempo, que esta versión, aun llena de problemas, es mucho mejor que la anteriores. Siempre.
Sin embargo este crecimiento trae la comparación, la melancolía, y la sensación de que ya es tarde. No lo es para lo que viene pero si lo es para el pasado. Ni el tiempo ni los ríos corren para atrás aunque a veces sería tan lindo. No siempre, solo un rato, solo una opción, cruzarse con alguien que tenga el suficiente poder de mirarme a los ojos y decirme “dale, tenés una sola bala, donde querés volver? Que querés intentar mejor?”. Encontrar, diría Ismael, un Coyote. Pero, al igual que él, sé que no existe un Coyote que me devuelva mi pasado. Solo tengo en mis manos, en mi pecho, en mis actos, y en mis decisiones, la posibilidad de decir que si bien no hay forma de cambiar lo hecho, ni lo inmediato, ni siquiera estas líneas, lo que sí puedo es "no dejar que pases por debajo de mi ventana sin pedirte que te quedes conmigo, ni que subas a mi coche sin que emprendamos una urgente huida".
Así como Fernando Birri decía que la utopía sirve para caminar. Yo siento que estos días me sirvieron para eso, fueron los primeros pasos de una larga, cansadora, interminable, de a muchos ratos frustrante, pero siempre elegida, marcha. Sé que recién empiezan. Me quedan no menos de 35 años más, y los seguiré usando para seguir siendo más hasta que logre llegar o que llegues. Me queda toda la vida y la certeza que la quiero invertir en esta espera, activa, pero espera al fin.
El final, además de definitivo, será bueno o malo. No hay mucho más que eso. Y quizás el miedo del que hablaba sea por el 50% de la opción mala. O quizás ya perdí, todo está cerrado, pero aun creo y quiero jugar. Se que no tengo el derecho, ni la ganas, de elegir correrme. Hoy, en este momento, prefiero sentir. Prefiero seguir mi conciencia y seguir actualizando mis versiones a otras mejores. No se si tengo ni las fuerzas ni las herramientas para hacerlo, lo que si sé es que tengo las ganas de caminar y ver.

"No vale la pena vivir para ganar, vale la pena vivir para seguir tu conciencia."
Eduardo Galeano

9 de septiembre de 2014

En esta inmensidad

Me acuerdo del 16 de Noviembre pero no sé si la fecha importante fue el 14 o el 15. Juraría que el 15, de mañana, pero mi palabra vale tan poco que da igual. Solo sé que de este último día, me decidí y voy a tomar este sin consultarte, pasaron algo así como 2126 días. Casi 71 meses. Casi 6 años.
Algo así como 183.682.800 segundos. Unos cuantos sístoles, unos cuantos diástoles. Tanto, y tan poco.
Mientras pienso hago un esfuerzo para respirar profundo. Llenar mis pulmones con algo más que humo. El sabor es distinto pero las ganas, y las dudas, son casi las mismas. Tan similares que estas 51.023 horas que pasaron parecen no valer nada.
Sigo recordando días, horas, minutos... Sigo en esta inmensidad a la que llaman tiempo.