10 de diciembre de 2009

Claro que

Claro que, te hecho de menos y me siento ajeno en cada paso que no estás. Claro que, la casa es fría sin tu temple, tu arrebato, tu ansiedad. Claro que, me voy muriendo si se te ofreció salir y fue por escapar. Claro que, nos hace bien sentir como es que el viento entre los dos puede pasar. Y ahora que vuelves, si es que me notas extraño, fue que te extrañe...
Claro que, te necesito es mas se me ha olvidado como andar sin tu vaivén. Suelo ver como te mueves por si un día te me vas saber que hacer. Claro que, vacilaré sin tí y en mi mejor intento habré de concretar un buen plan para tenerte aquí y alguna frase que te haga titubear. Ves todo este mi comportamiento extraño, fue que te extrañé...
Claro que, te hecho de menos y me vuelvo loco sí no te puedo mirar. Claro que, tu me dirás que hacer y yo no tengo mas remedio que aceptar. Claro que, algo me inventaré sí al fin de cuentas ya no vuelves por aquí. Claro que, sí te dejé partir fue porque nunca te imaginaría sin mí. Perdonarás sí aluciné cosas extrañas, fue que te extrañé...
Claro que te hecho de menos y me siento ajeno a cada paso que no estas...

Claro que
David Filio & Ismael Serrano
Mexico - 2003

5 de diciembre de 2009

Sequía

Hasta hace poco menos de un mes el diario La Nueva Provincia le dedicaba sus principales encabezados a la falta de agua en Bahía Blanca y la zona. Por la sequía quedó prácticamente vacio el dique Paso Piedra que abastece al sudoeste de la Provincia de Buenos Aires. La cota de embalse que provee de agua la región bajó a 154.23 metros, casi 20 centímetros por debajo de su mínimo histórico. Esta noticia trajo gran preocupación a los casi 400.000 habitaciones que dependen de su caudal.
Al igual que el dique siento que me sequé. No podría agregar mucho mas al respecto. Solo aclarar que no es ni por falta de lluvia ni por el efecto invernadero. Como diría Iván: “me importa muy poco si queda ozono o si no”.
Hace meses que no puedo llorar. No lo cuento como un triunfo ni tampoco como algo penoso. Solo quiero decir que me sequé y que es algo que me hace sentir extraño, algo que no me pone para nada orgulloso.
Hoy cuando salí del trabajo vi el reflejo que mostraba el ventanal del local de la Obra Social Galeno y lo que me devolvió el espejo fue la imagen de un tipo que caminaba apurado con el ceño fruncido. No me gustó lo que vi, de la misma forma que me está gustando poco lo que siento en estos días Post-Viaje.
Las lágrimas me las imagino relacionadas con el sentimiento. Las alegres, creo nunca lloré por alegría; las de miedo, de esas sí que sé; y las tristes. Estás ultimas me parece que son las responsables de mi estado actual. Son las responsables de la sequía. Las gaste. Las necesito y no las encuentro. Recuerdo las del 2008 cuando lloré por el final de la relación con el primer amor de mi vida, y recuerdo la última, no hace tanto, cuando la volví a ver. Esa vez también lloré. Mucho. Fue en Parque Rivadavia. Hacia metros que nos habíamos despedido y no lo pude contener más. Pero no fueron lágrimas por no poder estar con la mujer que quería sino que fueron lagrimas provocadas al darme cuenta que ese sentimiento ya no existía. Lagrimas de duelo. No de duelo por lo que me sacaron, sino duelo por lo que yo ya no sentía. Por moverme. Por correrme unos pasos. Por caminar lo necesario para abrir la puerta, cerrarla, y darme cuenta que estaba nuevamente afuera. Con todo por ver. Con todo por descubrir. Con todo por conseguir. Con todo por intentar.
Sin embargo la hora que pase sentado en el banco de plaza del Parque, tratando de encontrar alguna voz amiga en el teléfono, no fue suficiente. No me satisfizo el llanto de ese día. Me quede con ganas de mas. Creí que esa necesidad de llorar con ganas, con carcajadas como le digo yo, con sentimientos como le dice mi vieja, no se habían agotado ahí. Fue una desilusión. Sentí un vacio. Algo pendiente.
En estos días no me alcanza con sentir los ojos húmedos, con sentir picazón en la nariz, o verme los parpados irritados en el espejo. No me llena ese símil resfrío. Esa copia barata de alergia de la mañana. Porque si me alcanzara bastaría con escuchar canciones de Ismael o Filio y listo. Pero eso me deja solamente en un grado de profunda tristeza. Nada más. Se queda ahí. Como se quedan los sueños de la gente que en ocasiones no nos animamos a ir por más. En estos días la mesa sigue sola, mí única silla me mira, la cama de una plaza se hace la distraída, el mate sin bombilla se distrae con su yerba usada de hace tres días, el picaporte se aburre de sentir siempre los mismos dedos, el timbre bosteza por no sonar, la persiana cerrada se acostumbra a su vida sedentaria.
Yo me sequé. Me siento seco. Y a pesar de quererlo, como tantas cosas, con esta tampoco puedo. Y sigo, porque soy de los que siguen, aunque no quiera. Y el gran alimento de este andar parece que son los grises. Grises como días nublados pero sin lluvia. Grises de nubes que amagan pero no lloran, nubes que dan esperanza al pueblo que cubren pero que luego de una breve briza, ni siquiera un fuerte viento, se van y dejan al brillante sol alimentando la falta de agua.
La sequía en el sudoeste de la provincia parece que sigue. Las autoridades locales y nacionales tratan, tarde, de hacer algo al respecto. Recíen leí que ARSA está haciendo un pozo de 15 metros de profundidad para tratar de encontrar una fuente de agua que ayude a los pobladores de la zona. Quizás yo, sin ARSA, y sin vos, que estabas pero no te vi, no te quise ver, pueda encontrar el agua suficiente que estos días me piden. Las lágrimas que necesito. O quizas sea aprendí la leccion de "las lagrimas para llorar cuando valga la pena" y esto simplemente no lo vale.

28 de noviembre de 2009

Todo tiempo pasado fue pasado

-¿Vos sos el chico del 7mo que se descompuso hace un tiempo?
En los segundos que tarde en contestarle me acordé de mil cosas y me hice miles de preguntas. Y de mi boca salió un simple “sí, soy yo”. Fue como contestar en épocas malas la pregunta “cómo estás?”… “bien” dice uno, mientras piensa “o querés que te cuente?”.
Me quedé pensando si yo era el mismo chico del cual hablaba la señora del sexto. Y creo que si bien sigo viviendo en el 7 y ½ D, y si bien sigo siendo el mismo diabético del orto, la vecina se equivocaba de vecino. No creo ser ya aquella persona a la cual ella se refería. Pasó mucho tiempo y con el tiempo muchas cosas.
Aquel era seguramente un poco mas inocente que este, un poco más joven, un poco más mal criado, mas inmaduro, un poco más confiando (siempre dentro de su desconfianza general, esto último quizás sea otro punto en común con el de hoy) y quizás hasta con proyectos. Era alguien que pensaba en dos aunque seguramente sin demostrarlo lo suficiente o al menos sin hacerlo a tiempo… luego le resultó tarde.
Como alguien que pierde la memoria en las películas yanquis la señora, mientras subía junto a mí los seis pisos, me iba recordando aquel momento. Los gritos, el susto. Y con sus palabras, como una confirmación de que aquella situación realmente existió, comencé a recordar. El día siguiente a aquel momento fue domingo y la señora vino al dpto., se presentó, y me saludo. Me preguntó cómo estaba y yo respondí “bien” (o querés que te cuente?). Luego me dijeron quien era. Para mí fue la primera vez y, hasta hace unos días, la última que vi su cara.
Mientras pensaba este post recordé algo que dijo alguna vez Alejandro Dolina. Él decía que no somos los mismos de ayer, incluso no somos los mimos que hace cinco minutos atrás. Que uno no debería pagar las deudas porque uno no es el mismo que las contrajo. Que todos mantenemos ciertos aspectos básico y necesarios como para que nuestra mujer nos abra la puerta cuando llegamos borrachos a las 3 de la mañana o al menos para que no nos ladre el perro. Pero no solo nunca somos lo que fuimos sino que además no somos lo que seremos algún día. Tenemos tantas vidas como segundos vividos.
Y si bien ya nunca tuve quien me abra la puerta cuando llego borracho a las 3 de la mañana, y los perros que me reconocían y no me ladraban quedaron en Punta Alta, supongo que al menos este encuentro con la señora del sexto piso fue una demostración de que esos ciertos aspectos básicos y necesarios siguen presente. Quizás sea la más humana de mis características. Ese 0,01% del genoma humano que me hace diferente a todos y tan parecido a aquel de Enero 2007 cuando sin saberlo había encontrado el camino que quería caminar. Aquel que no contaba con que 30 días mas allá le iban a cortar el puente colgante antes de cruzar el río. Aquel que desde entonces busca un camino alternativo para seguir.
De pronto recordé una conversacion de unas semanas atrás. Una que tuvo un Ramiro no tan distante a este...

- Te podes quedar lamentándote o tendrás que apechugar y seguir -me dijo-
- Y yo soy de los que siguen -contesté-
- Afortunadamente sí -finalizó, seguramente con una sonrisa-

27 de noviembre de 2009

Virgen de la Amargura

Rompiendo mi promesa de no volverte a verte ni en pintura, me he sentado a tu mesa, Virgen de la Amargura a jugarme a los dados nuestra suerte, a absolverte de todos mis pecados.
Bendigo la condena, al sólo de tu bordón que me hace fuerte y beso tus cadenas y quiero prometerte ser libres como dos versos tachados del dictado de la revolución.
Me acuso de morirte sin tu boca, confieso que desde que te has marchado solo bailo en las fiestas donde tocan la musica del vals de los ahorcados.
Virgen de la Amarguara, devuélveme la vida, sin tí todo es usura y noches perdidas. Facturas, calenturas, heridas sin sutura, caídas, congeturas, sacudidas, cerraduras
despedidas de locura y callejón.
La guerra ha terminado, yo vengo a arrodillarme ante tu cama. Te rezan mil soldados
y el palacio está en llamas, tu general arría mis banderas, las fieras entran en la catedral.
El rey murió en el campo de batalla, la reina se ha pasado al enemigo, yo no me cuelgo más que la medalla de no saber contar menos contigo.
Virgen de la Amarguara, devuélveme la vida, sin tí todo es usura y noches perdidas. Facturas, calenturas, heridas sin sutura, caídas, congeturas, sacudidas, cerraduras
despedidas de locura y callejón.
Te vas y no te vas y cuando vienes rezo para que los trenes se equivoquen de estación.
Virgen de la Amargura…

Virgen de la Amargura
Joaquín Sabina
Vinagre y Rosas (2009)

18 de noviembre de 2009

Embustera (Más Vinagre que Rosas)

Siempre voy a tenerte que agradecer que haya sido conmigo tan embustera y me hayas enseñado lo que es querer: bailar mientras rodamos por la escalera.
Has despejado mis dudas y has logrado que aprendiese a ser un perfecto judas desde la "jota" a la "ese". Contigo he comprendido que la humedad es algo que se seca y se olvida, gracias a ti he sabido que la verdad es sólo un cabo suelto de la mentira. Por eso sé que perderte no era quedarse sin nada, la muerte es sólo la suerte con una letra cambiada.
Embustera, tu corazón es una cremallera de Christian Dior, blanqueas emociones, traficas con botones, pierdes con mi perdición.
Dormir contigo es repetir francés en una facultad donde un Miró parece una esquela y enseñan cuánto mide la oscuridad: sumando pesadillas y duermevelas. Hoy llamo a las rosas pan y al vinagre desatino; las mujeres que se van se quedan en el camino.
Por mucho que me duela debo admitir que otras me ven sin ropa y tú desnudo. Será mucho mejor, si pretendo huir, cortar la cuerda, deshacer el nudo.
Ya no juego en tu tablero. He roto nuestra baraja. Sólo diré que te quiero si es a punta de navaja.
Embustera, tu corazón es una cremallera de Christian Dior, blanqueas emociones, traficas con botones, pierdes con mi perdición.
Embustera, tu corazón es una cremallera de pantalones, blanqueas decepciones, traficas con botones, pierdes con mi perdición.

Embustera
Joaquín Sabina
Vinagre y Rosas (2009)